Publicado el: Mié, 18 Nov, 2020
Opinión

Negro, como la mentira

Fotografía de un fragmento del cuadro “Noche de luna” de Leonor Montañés Beltrán.

Negra también es tu alma, negro como tu llanto, negra sus lágrimas negras. Negro unos ojos hermosos, la noche que nos recoge y la carne apaleada, negra el hambre que resuena dando saltos en las tripas con tanta hambre que tiemblan. Negro un quejío flamenco, negra la pena que abraza y hace sonar la guitarra. Negro el estrecho más ancho, negra entonces la distancia, negra la muerte que acecha afilando su guadaña. Negro el luto por la ausencia, negro como los angelitos que querían que pintaras.

Negro el blues y negro el jazz, negro el dolor del que sufre y negra Bernarda Alba. Negra Andalucía y sus antepasados, negro el mar que baña tu aire y tus playas. Negro el desierto, desierto sin agua, negros los disparos de la hipocresía, y negro el complejo de pieles más blancas.

Es negra la luna en su cara oculta, son negros los sueños y las esperanzas. Negras todas la banderas, todas las fronteras, la tierra que es tuya, el silencio que es nuestro y la indiferencia que apaga la luz, que se vuelve negra.
Negro el desamparo, negra la marea, negro es el esclavo que busca trabajo, negro el empresario que no tiene sangre, corazón ni nada.

Negra la vendimia, el trabajo del campo, que el sol quema menos a la piel acostumbrada. Negro el humo negro, negra las razones de mundos mejores y el cielo de Jauja.

Blancas las manos de Nelson Mandela, negro el apartheid, negra las coinciencias que dan puñaladas, negro el sueño de Luther King, la aguja y el hilo negro que Rosa Parks deshizo a puntadas, negra Rigoberta, negro el Premio Nobel, negro el Homo Sapiens que es la única raza.
Negro es Ota Benga, Arde Mississipi, la sotana de Desmond Tutu, Obama y las raíces de África.

El negro está en todo, incluso en tus entrañas, en esas entrañas de la que saliste después del dolor negro de una madre y después de tu llanto que como todos los llantos también es negro.

Por eso no entiendo que pongas banderas al mar y a la vida. Ni entiendo que vengas marcando territorio como hacen los perros y enfermo de malditismo pongas una raya en esta tierra que es mi casa. Y como Goebbles, la mano derecha de los miserables, tu maestro -aunque por tu incultura dudo incluso que lo sepas- inventes mentiras para ganar una guerra que solo está en tu mente, en tu mala leche y en tu sucia mirada y como él, como ese maldito, uses la mentira como hacha de guerra y hasgas tu lema de aquella frase suya, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Pero no, a mi esas mentiras no me engañan y lo que tú sufres no es más que un complejo de inferioridad, miedo injustificado a lo que no hace daño.

Negra la mentira de tanto racista, negra tu miseria por esos que tienen la piel más negra.

Sobre el autor

Enrique Rojas Guzmán

- Una opinión no es válida hasta que se compara con otra.

Mostrando 2 comentarios
  1. Avatar Preciosa letra dice:

    Muy buena letra cada vez escribes con más categoría.

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