Publicado el: lun, 16 May, 2016
Opinión

Tiempo de hermandades letíficas con fuerza bajo los palos

Representaciones en cortejo./j.m.f.

Representaciones en cortejo./j.m.f.

Después de la Semana Santa llega el período que todo cofrade letífico espera. Las Glorias se extienden a lo largo de la primavera y verano, incluso en los primeros meses de otoño. Hermandades antiguas. Algunas con más antigüedad que las mismas de penitencia, caso de la hermandad del Carmen o la Divina Pastora, por no hablar de los 250 años del patronazgo de San José, a la par que la constitución del Ayuntamiento en 1.766.

Salen a la calle con grandes pasos, parejos al esfuerzo de muchas juntas de gobierno de penitencia en los años previos a la mayor crisis económica vivida por la sociedad. Han dado un paso al frente e incluso cuentan con un pregón y un acto de entrega de las cubiertas. El pregonero recibe los honores de abrir las puertas a los cortejos, pero dentro de las hermandades de Gloria e incluso asociaciones parroquiales, hay algo que destaca: pocos hermanos forman parte del cortejo. La gran mayoría va bajo el paso y es ahí donde se encuentra la fuerza de estas hermandades de Gloria.

En la mayoría de los cortejos se invita a otras hermandades de la parroquia, otras letíficas e incluso a las salineras de la Feria del Carmen y de la Sal. Las salineras se han hecho figura imprescindible en los últimos años en los cortejos del Carmen, Pastora, San José o Rocío. Aunque en el caso de ésta última, no faltan hermanos que acompañen la carreta. De hecho, la hermandad del Rocío de San Fernando está llamada a ser la más numerosa a poco que siga trabajando con ilusión y ganas. La prueba es que es una de las hermandades que más romeros lleva en la presentación del viernes de Romería frente a la Virgen del Rocío. En definitiva, se busca contenido para el cortejo fuera de la propia hermandad, y en muchas ocasiones las representaciones están basadas en miembros de los grupos jóvenes.

El esfuerzo de las hermandades es tremendo. Ahí están los pasos de la Divina Pastora, los nuevos de San José y del Carmen, sin terminar, y el de Santa Elena, al que le queda muy poco. Ni siquiera el carácter alegre de las corporaciones de Gloria consigue llevar filas de hermanos precediendo el paso. Muchos niños y pocos mayores.

Por si fuera poco, el pregón de las Glorias no ha conseguido llenar la capilla de las Carmelitas, pero menos la iglesia del Carmen, San Francisco o la iglesia Mayor. Se da el caso, de que ni siquiera van todos los miembros de junta de las hermandades de Gloria. A lo sumo, el hermano mayor o su representante.

El verdadero impulso de las hermandades de Gloria está en la cuadrilla de hermanos cargadores. Ahí están Pastora, San José, Santa Elena y hasta la asociación parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles.

Algo sí se ha corregido, es la salida de la Virgen del Carmen en su festividad, pues hasta ahora también es muy común que las salidas procesionales no se celebren en su fiesta, sino en otra buscada en el calendario.

De todas las hermandades de Gloria, sólo Pastora y Rocío han conseguido tener una casa de hermandad donde desarrollar actividades para los hermanos y mantener viva la llama durante todo el año. Una hermandad antigua y una que no ha celebrado siquiera su 25 aniversario, celebrando este año su décimo aniversario como filial.

Es algo que debe preocupar a los dirigentes cofrades de las hermandades letíficas, porque sus cortejos resultan cortos, en muchos casos minoritarios y llenos de niños.

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J.M. Fraile

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