Publicado el: vie, 6 Abr, 2018
Opinión

La incoherencia de los hechos retorcidos. A la Hermandad del Nazareno

Nuestro Padre Jesús Nazareno en su peregrinación a las parroquias, capillas y colegios religiosos de San Fernando.
Foto. Antonio Quintero.

Que la verdad sea poliédrica no significa que todo pueda llegar a ser cierto. Hay cosas que, las mires por donde las mires, no pueden ser verdad nunca, porque son, simple y sencillamente MENTIRAS.  Mentiras que nacen del rincón más oscuros del alma del ser humano que las engendra, bien por odio, por envidia, o lo peor y más ruin de todo, por un interés oculto y vergonzoso que motiva esa conducta.

Lamentablemente hoy, con mayor asiduidad que nunca, vemos en los medios de comunicación y propagados por las redes sociales, agresiones incomprensibles e injustas, mediante las cuales se ataca de una manera deshumana, por ejemplo, a la víctima de una violación, tratando de convertirla en parte del problema, y eximiendo a la vez al violador de parte de su asquerosa responsabilidad y reprochable conducta. ¿Cómo si no, alguien puede llegar a ser capaz de cuestionar que la violada, tras sufrir la agresión sexual, pueda tratar de llevar una vida normal? Es como si dieran por hecho que no tiene derecho a ello. Esto ocurre, lo oía ayer en la radio, y lamentablemente es fruto del dichoso resquicio de pensamiento machista que coexiste en la mentalidad de casi todos nosotros.

Hace unos días, leía perplejo que a la Hermandad del Nazareno, le habían robado una cantidad importante de dinero. Su Hermano Mayor, ante lo ocurrido, se pone en contacto con todos los hermanos, enviándoles una carta en la que explicaba los hechos, en la medida que el secreto sumarial y el procedimiento le permite. El hecho delictivo está claro: el Robo, y la victima también: la Hermandad del Nazareno, su Junta de Gobierno y por ende todos los hermanos. A esto que es así, algunos desalmados tratan de darle la vuelta de una manera incomprensible, como queriendo culpar de lo ocurrido precisamente a las víctimas, especialmente a la Junta de Gobierno con su Hermano Mayor a la cabeza, repitiéndose la misma conducta incomprensible, injusta, anodina y desdeñable que en el caso de la mujer violada, como si ellos fueran los culpables y hubieran tenido algo que ver en el detestable hecho de que alguien, aprovechándose de la confianza, decidiera, motu proprio, apropiarse  indebidamente de esa cantidad de dinero que, obviamente, no era suya.

Hay voces que reclaman responsabilidades, hay voces que, aprovechan lo ocurrido para cuestionar de manera oportunista la gestión que esta Junta de Gobierno, con Miguel Ángel Cruceira a la cabeza,  voces que se aprovecha vilmente de lo ocurrido, para descalificar y agredir, y digo bien, porque no deja de ser una agresión lo que están haciendo.  ¿Se han olvidado ya todo lo que estas personas de manera generosa y completamente altruista han hecho por esa Hermandad y sus hermanos? Han conseguido hitos tan importantes  como dar nuevamente sentido a esa palabra, HERMANDAD, recuperando para su nómina de hermanos a un montón de personas olvidadas y marginadas, que otros antes habían dejado tiradas en un rincón, en el rincón  hosco y sombrío del ostracismo, de la gente que por su edad ya no pueden portar a sus Titulares sobre sus hombros en la mágica Madrugá, cada Viernes Santos. Se han olvidado que la HERMANDAD, con estos hombres ha retomado una senda, antes impensable, de formación y de respeto por la dignidad, de solidaridad. Estos hombres han llevado a la HERMANDAD a un equilibrio económico financiero digno de alabanza, que hacen posible que sustente proyectos tan importantes como el ECONOMATO SOCIAL, algo de lo que todos los cofrades se empiezan a sentir orgullosos, sin tener siquiera que pertenecer de una manera directa a esta HERMANDAD. No es justo que tachen de malo o incompetentes a estos hombres y mujeres que están haciendo posible este milagro, hombres y mujeres que han diseñado un Doscientos Cincuenta Aniversario a la altura que la ocasión merece, con actos tan relevantes, que ya no sólo enorgullecen a todos los cofrades de la Isla, sino a toda la ciudad, y es que decir Nazareno, es decir San Fernando y viceversa.

No, no me voy a callar, y no lo voy a hacer porque sería una canallada por mi parte hacerlo. Miguel Ángel Cruceira y su Junta de Gobierno, no son los responsables del robo que ha sufrido la Hermandad. Ellos no son los culpables, son las víctimas, como todos los hermanos y la Hermandad misma. El responsable de los hechos es quien se ha llevado el dinero, y la justicia dirá quien ha sido, como ha sido y de qué manera pagará por ello.

Por mi parte, mostrar todo mi apoyo a quienes por esta conducta están sufriendo vejaciones, a esos que sin ser los responsables, se les pide explicaciones, a estos que sin ser los delincuentes, se encuentran con el problema de tener que sobreponer a la Hermandad de este palo tan inmerecido como injusto.

Ni a ellos, los robados, ni a la mujer violada, se pueden culpar de nada. NO PERMITAMOS QUE MENTES RETORCIDAS NOS HAGAN VER LO CONTRARIO.

Sobre el autor

Ignacio Bermejo

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