Publicado el: Mié, 24 Feb, 2021
Opinión

Agua que arrasa

Fotografía. Leonor Montañés Beltrán.

Huelga decir que la vida está llena de trabas. Aquellas que la misma vida te va poniendo en el camino y que sirven para forjarte el carácter, para enseñarte – aunque no todos aprenden -, para la madurez y, entre otras cosas para tu raciocinio, que razonar no es más que saber diferenciar donde está lo bueno y donde lo malo, obstáculos que son necesarios para que sepas valerte por ti mismo. Gracias a la vida que no para de darme lecciones.

Pero hay también otras trabas, peores, que emanan de la mente de quienes que por uno u otro motivo, afilan sus garras para lapidarte con mentiras, con calumnias que, aunque cada vez afecten menos porque ya uno está vacunado por la costumbre, si van haciendo tu camino un poco más difícil. Gracias a esos enemigos que no han sabido serlo. Y enemigas.

Hay varios motivos que justifican ese acto de cobardía: la envidia, el miedo, el ego desmesurado de aquellos cuya supuesta modestia y educación no es más que un complejo de inferioridad. Gente de bien de cara a la galería. Gente que se empeña en aparentar lo que no es y se vende al mejor postor, a su conveniencia, a sus intereses, aunque para ello suponga hacer lo contrario de aquello que dicen. ¡Hay de alguna que yo me sé si las paredes, el aire o la vida hablaran! Y de alguno.

Y si embargo en el fondo dan pena, porque en el fondo la envidia y el miedo no son más que defectos del ser humano, defectos que acaban por destruir al que la sufre, al que por el motivo que sea cae en sus garras. Pero hay que tener cuidado porque mientras el veneno se va comiendo al envidioso este va regando un halo de dudas por el camino. Duda cobarde, una duda que les empaña un cristal que siempre ha parecido reluciente, entre otras cosas por los cantos de sirena que han ido oyendo durante toda su vida, y claro, aparece entonces alguien que ellos creen que puede ser una competencia y ¡zas! Hay que intentar borrarlo, hay que ponérselo difícil.

Pero tienen un problema, grave, y es que el que no compite no teme a nada y, como el agua, acaba por abrirse paso. A veces en forma de pequeña gota que insistente termina por abrir un agujero allá por donde cae y otras arrasando, porque a veces no queda otro remedio.

Su principal enemigo es el tiempo, que es verdad el que termina por ponerlo todo en su sitio. Su principal valedor en cambio es la ceguera, la ceguera negra de aquellos que no quieren ver.

Sobre el autor

Enrique Rojas Guzmán

- Una opinión no es válida hasta que se compara con otra.

Mostrando 2 comentarios
  1. Avatar ADP dice:

    Acusas a otros de cobardes pero no te atreves a dar nombres,
    de frustrados, cuando te pasas la vida lanzando pullas desde aquí,
    de interesados, ¿y a quién te arrimas tú?
    de ciegos, justificando fracasos con teorías conspiranoicas
    Venga chaval… a por el Planeta!

  2. Avatar Er poca dice:

    Grande enrique por la berea.

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>