Bodegón Andalucía: Cuarenta años dando de comer al alma
Hay aniversarios que no se cuentan en años, sino en recuerdos. Cuarenta años no son solo una cifra redonda: son miles de desayunos tempranos, almuerzos compartidos, cenas alargando la sobremesa, risas, confidencias y vidas que han pasado por unas mesas que hoy ya son memoria colectiva. Hoy (7 de febrero), San Fernando está de celebración. Hoy cumple cuarenta años el Bodegón Andalucía.
Corría mediados de los años ochenta cuando Alfonso García y su esposa Carmen Benítez decidieron emprender una aventura que, vista con los ojos de entonces, rozaba la temeridad. Eligieron un enclave donde apenas había más que campo, huertas y proyectos dibujados sobre el papel. Nada hacía presagiar que aquel lugar acabaría convirtiéndose en uno de los corazones gastronómicos más vivos no solo de La Isla, sino de toda Andalucía. Pero ellos vieron lo que otros no supieron imaginar: futuro.
Con medios humildes, casi domésticos- una pequeña freidora traída de casa, utensilios sencillos, mucha voluntad y más coraje- Alfonso y Carmen comenzaron a dar de comer a quienes levantaban con sus manos lo que hoy conocemos como barriadas consolidadas, a los trabajadores que urbanizaban la zona y a quienes construían lo que entonces era solo una idea: Bahía Sur. Mientras otros soñaban, ellos trabajaban. Y mientras trabajaban, sembraban sin saberlo una leyenda.
Especial mención merece Carmen Benítez. Porque si emprender ya es difícil, hacerlo compaginando interminables jornadas en la cocina, atención al público, la compra diaria, las tareas del hogar y la crianza de tres hijos pequeños es, sencillamente, heroico. Carmen representa a tantas mujeres invisibles que sostuvieron negocios, familias y sueños sin pedir nunca protagonismo. Hoy, cuarenta años después, ese aplauso es ineludible y profundamente merecido.
Alfonso y Carmen formaron un matrimonio ejemplar, no solo en lo personal, sino también en lo profesional: constancia, sacrificio, honestidad y una vocación de servicio que convirtió un “barecito” en una casa con alma. Porque el Bodegón Andalucía nunca fue solo un bar: fue refugio, fue punto de encuentro y fue hogar para muchos.
Llegó el tiempo de la jubilación, pero no el del adiós. Y ahí aparece la segunda gran noticia de esta historia: el relevo. Su hijo, Alfonso -nuestro querido Alfonsito-tomó el testigo. Y lo hizo no desde la comodidad de lo heredado, sino desde la ambición sana de mejorar, crecer y devolver a sus padres, en forma de orgullo, todo lo recibido.
Con su gracia natural, su simpatía contagiosa, su ingenio y su particular forma de entender la hostelería, Alfonsito ha llevado el Bodegón Andalucía a otra dimensión. Sin perder la esencia, ha sabido convertirlo en un referente absoluto de la restauración isleña y andaluza. Hoy es parada obligatoria, templo gastronómico y lugar de peregrinación para quienes buscan autenticidad.
Y si hay un símbolo indiscutible de esta casa, esos son sus caracoles. Mucho se podría escribir sobre cachopos y otras exquisiteces que salen de sus fogones, pero los caracoles del Bodegón Andalucía pertenecen ya a la categoría de fenómeno social. Estadísticamente —y sentimentalmente— es el lugar donde más caracoles se elaboran, se venden y se disfrutan. Allí, para llevar, para comer en casa, o llegando incluso a domicilio, los caracoles son cultura popular, rito compartido y seña de identidad.
El Bodegón Andalucía es estandarte, es paraíso cotidiano, es ejemplo de cómo la hostelería puede ser motor económico, generador de empleo y embajadora de una tierra. Hoy celebramos cuarenta años de trabajo bien hecho, de sacrificio silencioso y de éxito compartido.
Enhorabuena, Alfonso García. Enhorabuena, Carmen Benítez. Vuestro éxito es también el nuestro. Habéis dignificado la hostelería isleña, habéis creado riqueza y, sobre todo, habéis dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de San Fernando.
Hoy brindamos por vosotros. Y ojalá podamos hacerlo, como mínimo, durante otros cuarenta años más. Porque mientras exista el Bodegón Andalucía, seguiremos teniendo un lugar donde no solo se come bien, sino donde se come con el corazón.
Feliz aniversario, queridos amigos







