Publicado el: Mié, 17 Feb, 2021
Opinión

Soledad que acompaña

Fotografía. Leonor Montañés Beltrán.

Déjame compartir contigo la soledad, la soledad esa que es mejor que las malas compañías, la que viene cuando la noche, la que inspira nuestro aire, la que nos relaja, la que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, la de la melancolía.

La soledad confunde su silencio con el mío, se me acerca y me despierta y se mete en mi cama, se sienta a mi lado y escribe poemas conmigo. Y piensa conmigo en lo que fue y en lo que pudo haber sido. Deja que la soledad te traiga, que yo os esperaré con los brazos abiertos.

Déjame compartirte a ti con mi soledad, para que la soledad te vea, te sienta, se enamore, te eche de menos, haga tangible al tiempo, remueva los sentimientos que se multiplican por infinito. Deja que la soledad me lleve, aun a riesgo de que no sea grata mi compañía.

La soledad tiene los ojos tan abiertos que ve con la memoria, los oídos tan afilados que escuchan los susurros del silencio, la piel tan fina que se eriza con los escalofríos que suceden cuando suceden los recuerdos. La soledad se esconde en los rincones de la noche.

Y a veces la soledad está rodeada de gente porque a veces la soledad es también indiferencia.

A solas con mi soledad he sido traicionado, he cumplido condenas de las que hieren el alma, he cicatrizado malos momentos, he sentido la libertad más plena, he visto, he sentido, he soñado, he dormido, he amanecido, he sido siempre yo mismo.

La soledad me ha dado fuerzas para apartar las piedras que algunas veces se cruzaron en mi camino, me curó las puñaladas traperas de algunos amigos que me rajaron la espalda y que no valen ni la cuarta parte de lo que vale una soledad voluntaria.

Soledad de desvelo que nos abre los ojos, de sueño eterno que penetra en las postrimerías de la noche más profunda, de huérfanas ausencias y de distancias.

Pero de todas las soledades que he conocido me quedo con la soledad que me hace garabatear letras en un folio en blanco, como si fuera una musa solitaria que me agarra y me estruja para que desangre el alma y me dicta las palabras, con la soledad que mete en mis oídos la música esa que dicen que espanta los males, que me guía por las páginas de un libro donde las historias son también a veces otras soledades.

Sobre el autor

Enrique Rojas Guzmán

- Una opinión no es válida hasta que se compara con otra.

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