Publicado el: Dom, 14 Ene, 2018
Opinión

Miedo al 45

“Pues sí, miedo. Como si de una película de terror se tratara, conocí a unas personas, unos paisanos que el número 45 les da grima. Y es que el numerito se las trae.

Mis paisanos eran militares y para ellos ese número, ese cumpleaños se convirtió en el inicio de las pesadillas. Quizás fuera la peor celebración de sus vidas y ahora os cuento por qué…

Estos militares se alistaron en el ejército buscando un futuro, unos llamados por su vocación militar y otros por el acuciante paro que soportamos en este rinconcito de la provincia de Cádiz. La verdad es que firmaron su compromiso de servir al ejército con un ineludible condicionante y es que, a los 45 años si el militar no había conseguido una plaza fija en el ejército, iría a la reserva. Una reserva con unos emolumentos fijos de 600€, no contributivos, es decir, que no cotizan a la Seguridad Social y si quieren tener una jubilación fija, tienen que buscarse un trabajo que redunde en su pensión. Además este sueldo está condicionado a los presupuestos generales del estado y pueden acabarse en cualquier momento, más miedo todavía.

Entre ellos ha habido de todo. Algunos no se han preocupado en buscar la permanencia, aunque son los menos, porque la mayoría lo ha intentado. Unos no aprobaron el examen, otros si lo aprobaron, pero no había plazas permanentes. A otros le sobrevino algún motivo familiar y otros se encontraban en alguna misión en España o el extranjero durante los cursos.

El caso es que le sobrevino la edad máxima para presentarse y ahora les llega lo que pensaban que nunca les llegaría. El inicio de una película de terror. Casi todos con hijos a su cargo, hipotecas, empresas que huyen de trabajadores con más de 45 años, nula formación para la vida civil en determinadas profesiones, incompatibilidad de cursos entre la vida militar y la civil y una tremenda despreocupación del ministerio hacia ellos.

Al final, han hecho con ellos lo que un malvado empresario querría para su negocio, coger los años más productivos de un ser humano y “largarlos” cuando empiezan a envejecer. Pero que desperdicio tanta y tanta formación, tantos y tantos cursos.

Y ahí no queda la cosa. ¿Cómo creen que repercutirá a las ciudades esta circunstancia? Pues tremendamente mal. Las ciudades verán como familias de clase media que llevaban una vida tranquila y estabilizadas, comienzan a empobrecerse, comienzan a emigrar en busca de trabajo, comienzan a cambiar a peor. Y las ciudades comenzarán a perder poder económico.

Mi ciudad, La Isla de San Fernando, donde la industria naval se encuentra apunto de entrar en paliativos, la marina no es ni la cuarta parte de lo que fue, el turismo no saben iniciarlo y las salinas y esteros es una industria que no motiva a nadie; este problema puede terminar de hundir a la ciudad. Y no pretendo crear una falsa alarma, pero salir unos 1500 militares isleños en los próximos años, proyectan un futuro poco venturoso para la ciudad.

Ahora comienzan a movilizarse, hay que ayudarlos, esto no se puede quedar así. Su futuro es el nuestro”.

Lolo Picardo Fontao Coordinador local de AxSí-SanFernando.

#45sindespidos

Sobre el autor

Lolo Picardo Fontao

- Espacio donde trataremos con mucho cariño las cosas con Arte de nuestra Isla

Mostrando 1 comentario
  1. Harto estoy dice:

    Pues como cualquier otro parado…la calle para correr, ellos tienen 600€/mes. Sabían lo que firmaban cuando ingresaron en las Fuerzas Armadas. Tiempo han tenido…

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