Publicado el: Jue, 3 Dic, 2020
Opinión

¿Fantasmas o recuerdos?

Imagen. Banco de Pixabay.

Es muy duro perder a un ser querido, ya sea un familiar o una amistad. La muerte es algo a lo que nunca estamos preparados, incluso estando a sus puertas. Nos pueden dar respuestas en las religiones, en la filosofía, en la ciencia… Pero a la hora de la verdad, nos venimos abajo por el miedo a lo desconocido.

Los que se quedan en este lado cargan con lo que viene después. Por desgracia, ni la muerte es motivo de descanso en la burocracia; seguro de vida, testamento, cierre de cuentas bancarias, reparto de bienes, dar de baja en líneas de comunicación, redes sociales… Un sinfín amargo que cuanto antes se realiza, mejor para los familiares.

Hay quienes, tras este triste hecho, dicen que el alma del fallecido se les presenta para despedirse. Incluso, los hay que afirman que tras morir, su espíritu se queda con ellos en su casa. Esto coge fuerza si los testigos viven donde habitaba el difunto.

Puertas y ventanas que se abren, o cierran, solas, aparatos electrónicos que se encienden, o apagan, pisadas por los pasillos, cuadros que se caen, sensación de que alguien te visita de noche en la cama, sombras que pasan cerca, crees que te tocan desde el más allá, susurros, gritos… Un enorme abanico de extraños hechos que no tienen, en principio, explicación racional.

He llegado a escuchar de muertos que llaman por teléfono, que se presentan para despedirse, o que te saludan por la ventana al llegar a la casa. Por supuesto, estos últimos casos son los menos comunes, pero del mismo modo nos inquietan por ser algo… paranormal.

Se que muchos pensarán que estas personas tienen una habilidad sensitiva para percatarse de lo que el ojo no ve. En mis investigaciones, hay algo que me chirría cuando me dan esta respuesta, ya que con anterioridad muchas de estos testigos no habían mostrado esta cualidad.

¿Estamos entonces ante un caso inexplicable? ¿O tal vez la mente nos está jugando una mala pasada? Es jodido pasar página cuando un abuelo, una madre, un hermano, o una amiga, se va. Muchos nos quedamos atrapados en las distintas fases de superación… Quizás nos negamos a aceptar su marcha, o nos quedamos hundidos en la depresión por su partida. Entonces, es esto último lo que nos crea esa falsa imagen de que aún están ahí.

Es muy delicado cuando te cuentan estos detalles como material de investigación paranormal y percibes que esa persona se aferra a su ser querido para “no dejarlo marchar”. Por lo general, en estos casos, te adentras en casas donde no sientes nada fuera de lo común, pocos, o ningún otro habitante, ha visto nada extraño y los fenómenos paranormales sólo ocurren cuando está el testigo sin compañía.

Puedo estar equivocado, como siempre digo, el mundo paranormal es muy subjetivo. No obstante, he notado la diferencia cuando me hablan en una casa antigua y con mucha historia. Los testigos apenas conocían, o desconocían, a sus antepasados hasta entonces, son varios los que sufren los sucesos, incluso personas que no habitan allí. Los fenómenos pasan a cualquier hora y con independencia de quienes estén mirando, y si hay animales, o niños pequeños, estos tienen una actitud extraña en algún momento.

Por eso digo, muchas veces es nuestra propia mente la que nos juega malas pasadas. En algunas situaciones, lo que parece extraño, tiene una explicación muy clara.

Sobre el autor

Antonio S. Jiménez

- Aficionado del mundo paranormal

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