El monumento a Antonio Bey Olvera se instalará en la calle Real y lo realizará su hijo
San Fernando da un nuevo paso para rendir homenaje al imaginero Antonio Bey Olvera con un monumento escultórico
La obra, realizada por su hijo, Juan Antonio Bey García, se instalará en la calle Real en el entorno de la parroquia de San Francisco. Se integrarán dentro del grupo escultórico bajorrelieves de la Virgen de la Caridad, el Cristo del Perdón y del Sagrado Corazón de Jesús, tres de sus obras en la ciudad
El Ayuntamiento de San Fernando continúa trabajando en el proyecto de un monumento escultórico dedicado al imaginero Antonio Bey Olvera, una iniciativa con la que la ciudad reconocerá la trayectoria y el legado de uno de sus artistas más destacados. La obra será realizada por su propio hijo, Juan Antonio Bey García, escultor y autor, entre otras creaciones, del monumento al Salinero instalado en la rotonda de la avenida de la Constitución.
El proyecto, cuyo busto se presentó dentro de la jornada organizada con motivo del 50 aniversario del fallecimiento de Antonio Bey Olvera, da continuidad al homenaje que San Fernando viene dedicando a su figura y a su aportación a la historia artística y cultural de la ciudad.
La elección de la ubicación del monumento ha sido una decisión compartida con la familia de Antonio Bey Olvera con la que el Ayuntamiento ha trabajado para definir el emplazamiento más adecuado para este homenaje, también con las hermandades vinculadas. Así, la escultura se instalará en la calle Real, en la zona del ensanche en el entorno de la parroquia de San Francisco, un espacio que mantiene una vinculación directa con el legado artístico del imaginero isleño.
Especialmente, por su relación con la Virgen de la Caridad, una de las obras más representativas de Antonio Bey. De esta manera, el monumento se situará en un entorno que permite conectar el reconocimiento público al artista, reforzando el vínculo entre su obra, en un enclave céntrico y cerca de lugares como la Casa Lazaga, la Alameda o la propia iglesia, es decir, integrada en el patrimonio cultural y religioso de San Fernando.
La alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, ha destacado que esta iniciativa supone “una muestra del compromiso de la ciudad con la preservación y difusión de su memoria artística”.
En este sentido, ha señalado que “Antonio Bey Olvera forma parte esencial de la historia cultural de nuestra ciudad. Su talento y su legado trascienden generaciones y siguen inspirando a nuevos creadores isleños. Con el monumento en su honor, San Fernando reconoce a uno de sus grandes artistas y reafirma su apuesta por poner en valor nuestra identidad cultural”.
Composición iconográfica
El proyecto contempla la realización de un busto de Antonio Bey Olvera, de aproximadamente 60 centímetros de altura, acompañado en su parte inferior por dos bajorrelieves que reproducirán las imágenes del Cristo del Perdón y de la Virgen de la Caridad, situados uno a cada lado. En la parte posterior se incorporará una placa conmemorativa.
El conjunto escultórico tendrá unas dimensiones aproximadas de 70x70x40 centímetros y descansará sobre una pequeña peana, que a su vez se apoyará en un pedestal de 80x 80x120 centímetros. Estas características corresponden a un boceto orientativo, ya que el modelo definitivo de la obra todavía se encuentra en fase de elaboración.
La composición pretende reflejar la doble dimensión de Antonio Bey Olvera, por un lado su condición de artista y su estrecha relación con la historia y las tradiciones de San Fernando. Para ello, el monumento incorporará referencias a algunas de sus creaciones más representativas, que forman parte de la memoria colectiva y del patrimonio cofrade isleño. Entre ellas destaca la Virgen de la Caridad, cuyo grupo escultórico realizó en 1943 y que se convirtió en una de las obras más reconocidas de su trayectoria como imaginero.
Otro de los relieves estará dedicado al Cristo del Perdón, imagen titular de la hermandad del mismo nombre, cuyo encargo recibió Antonio Bey Olvera en los primeros años de la década de 1950. Desde su llegada a la Casería de Ossio en 1954, esta imagen quedó estrechamente vinculada a la identidad y las tradiciones de este barrio isleño, donde continúa siendo una referencia devocional.
Ese mismo año también tuvo lugar la instalación, inauguración y bendición en el Paseo General Lobo de un nuevo monumento público para el municipio isleño, como fue el Sagrado Corazón de Jesús, una imagen que también estará presente como un bajorrelieve en la composición escultórica. La presencia de estas obras en el monumento permitirá reconocer la aportación del escultor a la imaginería religiosa local y su influencia en las manifestaciones culturales y populares de San Fernando.
El conjunto se completará con elementos relacionados con los instrumentos y útiles propios del trabajo escultórico, una referencia directa al oficio que definió la trayectoria de Antonio Bey Olvera. Estos detalles contribuirán a representar su identidad como creador y a contextualizar la importancia de su labor en la configuración del patrimonio artístico isleño.
Figura de la imaginería isleña
Antonio Bey Olvera, nacido en 1917, fue uno de los imagineros más destacados de San Fernando durante las décadas posteriores a la Guerra Civil. Desde niño mostró interés por el modelado y la manipulación del barro, una inclinación artística que le llevó a ingresar, con 16 años, en la Escuela de Artes y Oficios de Cádiz.
POsteriormente, gracias a una beca, continuó su formación en Madrid, en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, vinculada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Durante esta etapa entró en contacto con artistas como Juan Cristóbal y Juan de Ávalos, experiencias que contribuyeron a ampliar su formación y sus conocimientos escultóricos.
La Guerra Civil interrumpió sus estudios, pero en 1940 recibió su primer encargo de imaginería, que fue la realización de un juego de pies para el Nazareno de San Fernando. A partir de entonces desarrolló una trayectoria vinculada a la creación de imágenes religiosas, con encargos destinados a la Semana Santa de San Fernando y de otros municipios de la provincia, además de trabajos de distinta naturaleza.
En 1960 se trasladó a Madrid para trabajar, donde continuó desarrollando su actividad artística al tiempo que desempeñaba otras labores profesionales, entre ellas trabajos en la empresa automovilística Barreiros y como profesor en distintos centros educativos.
El monumento escultórico impulsado por el Ayuntamiento permitirá incorporar al espacio público un reconocimiento permanente a su figura y a su contribución a la cultura isleña. Una iniciativa que, además de recordar al artista, busca acercar su legado a las nuevas generaciones y reforzar el conocimiento de la historia artística de San Fernando.







