Publicado el: jue, 22 Dic, 2016
Opinión

Una breve pincelada de la Navidad en La Isla

La Sagrada Familia.

La Sagrada Familia.

Desde  la perspectiva del título del presente artículo y  según los comentarios y las opiniones recogidas de muchos ciudadanos  a la vista de cómo se está viviendo y desarrollándose las navidades este año en las calles de la Isla.

Debo decir a la vista de lo que se percibe hasta el momento, que todos los consultados  coinciden en que nos encontramos  ante unas Navidades carentes del ambiente popular y del calor familiar, callejero y colectivo que siempre han tenidos en otras épocas a la que hemos estados acostumbrados desde niños.

Y se refieren precisamente a las ausencias de simples detalles  y a las pequeñas cosas suprimidas,  a las que para algunos quizás  carezcan de importancia, con la particularidad de que cuando se quiera retroceder ya no se pueda, porque la pasividad,  la indiferencia, la tibieza y la contemplación o la aceptación de unos pocos sobre otros muchos, las habrán convertidos en nuevas costumbres, a no ser que tal vez sea este bien el propósito o bien lo que se pretende.

Es cierto que los tiempos cambian pero no de repente  cambian las costumbres y las tradiciones ancestrales más íntimas y legítimas  -que siendo las verdaderas raíces de los pueblos- son  de tal magnitud y tan sagradas que deberían ser respetadas siempre y nunca jamás disminuirlas y menos aún apartarlas.

Y se refieren precisamente en este caso concreto al ambiente de las calles, en las que  ya no existen las luces de otros años,  ni las flores, ni los altavoces, ni los villancicos anunciando la navidad y en su lugar hoy, hay músicas diversas y no las apropiadas al momento, ni los belenes,  o sea ‘’los nacimientos públicos’’ para entendernos mejor, incluso los privados que en cierto modo se están reduciéndose en cuanto al número de ellos, ni en los colegios que son viveros de nuevas generaciones, salvo honrosas excepciones, en los que tampoco se observa ahora que se incida en ese espíritu navideño de tiempos pasados no muy lejanos.

El nacimiento.

El nacimiento.

Sin embargo sí se están introduciendo ‘otros elementos’ qué  nada tienen que ver con la navidad, que la desvirtúa por completo y que son más propios de otras fiestas y no de estas, perdiendo de esa manera, la luz, el colorido, el espíritu y la religiosidad, que siempre  ha caracterizado a nuestra Navidad,  porque en realidad ese es el motivo principal y no otro, celebrar la Natividad es decir el nacimiento del niño Jesús, aunque se intente otra cosa o la contraria.

Y esta descripción no es otra cosa que el reflejo de lo que está sucediendo este año en la Isla, cuyas circunstancias no nos debe confundir, extrañar ni servir de consuelo, porque también ocurre en otras ciudades de mayor entidad  incluso que la nuestra y en algunas capitales de España, como si fuera un efecto dominó, pero con una salvedad importante, que al final  no se sabe, quien ganará la partida, pues recientemente se ha hecho una encuesta en TVE a este respecto y la mayoría consultada en un porcentaje del más del 80% han apostados por unas Navidades Tradicionales a la antigua ultranza.

Por último y como de costumbre con este artículo me despido de  mis lectores  según viene siendo habitual cada año llegadas estas fechas hasta después de reyes, no sin antes desearles a todos unas felices navidades, porque por encima de todas estas consideraciones, está el deseo de que disfrutéis de la paz y la concordia junto a la alegría, el cariño -el amor- y el encuentro del calor familiar: cantando todos unidos los villancicos propios de la Navidad de toda la vida, sin olvidar que el amor es el mayor tesoro que una persona pueda tener, porque sin amor la vida no tiene sentido.

Sobre el autor

José María Vieytes Beira

- Profesor, articulista y cofrade.

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