Publicado el: Mar, 14 Jul, 2020
Opinión

Pepe Oneto: “Bodegón Andalucía finaliza su curso caracolero con matrícula de honor”

Fin de temporada. Como es sabido y está más que demostrado, Bodegón Andalucía es uno de los establecimientos –por no decir el que más– que, en su época correspondiente, más caracoles sirve en toda la provincia de Cádiz. Pero es que además están realmente deliciosos. Una receta de Carmen Benitez, que su hijo Alfonso, conocido popular y cariñosamente como “Alfonsito” que regenta actualmente el negocio heredado de su padre quien lo fundara en 1987, mantiene como un tesoro.

Por este año, hoy 12 de julio es el último día que degustaremos estos ricos moluscos “bodegonero”. Ayer, con mis queridas amigas Cotito, Consu y mi hermano Juani nos despedimos con el último “tazón caracolero”.

Un curso que sin temor a equivocarme se puede saldar con Matrícula de Honor. Y no solamente por la cantidad y calidad de los caracoles servidos estos meses, que evidentemente también, sino porque esta temporada, debido a los acontecimientos vividos a causa de la pandemia que padecemos, se nos presentaba de forma diferente a otros años por las restricciones que la crisis sanitaria nos obligaba, temiéndonos, como nos temíamos, a que esta temporada no pudiésemos disfrutar de esos ricos bichitos. Pero Alfonsito no lo permitió. En pleno confinamiento, cuando empezaba la temporada y todos añorábamos más que nunca un buen tazón de caracoles, Alfonsito, tan pronto como la ley se lo permitió, abandonó su reclusión domiciliaria y no por necesidad económica, sino para que sus gentes no se privaran de ese ansiado producto de la helicicultura. Y cuando todos estábamos encerrados en casa el a las seis de la mañana ya estaba con su equipo cocinando caracoles para que los repartidores que contrató a tal efecto nos lo llevaran a la misma puerta de nuestras casas. Un gesto que nunca le agradeceremos lo bastante.

A la amplia y extensa relación de propuesta en la carta “bodegonera” a base de menudo, carne al toro, ensaladilla de pulpo, coctel de marisco, albóndigas caseras, gambas al ajillo, pescados del día de la Bahía, pescado de estero (en su época), etcétera, se ha sumado una especialidad que está siendo toda una revolución, como es el cachopo, pero éste es totalmente diferente y no solo por la calidad del mismo sino por el tamaño, ya que el “cachopo bodegonero” es gigantesco pues casi mide 40 centímetros de largo por 25 de ancho y cerca de 1,5 kilo de peso con el que puede comer varias personas, por lo que su precio es muy asequible. Una especialidad realmente deliciosa que pese a su grosor y dimensiones el fabuloso equipo de cocina con el que cuenta esta casa sabe darle el punto exacto de fritura jugando con las temperaturas del aceite de oliva virgen extra para que tanto el exterior como su interior quede perfecto. Una especialidad elaborada con productos de la máxima calidad a base de ternera gallega, queso payoyo o jamón serrano, entre otros ingredientes, cuyo proveedor es la prestigiosa firma cárnica “Torrecillas”, con varias carnicerías gourmet en San Fernando y una importante fábrica de embutidos y derivados cárnicos, que regenta el gran empresario isleño Pepe Torrecillas, muy valorado en el sector, quien además es un conocido y reconocido cortador de jamón a nivel nacional.

Como ya dije antes, el local en cuestión lo abrió el padre de “Alfonsito”, Alfonso, hace más 33 años como un despacho de vinos, aunque con el transcurrir de los años fue transformándose poco a poco hasta convertirse en un bar de tapas y raciones de estilo funcional. Pero desde que “Alfonsito” se hizo cargo del negocio, el Bodegón ha ido adquiriendo altas cotas de aceptación popular hasta llegar a ser, como lo es, un sitio de referencia preferido por una gran cantidad de personas ávidas de un espacio en el que desconectar durante unas horas de la rutina diaria para pasar un rato divertido y ameno mientras nos tomamos una copa y nos deleitamos con las exquisiteces “bodegoneras”. Sí, son muchos factores los que hacen sentirse a gusto en esta casa: el agrado y la profesionalidad de todo el personal que hacen su trabajo de manera placentera; su sensacional cocina; el trato, como decía antes, de quien regenta esta casa, con todos los cliente…hacen que uno se sienta un auténtico “bodegonero”. En sus fechas correspondientes, en el Bodegón se viven intensamente los Carnavales, la Semana Santa, las navidades…

La palpable y demostrable solidaridad de la que “Arfonsito” hace gala constantemente con el café solidario, que de forma totalmente discreta les ofrece, donado por sus clientes, a personas necesitadas; los bocadillos que le proporciona a tanta gente que no tienen que llevarse nada a la boca; las donaciones de juguetes, durante la festividad de Reyes Magos, a niños de familias sin recursos económicos; su contribución pecuniaria a asociaciones benéfica; la ayuda que realiza a entidades deportivas; su gran aportación constante y continua al comedor social de “El Pan Nuestro”, al que incluso donó una furgoneta; su contribución a la lucha contra el cáncer, etcétera, está siendo reconocida –aunque no plenamente, como se merece– por un amplio sector de la sociedad isleña a través de instituciones tanto públicas como privadas.

Es un placer sentirse bodegonero, como este que suscribe, y llamarse amigo de ese pedazo de persona como es Alfonsito.

Sobre el autor

Pepe Oneto

- Comunicador Gastronómico. Cerca de cincuenta años de carrera profesional, defensor a ultranza del aceite de oliva virgen extra, de la alimentación mediterránea e investigador nato de la cocina antigua.

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