Publicado el: dom, 17 Ene, 2016
Opinión

Hermanos o convidados de piedra

El convidado de piedraEs muy de Cádiz saber y hablar de la existencia del cortijo de unos pocos. Cortijos que a veces son asociaciones, peñas, o cofradías. También es comunmente conocido el convidado de piedra, que es quien, en una reunión, no interviene en ella y pasa desapercibido o es ignorado por los anfitriones. En las negociaciones, se dice frecuentemente de quien es invitado por compromiso, pero no es tenida en cuenta su opinión.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua abunda en que la expresión alude a una obra de teatro de Tirso de Molina titulada El burlador de Sevilla y convidado de piedra.

Lo cierto es que hay hermandades que bien parecen el cortijo de unos pocos. En los últimos tiempos aumenta el desarraigo de los hermanos, y no sólo por la crisis económica, sino también por ese comportamiento de dirigentes cofrades, que sólo recurren a los mismos para poder sacar una limosna añadida o para que vistan la túnica en la salida procesional. Ahí, si recurren a los hermanos.

Hay cofradías que han comenzado a prestar más atención a los hermanos y a sus circunstancias, cuando éstos anunciaban que se daban de baja. Pero en muchas cofradías se da la pauta de que los hermanos son los últimos. Primero importan los miembros de junta, después las redes sociales, luego los cargadores y por último, el convidado de piedra que paga su cuota en silencio para acompañar un año más a sus titulares. Un año pagando, para 6 0 12 horas de salida procesional al año. Incluso se da el caso de que todavía hay hermandades que no han agradecido la fidelidad de hermanos antiguos. Muchos, más antiguos que los propios miembros de junta de gobierno.

Por otro lado, están las hermandades que quieren una relevancia social por encima de si los cultos se llenan o no. Es más importante quien es el predicador, que el hecho de que éste predique para los miembros de junta y poco más. Dentro de esta relevancia social, incluso se discriminan los canales de información, pensando que el hecho de que un cura, obispo, arzobispo o cardenal es un hito histórico para la hermandad. Pero en verdad no es del todo cierto. Es un motivo para que el ideólogo o ideóloga del momento, sigan poniéndose medallas a costa de los convidados de piedra.

Las cofradías han recortado gastos y han pasado de páginas webs a perfiles o páginas en redes sociales. Algunas incluso han apostado por las aplicaciones de móviles, y hasta de eso se olvidan. Se han dado casos de bendiciones o inauguraciones de las que no estaban informados los hermanos, y ni siquiera los miembros de junta. Se confirma que algunas actúan como el cortijo de unos pocos.

Mucho deben cambiar las hermandades si quieren seguir contando con la confianza de los hermanos. Algunos es verdad que desearán seguir siendo convidados de piedra, vestir la túnica y hasta otro año. Otros, aunque participen en la vida de hermandad, están ajenos a lo que hace o hará, a no ser que se enteren por un periódico. Es más importante la hemeroteca en los archivos, que los convidados de piedra.

Sin duda, una pena y un ejemplo más, de que los hermanos sólo importan para financiar a la hermandad y rellenar su cortejo cuando hay salida procesional. El resto, es cosa de unos pocos.

Sobre el autor

J.M. Fraile

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