Publicado el: Vie, 1 May, 2015
Opinión

Felicidades

Art.67Este domingo, como muchos sabéis, es el día de la madre. Estoy segura de que leeremos en muchos sitios y escucharemos por todas partes el ya conocido comentario de que la mejor madre no lo es tan sólo un día, sino todos y cada uno de los que nos dedica en su vida. No está mal recordarlo, más que nada porque es cierto. Aún así, la mayoría nos empeñamos en celebrarlo de manera especial, supongo, que porque sabemos que es algo que, yo diría que a todas las mamás, les hace mucha ilusión.

Sin embargo, este año, y para no perder mi habitual costumbre de dar la contraria, debo decir que discrepo en la citada afirmación. No es que no esté de acuerdo, pero...yo le añadiría, que no es tan sólo la mejor la que nos enseña a vivir durante toda su vida, sino sobre todo, la que lo hace incluso después de haberse marchado a la que está al otro lado del cielo...

Han pasado dos años y medio desde que el Universo me enseñó la lección más dura de toda mi vida. Cómo comprender de un día para otro que lo que creías que serían cincuenta años pasa a ser tan sólo unos días. Es muy doloroso darnos cuenta, pasado ese tiempo, que no fuimos capaces de reaccionar en el momento y decir o hacer todo lo que ahora haríamos si tuviésemos a esa persona delante tan sólo un segundo...

Tal vez ese sea el mayor de mis remordimientos... Sin embargo, no me hundo en la decepción de mí misma y, como mi madre me enseñó, me levanto tras cada caída aprendiendo a compensar todo lo que hice mal, lo que dejé por hacer. Cada vez que su rostro se planta delante del mío le cuento todo aquello que siento, que anhelo, que quisiera escuchar de sus labios. Es tanto mi afán por poder sentirla de nuevo, que siento sus manos cogiendo las mías y, lo mejor, sus consejos rozando mi corazón. Busco desesperada las respuestas que sólo ella tenía y aparecen entre los recuerdos de todo lo que me repetía cada día. Siempre pensamos que nuestros padres son pesados por decirnos las mismas cosas tantas veces pero la vida, con los años y las experiencias, nos cambia ese pensamiento por el de..."cuánta razón tenían...".

El domingo iré, como ya está siendo costumbre, a celebrar con mi pequeño ser de luz ese día que a nuestra madre tanto le gustaba. Beberemos mojitos a su salud eterna, nos bañaremos en el mar que ahora la cubre y le cantaremos con ese tono desafinado que tanto se empeñó en dejarnos como herencia. Al caer el sol nos uniremos a los nuevos corazones que el tiempo nos ha regalado y le entregaremos nuestras ofrendas en forma de bailarinas, de esas figuras de papel que nadie consigue hacer tan bien como ella...; cuando tan sólo sean las olas las que nos hablen de su alma...le entregaremos entre su espuma todo el amor que aún nos sigue haciendo sentir.

Por este día, por los que vivimos y por los que aún seguiré sintiendo que siempre estarás...¡Felicidades Mamá!

Sobre el autor

- Escritora, maestra y loca soñadora. Con el firme objetivo de ser feliz a cada segundo y compartir con el mundo cada sonrisa, cada sueño y cada aprendizaje que el Universo nos permite experimentar.

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>