El Ingreso Mínimo Vital llega a 143.771 personas en Cádiz y el CAPI a 33.635 hogares
El Complemento de Ayuda para la Infancia llega a 33.635 hogares y amplía la cobertura a rentas bajas y moderadas
El IMV es una prestación de la Seguridad Social puesta en marcha hace seis años con el objetivo de garantizar un nivel mínimo de ingresos a los hogares en situación de vulnerabilidad
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha llegado en julio a 143.771 personas residentes en 47.662 hogares de la provincia de Cádiz, según la última estadística publicada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). La cuantía media de la prestación se sitúa en 492,26 euros mensuales por hogar.
En comparación con el mismo mes del año anterior, el número de prestaciones activas ha aumentado en 6.465, lo que representa un incremento del 15,69%. Asimismo, el número de personas beneficiarias se ha incrementado en 18.952, hasta alcanzar las 143.771, un 15,18% más que en julio de 2025.
Tanto el perfil de las personas titulares como el de las beneficiarias refleja un marcado carácter femenino. En julio, 35.734 mujeres son titulares de la prestación y 76.663 mujeres forman parte de los hogares beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital.
El IMV se ha consolidado como un modelo en el que la protección de la infancia ocupa un lugar central. En la actualidad, 52.733 niños, niñas y adolescentes son beneficiarios de la prestación en Cádiz.
Estructura familiar y desigualdad de género
El perfil de los hogares beneficiarios pone de manifiesto la relación existente entre vulnerabilidad económica y estructura familiar. Del total de hogares perceptores del IMV, 6.959 son monoparentales, en su mayoría sostenidos por mujeres que asumen en solitario la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos e hijas.
Esta realidad refleja una mayor exposición a la precariedad y evidencia que las dificultades económicas se concentran con mayor intensidad en este modelo de familia.
En este contexto, el Ingreso Mínimo Vital actúa como un mecanismo de estabilidad para numerosas familias en las que las mujeres asumen la principal responsabilidad económica y de cuidados.
Complemento de Ayuda Para la Infancia
El Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) refuerza la cobertura del IMV mediante un apoyo adicional por cada hijo o hija a cargo. En julio, 33.635 hogares recibieron este complemento, con una ayuda media de 66,63 euros por menor y de 107,54 euros por hogar.
El CAPI puede percibirse de manera independiente del IMV, ya que cuenta con umbrales de renta más amplios. De este modo, además de proteger a las familias en situación de pobreza severa, alcanza también a hogares con rentas bajas o moderadas.
Por ejemplo, puede solicitarlo una familia formada por dos adultos y dos menores con ingresos aproximados de hasta 4.182 euros al mes, lo que amplía significativamente el alcance de la red de protección frente a la pobreza infantil.
El Ingreso Mínimo Vital y los jóvenes
El IMV no solo constituye un mecanismo de protección económica, sino que también funciona como una herramienta de acompañamiento hacia la inclusión de las personas jóvenes.
La edad media de las personas beneficiarias se sitúa en 29,69 años, y en 22,7 años si se excluye a las personas titulares, lo que refleja su impacto durante las primeras etapas de la vida laboral.
En este sentido, la compatibilidad del IMV con las rentas del trabajo y los incentivos a la inserción laboral refuerzan su papel como una herramienta de apoyo para el acceso y la permanencia en el empleo.
Las mejoras incorporadas al IMV también han facilitado el acceso a la prestación de personas jóvenes en situación de vulnerabilidad. Entre otras medidas, pueden solicitar la ayuda las personas mayores de 18 años o menores emancipadas con hijos o hijas a cargo.
Asimismo, se ha reducido de tres a dos años el periodo de vida independiente exigido a las personas menores de 30 años.
Garantía de nivel mínimo de ingresos a hogares vulnerables
El IMV, una prestación de la Seguridad Social y ha beneficiado a más de 201.529 millones de personas en Cádiz desde su inicio hace más de seis años, garantiza un nivel mínimo de ingresos a los hogares en situación de vulnerabilidad y que se puso en marcha. Se configura como un derecho subjetivo, adaptado a la realidad de cada unidad de convivencia, y constituye un instrumento clave en la lucha contra la pobreza y la exclusión social, con especial atención a los menores.
Para solicitar el Ingreso Mínimo Vital es necesario haber residido legal, efectiva y continuadamente en España durante, al menos, el año anterior.
La residencia se acredita mediante la inscripción en el Registro Central de Extranjeros en el caso de ciudadanos comunitarios y suizos, o mediante la correspondiente autorización en el caso de personas procedentes de terceros países.
El domicilio en España se verifica mediante el certificado de empadronamiento, mientras que la unidad de convivencia se acredita a través del libro de familia, los certificados del Registro Civil o los datos padronales.
Además, tanto la persona solicitante como el resto de los miembros del hogar deben encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, al no disponer de ingresos o patrimonio suficientes.
En el caso de las personas que agotan el subsidio por desempleo y no consiguen reincorporarse al mercado laboral, pueden acceder al IMV sin necesidad de realizar una nueva solicitud ni aportar documentación adicional, ya que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y la Seguridad Social realizan el reconocimiento de oficio.
Asimismo, la incorporación del sistema de doble revisión de ingresos permite a las familias conocer con antelación la actualización de su prestación. De este modo, desde el año pasado las personas beneficiarias pueden saber si, en función de los ingresos obtenidos durante el ejercicio anterior, su prestación se incrementará, se reducirá o se extinguirá.







