Publicado el: Dom, 29 Ago, 2021
Opinión

Queriendo bonito

Ella había estado buscando una hilera de luces para darle un toque mas cálido y bohemio a su habitación pero en los grandes almacenes donde las buscó las exhibían al mismo precio que un par de lingotes de oro, de modo que cuando me lo comentó hice de las mías y la siguiente vez que nos vimos se las había conseguido (internet casi todo lo puede).

Era un ramo pequeño de bombillas en forma de gota, que colgó del armario. Cuando vi aquella foto en penumbras de la habitación, enfocada desde la cama y con un puñado de luciérnagas alumbrando la oscuridad, guardé silencio y sonreí, porque sé que ella también lo hizo y que sigue alumbrándome con su fuerza y valentía como la guerrera que es, aunque a veces ni ella lo sepa. Creo que tampoco sabe que es uno de mis ejemplos de superación y que no puedo quererla más y más bonito. Es lo que intento con lo que tengo al alcance de mis manos (a veces menos de lo que me gustaría) sembrar un poco de paz, sonrisas y buenos sentimientos a mi alrededor. A las en este caso, pero ha sido luz.

Cuando estoy nerviosa sonrío y la risa tonta puede incluso delatarme, lo demás es parte de la fiesta de las neuronas espejo cuando consiguen contagiar ese suspiro secreto.

Habían pasado cuatro circulos solares completos. Ambos decidimos estar pero sin ser en la vida del otro. Una pandemia mundial, vidas diferentes, y varios miles de kilometros entre nosotros, no consiguieron borrar tantos segundos de primera que solo nosotros sabemos.

Nadie sabe lo que pensábamos al abrazarnos, al reírnos juntos y al sentirnos felices. Creo incluso que ninguno de nosotros pensó en que éste encuentro entre marismas fuera real, porque no confiaba en que volviéramos a encontrarnos en la vida. Yo uso el mismo perfume, él sigue besándome en la frente queriéndome bonito, y el tiempo sigue corriendo igual de deprisa cuando estamos juntos.

A veces te siento a ti sin pensarlo pero sigo siendo yo, a solas y a tientas entre los recuerdos, y esta sensación me hace sonreír. Era nostalgia de amor puro, es poder afirmar que esta belleza de latir te caló hasta los huesos. Quererse bonito es uno de los mejores abrazos que puedan existir.

Agosto se me escapa un poco más cada mañana, y aunque me siguen robando besos y palabras entre dientes a causa de la mascarilla desde hace un año y medio, todo está siendo diferente. Me he emocionado, he llorado, he sentido y he vibrado. No esperaba poder reunirme con tantas personas a las que tengo y quiero en mi vida, ha sido una sorpresa enorme. Gracias a todos por existir y por seguir celebrando conmigo tanto. Yo sigo en las mismas, floreciendo a diario como la flor de loto, y pienso seguir asi muchísimo tiempo mas. Consiguiendo el “mas difícil todavía”. Agradeciendo que somos instantes capturados a lo efímero de la vida y de su propio tiempo singular.

El estandarte de la calma tan necesaria, intenta ondear sobre mi cabeza mientras escribo como corresponsal de guerra en esta batalla que llaman verano repleta de fotos de playas, porque he tenido que esquivar demasiadas bombas para asumir que sin mi misma no soy nada, y que de la propia metralla destinada a doler, hago poesía si hace falta. Que la lucha y sus ganas me acompañen siempre. Queriendo bonito.

Sobre el autor

- Escribiente de profesión, escritora por devoción.

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