Andalucía llamó a mi puerta
Lolo Picardo toma el relevo de Fran Romero como candidato de AxSí a la Alcaldía de San Fernando
Nunca me propuse hacer política
No estaba en mis planes ser concejal, formar parte de una candidatura ni, mucho menos, imaginar que algún día podría encabezar un proyecto político para mi ciudad.
Lo que hacía era algo mucho más sencillo: decir lo que pensaba en mis redes sociales, y aquello rebosaba andalucismo por todos lados.
Hablaba de La Isla, de Andalucía, de las cosas que me preocupaban y de una idea que llevaba dentro desde hacía mucho tiempo: que Andalucía merecía tener una voz propia. Una voz que no dependiera de intereses decididos lejos de nuestra tierra y que fuera capaz de defender lo nuestro desde aquí.
Yo venía de la calle, de mi trabajo, de la hostelería, del asociacionismo, del flamenco y de escuchar cada día a mucha gente. Mi manera de entender las cosas se había formado ahí, en las conversaciones con trabajadores, empresarios, comerciantes, hosteleros, artistas, vecinos y amigos.
Por aquel entonces, octubre del 2014, habíamos formado un grupo de hosteleros inquietos: Asithur en octubre de 2014, una asociación hostelera y turística que recogiera el testigo como patronal de nuestro gremio. Aquello cuajó desde el primer momento, y me quedo con una frase de Pepe Oneto: "Si Asihtur no existiera, habría que inventarla". Por unanimidad me eligieron presidente y empezaron unos años meteóricos en los que aumentamos el número de socios, hicimos numerosas rutas gastronómicas y tres ferias del estero. Pero lo mejor que conseguimos fue darle una voz importante al gremio hostelero. Aquello me hizo crecer una barbaridad y me puso cara a cara con el mundo político de la ciudad.
Quizá por eso, un día recibí una llamada que acabaría cambiando muchas cosas. Era María Marín, vinculada al desaparecido Partido Andalucista. Había leído algunos de los mensajes que publicaba en las redes y quería hablar conmigo.
Me habló de la necesidad de reconstruir un espacio andalucista, de volver a levantar una voz política propia para Andalucía. Y me propuso algo que, visto con los años, puede parecer pequeño, pero que para mí terminó siendo el comienzo de todo: leer un manifiesto.
Un manifiesto que reclamaba precisamente aquello que yo llevaba tiempo defendiendo: que Andalucía necesitaba recuperar una voz propia y que había que construir un nuevo proyecto político andalucista.
Acepté.
No lo hice pensando que aquello fuera el comienzo de una carrera política. Ni imaginaba entonces listas electorales, plenos municipales o candidaturas. Simplemente iba a prestar mi voz a unas palabras con las que me identificaba.
Recuerdo aquel momento con la sensación de estar haciendo algo coherente conmigo mismo, de estar diciendo públicamente lo que tantas veces había expresado en conversaciones y a través de las redes.
Después de aquello, una plataforma llamada Andalucía por Sí lanzó una convocatoria para buscar candidatos con los que construir un proyecto político andalucista. Me presenté a través de las redes, igual que había empezado todo, y fui uno de los elegidos. Nos citaron en un hotel de Puerto Real, el que está sobre una colina, en el cruce para Paterna y la autopista.
Fueron reuniones intensas y enriquecedoras para mí, porque me encontré con personas como yo: andalucistas comprometidos, dolidos con la situación de Andalucía y con ganas de que mejorara. Fueron meses de trabajo para crear un nuevo partido, una nueva ilusión. Todo desembocó en una asamblea con simpatizantes en Sevilla, en la que ejercí de secretario y donde echó a andar AxSí. Allí fue elegido Joaquín Bellido en abril del 2016 como coordinador nacional.
Eso me llevó a ser uno de los firmantes de los estatutos, junto a Bellido y la puertorrealeña Lucía Ariza, sin olvidar que nueve meses después inauguramos el Centro Andaluz de AxSí en la calle Isaac Peral. Estuve unos años en la Coordinadora Nacional, hasta que decidí entregarme en cuerpo y alma a mi ciudad, San Fernando.
Lo siguiente fue crear, junto a Fran Romero, la coordinadora local, de la que fui el primer presidente. Fue todo muy deprisa, porque en 2019 serían las elecciones locales y había que prepararse.
La calle, las carpas: eso es lo mejor. Hablar con tu pueblo cara a cara, preguntarle por su familia, por sus problemas, por sus expectativas. Por eso uno se mete en política. Ya los antiguos griegos la entendían como cosa de los ciudadanos, y los políticos lo que hacemos es llevar al pleno lo que deciden los ciudadanos. Quien no entienda eso o se haya metido aquí para otra cosa está equivocado.
En las elecciones municipales de 2019 conseguimos tres concejales: Fran Romero, Maite Lebrero y yo, Lolo Picardo. "Aprender, aprender y aprender" era mi consigna. Al principio, la rodilla me daba contra la mesa de los nervios, pero poco a poco empecé a hacerlo mejor. Fueron cuatro años de trabajo duro; Fran Romero es un currante y quería estar en todos lados.
En 2023 me volví a presentar, también como tercero de la lista, pero bajamos en votos y me quedé fuera. La verdad es que me llevé una decepción y pensé que, si los votantes no me querían, qué hacía yo allí. Fue un año en la sombra. Hasta que, desgraciadamente, Marta Muñoz, la segunda de la lista, tuvo que irse a trabajar a Cataluña, una pena porque es una magnífica persona. Así que volví a entrar de nuevo de concejal. Esta legislatura ha sido la del compromiso y la responsabilidad, la de echarme más temas encima y aprender a decidir, siempre bajo la batuta de Fran y de mis compañeros con más experiencia.
Hace unos meses, Fran Romero se tomó un café conmigo y me dijo que quería dejar de ser el candidato a la Alcaldía. Me explicó que esto era muy duro y que ya no tenía ilusión, y me preguntó si yo quería seguir. Le dije que sí sin pestañear, aunque lo que más me dolía era que él no estuviese, porque había sido mi maestro.
Y después viene lo que habéis visto en prensa: Lolo Picardo, candidato a la Alcaldía. Ahí estamos, en la lucha, y algo debe quedar claro: por Andalucía y por La Isla. ¡Os espero en las urnas!









