Publicado el: Dom, 5 Jul, 2026
Opinión

Del Camposanto a Tiktok

Richard Stine - IA

Hubo un tiempo en que los investigadores paranormales acudían a lugares supuestamente encantados para intentar comprender fenómenos extraños. Hoy muchos siguen haciéndolo. Otros, en cambio, parecen haber confundido la investigación con un casting permanente para redes sociales.

Porque ya no basta con visitar un cementerio. Hay que hacerlo de noche, con música inquietante añadida en edición, una linterna táctica comprada en Amazon y una expresión facial que combine el miedo, el misterio y la esperanza de que el algoritmo les bendiga con tres millones de reproducciones.

La escena suele repetirse con una precisión casi científica. En algún lugar de España, una familia deposita flores sobre la tumba de un ser querido. Minutos después aparece una expedición paranormal equipada con más cámaras que un equipo de Fórmula 1. Caminan entre lápidas como si estuvieran recorriendo una alfombra roja. Hablan en susurros dramáticos. Señalan cualquier ruido como evidencia irrefutable de actividad sobrenatural. Y, por supuesto, recuerdan constantemente que todo se hace "desde el máximo respeto".

El respeto, curiosamente, es una palabra que estos personajes utilizan con la misma frecuencia con la que la contradicen.

"Venimos con todo el respeto del mundo", anuncian mientras enfocan primeros planos de nichos ajenos para subirlos a TikTok.

"Pedimos permiso a las entidades", explican mientras no parecen haberse planteado pedir permiso a los familiares.

"Esto es una investigación seria", aseguran justo antes de titular el vídeo: Un muerto nos responde y acaba mal 😱💀👻.

Uno empieza a sospechar que el único fenómeno paranormal del asunto es la capacidad que tienen algunos para pronunciar la palabra "seriedad" sin desintegrarse en una nube de ironía.

Lo más llamativo es su obsesión por entrevistar difuntos. Se acercan a las lápidas con tal intensidad que da la sensación de que están esperando una rueda de prensa.

— ¿Hay alguien aquí?

— ¿Puedes decirnos tu nombre?

— ¿Quieres comunicar algo al mundo?

A este ritmo, cualquier día aparecerán con una mesa, dos micrófonos y una cortinilla de programa nocturno.

"Buenas noches y bienvenidos a Cementerio TV. Hoy contamos con la presencia exclusiva de un vecino fallecido en 1987. Don Manuel, gracias por acompañarnos."

"Gracias a vosotros. Aunque sinceramente prefería seguir muerto."

Porque eso es lo que parece faltarles: la capacidad de preguntarse si realmente todo merece convertirse en contenido.

Hay investigadores rigurosos, divulgadores serios y personas que estudian estos fenómenos con honestidad intelectual. Pero también existe una especie cada vez más abundante: El cazador de fantasmas de temporada, cuyo principal detector no es un aparato electromagnético, sino la pestaña de estadísticas de Instagram.

No buscan evidencias.

Buscan engagement.

No investigan misterios.

Investigan qué miniatura genera más clics.

Y no intentan contactar con el más allá.

Intentan monetizarlo.

A veces imagino qué ocurriría si un muerto decidiera manifestarse de verdad. No para producir golpes en una pared ni para aparecer flotando entre la niebla. No. Se levantaría lentamente, miraría a la cámara y pronunciaría la frase más terrorífica jamás registrada en una psicofonía:

— ¿Podríais dejar de dar por saco y salir de mi cementerio?

Y, por primera vez en toda la noche, obtendrían una evidencia auténtica.

Naturalmente, la subirían a TikTok con tres filtros, una música épica de fondo y el título: El fantasma se enfada con nosotros (acaba mal).

Sobre el autor

- Aficionado del mundo paranormal

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