Publicado el: mié, 3 Abr, 2019
Opinión

VI. Cuestiones sobre el Mal y los males

Imagen. Depositphotos.

¿Distinguimos entre el bien y el mal, entre los grandes bienes y los grandes males, o entre los bienes y males intermedios? ¿Es decir, somos capaces de entender y comprender, que existen diríamos grandes males y existen grandes bienes, y que después existen otras realidades o entidades, que son bienes o males intermedios, o de menor cuantificación o, y que dependen de los grandes bienes o males primeros o principales o esenciales? ¿Y cuáles serían los grandes bienes o grandes males…?

¿Por ejemplo, la secesión de un Estado, sería de ser, un bien intermedio, pero el bien esencial y absoluto, sería la paz entre individuos, sociedades, colectivos, grupos, comunidades, etc.? ¿Un placer equis, sería un bien intermedio, y no un bien absoluto o principal, aquello de Tomás de Aquino, el mal es valorar un bien intermedio como un bien absoluto, o por un placer inmediato, olvidar un bien absoluto, o por un pequeño placer inmediato y limitado, perder un Bien Absoluto o Dios?

¿Aunque tengamos que fijar o intentar ponderar unas normas éticas y morales mínimas universales, con la razón y la experiencia humana, debemos también aceptar, que necesitamos al Ser Supremo o Dios, el Buen Dios, que sea el garante también, si se quiere al mismo tiempo o suplementario de esas grandes normas morales…?

¿Porque el ser humano, al menos hasta ahora, y casi universalmente, necesita tener el garante de Dios, para multitud de acciones que realiza, de sacrificios, de búsquedas, de intentar hacer el bien y huir del mal, de buscar la verdad y huir del error…?

¿Exista real y objetivamente Dios, como Entidad Infinita y Personal, o n o exista, el ser humano, aún necesita a Dios? ¿Lo hemos visto cuándo ideologías-filosofías ateas o agnósticas, se han hecho dueñas del Estado y de los aparatos del Estado, sus consecuencias, han sido enormemente trágicas, más si han sido esas ideologías no democráticas, entonces su poder omnímodo casi, no podrá ser moderado, por ningún poder o ideología humana, social o sociopolítica, ni por ninguna idea Trascendente o de Dios?

¿Es decir, han quedado a merced del poder de una ideología, unos líderes, un colectivo máximo del poder, que ha manejado toda la sociedad, muchas veces, hasta la locura…? ¡Poner ejemplo de sociedades concretas de esta realidad, no es necesario, porque todo el mundo puede observar el siglo veinte, y darse cuenta…, pongan ustedes nombre y nombres…!

El ser humano es o lleva un mar enorme interior, lleno de deseos-pasiones-instintos-libidos-pulsiones. La inmensa mayoría si se utilizan de forma correcta, son buenas, si se utilizan de forma incorrecta, no son buenas.

El ser humano vive dentro de sí en un volcán enrome de irracionalidades, que debe racionalizar con su propia mente-cerebro-psique, y al mismo tiempo vive-existe en un océano que denominamos sociedad-cultura-historia, por tanto, tiene que intentar armonizar su cerero de reptil, con su cerebro de mamífero, con su cerebro de primate, y su cerebro de sapiens, con las realidades sociales-culturales-históricas-ideológicas que están o son exteriores a él o a ella, pero que vive diríamos en esos dos mares, un mar interior, racional e irracional, y un mar exterior, social-cultural, que también, en parte es racional y en parte irracional.

Tradicionalmente el bien y la verdad y la belleza han ido relacionadas, unidas, formando multitud de puentes. No hablaremos aquí de la belleza, pero si no admitimos que el ser humano, tal enunciado puede ser más verdadero o menos, cierto o falso, verdad o erróneo. Si no distinguimos que existe la verdad o las verdades, es muy difícil que aceptemos que existe el bien y el no bien, o el mal, o un enunciado indiferente a nivel moral.

Estos dos siglos ha entrado una enorme oleada de confusión, y algunas ideologías y filosofías, han entrado en el mundo, y en muchos corazones, enseñando dos realidades, el bien y el mal no es objetivo, y la verdad y el error, al menos en cuestiones filosóficas, antropológicas, morales, religiosas, etc., en cuestiones de fundamentación, en definitiva, de la humanidad y del ser humano, no existen o son relativistas o son discutibles, optando por posiciones de entendimiento y comprensión, gnoseológicas y conceptuales y metodológicas, o de la negación o de la duda. Es decir, no admitimos la verdad o enunciados que son verdaderos, no admitiendo enunciados y prácticas que son más morales o éticas que otras… ¡Este es el drama que el ser humano actual está sufriendo, ciertamente en unas culturas más que en otras, esta es la base de mucho sufrimiento actual, que se difunde, después y se materializa de muchos modos y maneras y formas…!

¿Para terminar, esta serie de pequeños artículos sobre este tema, podríamos plantearnos, lo siguiente, si quitamos del corazón-mente de los humanes, que existe el bien y el mal, que existe la verdad y el error, y que existe Dios, si quitamos de la sensibilidad-corazón-mente-percepción humana, estos tres niveles o realidades o entidades, que convertimos al ser humano, en algo más, que un pequeño salvaje o animal…? ¿Aunque después le rodeemos, de grandes principios, de libertad, de autonomía, de voluntad, de entendimiento, de saber, de experiencias, de y de…? ¿El ser humano sin una concepción, racional y prudente y moral, de buena moral y de buen saber, el ser humano sin aceptar el concepto de verdad y verdades, de bien y de bienes, y de Dios, el ser humano está perdido en su mundo exterior, y en su mundo exterior, a nivel individual y a nivel colectivo, nos guste o no nos guste?

¿Ciertamente, habría que preguntarse, si algunas ideologías-filosofías-sistemas lo que quieren es precisamente eso, convertir al ser humano en algo perdido en sí mismo, llenarle de experiencias y placeres, o intentarlo, exteriores e interiores, para de ese modo, llevarlo y conducirlo mejor hacia determinados fines…, y para eso hay que caer en la muerte de los grandes relatos, como se diría en filosofía, en la no objetividad de la verdad y la no objetividad del bien y del mal, en un relativismo-escepticismo-materialismo-hedonismo, con todos los matices que se quiera, pero al final, “convertir al ser humano, no en un Ente Racional y con voluntad que busca el bien y la verdad”, sino en algo totalmente subjetivo, caído en la multitud de placeres y enunciados, sin fijar claramente el bien o la verdad…?

¿Pero eso sí, rodeado de grandes principios, teóricos, de libertad, justicia, autonomía, voluntad, progreso, solidaridad, etc., pero habiendo despojado, de muchos modos y maneras, al ser humano de la concepción de la verdad frente al error y errores, del bien frente al mal y los males, y mal y males, desde muchos puntos de vista…? ¡Aviso para caminantes y navegantes…!

Sobre el autor

JMM Caminero

- Sección en la que trataremos temas de actualidad con un sesgo literario-filosófico.

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