Publicado el: dom, 18 Dic, 2016
Opinión

Alfonso Berraquero García

Alfonso Berraquero García recibiendo su distinción.

Alfonso Berraquero García recibiendo su distinción.

Sería imposible no referirme  -aunque sea mediante esta breve pincelada-  a la figura de Alfonso sin dedicarle unas palabras de profundo agradecimiento a modo de homenaje póstumo tras su triste fallecimiento el domingo pasado, día 11 de diciembre, fecha que quedará grabada en los anales de la historia cofrade y en el de esta ciudad que lo vio nacer

Tres días de luto ha decretado el Consistorio y es que nuestro querido paisano, escultor insigne, hijo adoptivo de la ciudad y sobre todo buena persona -generosa y hospitalaria-  se  ha ido ante la llamada del Señor, dejándonos un gran legado del que seguramente todavía no somos consientes de su verdadero y auténtico valor, tanto sentimental  como artístico, pero sobre todo humano.

Por otra parte, creo con toda seguridad que tampoco  hay una hermandad en la Isla,  que no posea y le quede la huella y el testimonio de su recuerdo puestas en una  o en varias de sus imágenes o bien en las de aquellas otras a las que les hayas retocados o rehabilitados a las suyas, que en resumen todas ellas están representadas como imágenes titulares de cada hermandad en los pasos de nazarenos, de crucificados, en los de palios o en los de misterios.

El Cristo de la Buena Muerte.

El Cristo de la Buena Muerte.

Alfonso siempre estuvo presto y dispuesto con la alegría y el desenfado que le caracterizaba  y que no sólo ponía en todas las cosas que acometía en la vida ordinaria,  sino incluso en las propias faenas de su oficio, porque poseía ese don especial y esa cualidad innata y tan peculiar en él, que lo distinguía con singularidad del resto de las personas. ‘’Alfonso era genial e irrepetible’’

La única salvedad que tengo sobre mi corazón -como un deseo fallido-  es la nostalgia de que acudiera a la llamada del Señor, sin que los suyos ‘’los que más les importaba a él de verdad’’ no les hayan refrendado  públicamente ese reconocimiento,  aunque existiera este sentimiento no realizado antes de su partida. Reconocimiento que no obstante tuve la ocurrencia  de proponer oportunamente desde esta misma página cofrade y no se pudo llevar a efecto.

La Virgen de la Salud, su preferida.

La Virgen de la Salud, su preferida.

Alfonso hizo una gran aportación sin duda alguna con las imágenes que salieron  de su gubia para engrandecer la Semana Santa isleña, a la que potenció y prestigió y con ello también prestigió a nuestra ciudad, añadiéndole un motivo más para que se conociera lejos del Río Arillo y del Puente Zuazo y a él sin saberlo que se le conociera también en el cielo, donde estará  gozando ya, rodeado, agasajado y acogido por tantos cristos, vírgenes y santos que realizó dándoles vida aquí en la tierra, pero sobre todo en su tierra, en la Isla de sus amores para el regocijo y el disfrute perpetuo de nuestras amadas devociones. Descansa en paz querido amigo.

Con este artículo me despido de  mis lectores  como viene siendo habitual cada año llegadas estas fechas hasta después de reyes, no sin antes desearles a todos unas felices navidades.

Sobre el autor

José María Vieytes Beira

- Profesor, articulista y cofrade.

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