Publicado el: lun, 2 Jul, 2018
Opinión

Estudiantes isleños proponen dos medidas para solventar la problemática de las zonas de estudio

Colas en el aulario de la calle Alsedo, San Fernando.

“Soy un simple opositor de 27 años, que desde hace más de tres semanas, decidí abordar de manera independiente una problemática constante en mi ciudad, San Fernando, y que cada año adquiere mayor repercusión entre el sector estudiantil de la misma.

Año tras año se repite la situación. A mediodía y durante los fines de semana somos muchísimos los estudiantes que tenemos que recurrir a espacios para el estudio habilitados en ciudades vecinas como Chiclana de la Frontera, Cádiz o el Puerto de Santa María.

Tenemos que recurrir a instalaciones situadas en otras ciudades porque aquí solo disponemos de un espacio habilitado para el estudio tanto a mediodía como los fines de semanas, que es el aulario situado en la calle Alsedo con capacidad de no más de 150 plazas de estudio. 150 plazas para más de 95.000 habitantes.

Es vergonzoso, pero esto provoca un lógico efecto “embudo” que a el equipo de gobierno actual parece no importarle lo más mínimo.

Se proponen dos ideas que consideramos muy factibles por su bajo coste y por la rapidez con que podrían llevarse a cabo:

– La ampliación de la actual sala de estudios mediante la demolición de una habitación cerrada a cal y canto desde hace más de un año, adjunta a la sala de estudios y separada de esta por dos simples y finos tabiques de pladur. Ello permitiría el incremento en unas 20 plazas de estudio a esta instalación. El gobierno socialista lleva años diciendo que es una propuesta lógica y que la van a llevar a cabo, pero sin embargo, a un año de agotar su legislatura, no se conoce ninguna intención, al menos oficial, al respecto.

– La ampliación de al menos el horario de la cercana Biblioteca Municipal Luis Berenguer, permitiendo el estudio en horario continuo durante las épocas de exámenes y su apertura durante los fines de semana. Mantener cerrada de 13:30 a 17:00 horas en estas épocas una biblioteca con unas características inmejorables de luz y acondicionamiento, a la que se ha invertido una gran cantidad de dinero en los últimos meses para renovar el sistema de iluminación, aire acondicionado y mobiliario, me parece cuanto menos indignante. Es difícil de explicar la sensación de abandono que uno siente cuando se tiene que movilizar a otra ciudad para simplemente estudiar siendo consciente de las instalaciones tan cercanas pero a la vez tan lejanas que tenemos a nuestra disposición.

El pasado viernes 29 de junio, hice entrega de más de 1500 firmas, unos 55 folios, en el Ayuntamiento de San Fernando junto a una instancia en la que se ha expuesto esta problemática y se han solicitado los cambios arriba especificados.

Más de 1500 firmas que han sido recogidas en diversos puntos de la ciudad, y con ayuda de amigos, conocidos o incluso recién conocidos que han prestado sus propios negocios como centros de recogida de firmas. La calle Real un sábado por la tarde, las inmediaciones de la propia Biblioteca Luis Berenguer o incluso las terrazas ubicadas en la Casería cada domingo a mediodía son ejemplos de zonas donde más se han conseguido. La respuesta de la ciudadanía ha sido inmejorable y se ha mostrado complemente indignada por el hecho de que se tenga que recurrir a una recogida de firmas para solicitar más plazas para el estudio.

No me gustaría acabar esta misiva sin antes comentar un suceso que el pasado miércoles viví fruto del azar.

Encontrándome en plena recogida de firmas en las inmediaciones de unas instalaciones deportivas, me acerqué a un grupo de ciudadanos para explicar nuestra problemática y solicitar su colaboración. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que tenía frente a mí a parte del actual equipo de gobierno.

La sensación en general no fue buena sinceramente, pues en todo momento adquirieron una postura totalmente a la defensiva.

Como argumento principal y única defensa alegaron el incremento de horas anuales de apertura del aula de estudio de la calle Alsedo respecto al gobierno del señor Loaiza. Es decir, empezaron a mezclar churras con merinas.

Lo que se solicita es un aumento del número de plazas de estudio en nuestra ciudad en determinadas franjas horarias, de 13:30 a 17:00 horas  y también durante los fines de semanas, en épocas de exámenes. Sin embargo parecen confundir número de plazas de estudio con número de horas de apertura. Por mucho que incrementen las horas de apertura de este aulario, mientras no oferten un mayor número de plazas de estudio, los estudiantes de esta ciudad tendremos que seguir desplazándonos a ciudades vecinas para poder ejercer un derecho muy elemental, estudiar.

A reseñar y con esto acabo esta petición de difusión, el compromiso que don Antonio Rojas adquirió en nuestra conversación. Me garantizó que se ocupará personalmente de que durante este mismo verano, se lleve a cabo la demolición de la habitación cerrada que antes mencioné localizada dentro de la propia la sala de estudios para incrementar así, por fin, su número de plazas.

Recurro a este medio de comunicación ya que al no pertenecer a ningún partido político ni asociación, carezco de fuentes de difusión para intentar lograr un compromiso real por parte del equipo de gobierno con un colectivo que lleva años pidiendo ser escuchado.

Somos un colectivo que necesita unos mínimos con urgentes cambios para que su día a día sea sostenible, pues movilizarse a ciudades vecinas día tras día para estudiar no es posible para muchos de nosotros debido al elevado coste económico que ello supone y al tiempo de estudio que ello nos resta”.

Enrique Manuel Ortega Fernández

 

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