Publicado el: Mié, 1 Dic, 2021
Opinión

Miedo a la noche (y IV)

Fotografía. Sarai de Gomar.

La muerte le quitó a mi niño el corazón de la mano. Se lo arrancó de cuajo, con jirones de lluvia. Lluvia, cansancio y carretera, mala mezcla. Lo pilló dormido. Maldita sea la vida sin mi niño. Cada noche susurro su nombre, a la ea ea ea, le canto para que me sienta, para que sepa que estoy con él. Llego antes de que las estrellas vengan a disimular la noche que sí, que viene siempre a asustar a mi niño. Teme a la noche, teme que la oscuridad lo devore y vengo a dormir con él, para que no se muera de miedo. No voy a dejarlo solo, ¿qué clase de madre sería? Mi vida sin él es solo el resto de mi vida.

Se acaba la botella. Abre Otra. El alcohol es su alimento.

Bebo para intentar desinfectarme por dentro, pero no lo consigo – te lamentas.

Bebes para mitigar un dolor que es necesario, pienso. Es ley de vida tu tristeza.

Siempre me lo decía, “tengo miedo, tengo miedo, me da miedo la oscuridad” y yo lo acompañaba hasta que sus ojos ponían el epílogo al día. Era sólo un niño, apenas dos lustros de vida. Demasiado pronto. Por eso voy cada noche, a curarle el miedo – da un trago, largo como su pena –, a dormirlo cada noche. Y a quedarme con él por si acaso se despierta. A la ea ea ea, y oigo como hace eco en el silencio.

La admiro con pena. La imagino cantando la nana amarga de cada noche.

Por el cielo duerme un niño con su madre de la mano.

El niño la mira mira

el niño la está mirando.

Sobre el autor

- Una opinión no es válida hasta que se compara con otra.

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>