Publicado el: Jue, 4 Abr, 2013
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Regreso a las tradiciones

detalle-marca-de-agua5-e1357728188975Cuando era muy jovencita, recuerdo ver a mi madre sentada cuando tenía un ratito libre o por las noches, en el sofá, con su enorme cesta de labores en los pies.

Siempre que tenía tiempo tenía las manos ocupadas, con sus ganchillos, el punto de cruz, los bordados….

La verdad es que desde que tengo uso de razón siempre he visto por mi casa lanas, hilos, agujas y toda clase de materiales para coser o bordar.

Recuerdo un cojín enorme de color azul con mi nombre y muchos dibujitos bordados, recuerdo toallas y sábanas con iniciales, recuerdo mantas calentitas hechas con sobras de lanas y cuadrados de vivos colores…..

También recuerdo a mi madre intentando enseñarme el arte de las manualidades, pero ya se sabe que a ciertas edades no le damos mucha importancia a ciertas cosas.

Pues bien, dicen que montar en bicicleta es algo que no se olvida, y yo a día de hoy, mucho tiempo después de que mi madre me enseñara este arte, he de decir que aprender manualidades es como montar en bici, una vez aprendes, tampoco se olvida.

Hace un año más o menos, navegando por la red y leyendo algún que otro artículo, volví a interesarme por el mundo de las manualidades.

Investigué un poquito y me dí cuenta de la cantidad asombrosa de gente joven que se interesa por el ganchillo, el punto y muchas otras variantes de la lana. En concreto descubrí un mundillo apasionante, el “amigurumi”, una técnica japonesa que consiste en hacer muñequitos o cualquier otro objeto en lana mediante una técnica, no muy complicada, de ganchillo.

Pues bien, profundicé un poco más en el tema, busqué ejemplos y técnicas, y me lancé a recordar cosas que me había enseñado mi madre.

Pensé que después de tantos años sería incapaz de retomar una técnica que requiere de práctica para perfeccionarla, pero me dí cuenta de que sólo era cuestión de ponerme, y que todo lo que me había enseñado mi madre estaba ahí, en mi cabeza y mis manos.

Encontré algunos tutoriales geniales, y sin saber cómo, había aprendido sola. En pocos días, ya estaba haciendo mis primeros muñequitos básicos.

Después de hacer algunas cositas, también me picó la curiosidad del punto con dos agujas e igualmente investigué un poco sobre el tema.

Ví algunas colecciones de ropa en las que abundaba el punto y el ganchillo como algo de moda y muy “chic”.

También las tendencias de esta primavera verano apuestan fuerte por las prendas “hechas a mano” y en cualquier escaparate podemos ver vestidos cortos de ganchillo y amplios jerséis de entretiempo de punto fino.

Para aquell@s a los que les gusta informarse y navegar por la red, sólo basta con introducir las palabras “ganchillo”, “crochet”, o “amigurumi” para abrir la puerta a un mundo fascinante y además adictivo. Existen miles de páginas donde consultar, aprender, compartir patrones, buscar ideas, etc, y lo mejor de todo es, que la mayoría son de gente joven que está recuperando técnicas que han existido toda la vida, pero que con tanta tecnología parecía que se estaban perdiendo.

Apuesto por no dejar que se pierdan esas tradiciones que pasan de madres a hijas y que en este mundo tan informatizado en el que vivimos, cada día tienen más valor.

Gracias a mi madre por enseñarme y a toda la gente joven que apuesta hoy en día por las labores artesanales.

Como dije antes de empezar, es el regreso de las tradiciones…..

 

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