Publicado el: Dom, 13 Sep, 2026
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El terror no es el diablo: La fauna de la investigación paranormal

IA - Richard Stine

Si alguna vez te has preguntado por qué los fenómenos extraños ya no se manifiestan como antes, la respuesta no está en los campos electromagnéticos ni en la falta de ectoplasma. La cruda realidad es que las entidades del más allá están acojonadas. Y no le temen a la luz astral ni a los exorcismos, sino al auténtico circo de "flipados" que cruza la puerta cada vez que organizamos una experiencia de investigación paranormal.

Nosotros preparamos estos encuentros para enseñar a la gente a investigar de verdad, con método y rigor. Pero en lugar de futuros investigadores, a veces parece que abrimos las puertas de un psiquiátrico. Cualquier espíritu con dos dedos de frente prefiere quedarse mil años más en el purgatorio antes que lidiar con los vivos que nos toca aguantar.

Hagamos un repaso rápido a los especímenes que aterrorizan a lo invisible:

1. El heredero de los Warren y el paranoico: Uno viene convencido de que es el protagonista del próximo spin-off de “Expediente Warren”, y el otro se cree que cualquier crujido, corriente de aire o el simple sonido de sus propias tripas es un poltergeist intentando poseerlo. Para ellos, absolutamente todo es paranormal.

2. El "Sensitivo" de saldo: No para de repetir desde que baja del coche que nota presencias, que tiene un don ancestral y que vibra muy alto. Sin embargo, luego es incapaz de acertar ni dando la hora. Casualmente, esa noche no está fino.

3. Las viejas glorias: Se creen que sus batallitas del pasado aún sirven hoy en día. Te hablan con una superioridad pasmosa, como si siguieran con su antiguo grupo de investigación de los años noventa, olvidando por completo que han pagado por esta experiencia para aprender algo nuevo.

4. La bipolaridad de la Ouija: Nunca falla. Por un lado, tienes al iluminado que saca el tablero en mitad de la sala como el que saca un parchís para echar el rato. Y justo enfrente, al exaltado que te amenaza con pegarte un guantazo si pones el dedo en la planchette porque "va a venir el mismísimo Satanás".

5. La fumadora decepcionada: Se pasea por el lugar maldito, de brazos cruzados, dándole caladas al cigarro con cara de aburrimiento y quejándose porque "aquí no hay nada". ¿Pero qué esperaba que hubiera? ¿Un fantasma bailando claqué para entretenerla?

6. La pesadilla logística: Empieza la noche llegando tarde y hay que salir a buscarla. A la media hora se quiere ir la primera porque está absolutamente acojonada, y para colmo de males, exige que dejes la investigación a medias para acompañarla de la manita hasta el coche.

7. El "fantasma" del asiento de atrás: Se apunta a todos los eventos habidos y por haber, pero curiosamente nunca tiene coche propio. Siempre anda mendigando que alguien lo lleve y lo traiga. A ver si nos enteramos: Somos investigadores, no conductores de Uber.

8. El adicto al móvil: Se encierra a oscuras en la habitación con más fenomenología del edificio... Para pasarse la hora iluminándose la cara mientras chatea por WhatsApp. ¿Para qué cojones se apunta?

Al final de la noche, recoges las grabadoras, apagas las luces y te das cuenta de la verdad. Los demonios no existen; y si existen, están escondidos debajo de las escaleras rezando para que esta panda de lunáticos no vuelva la semana que viene.

Sobre el autor

- Aficionado del mundo paranormal

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