Publicado el: lun, 12 Nov, 2012
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Botox

A pesar de que existen múltiples nombres para la toxina botulínica del tipo A en sus diferentes marcas comerciales, botox sigue siendo la palabra común por el que todos identificamos a este elixir de la eterna juventud.
Botox, un nombre nada original, surgido de unir la sílaba “Bo” (Botulínica) con “tox” (toxin) para dar lugar a uno de los negocios más lucrativos de una conocida multinacional farmacéutica.
Curiosamente es una sustancia que viene precedida de una mala prensa terrible, ya que el botulismo es una enfermedad que se cobró muchas víctimas debido al uso en mal estado de latas de conserva a principios del siglo XX.
A la estética, éste milagro contra los signos del envejecimiento, no llegó hasta finales del siglo XX y se popularizó y extendió para quedarse a principios de éste.

El motivo de éste artículo no es más que desmitificar un poco su uso, porque si bien es cierto que se ha abusado de él por parte de algunos médicos y pacientes, no es menos cierto que su uso adecuado no deja de sorprenderme en mi práctica cotidiana.
Para ejemplo de lo que digo y para que nadie me acuse de fariseo, les voy a contar un secreto en voz baja….. llevo poniéndole botox a mi mujer desde hace 10 años… y nadie se lo ha notado a no ser que ella misma lo haya desvelado…. ¿que quiero decir con ésto? Pues que lo que es bueno para alguien cercano a mi lo es para mis pacientes que demandan éste tratamiento.
Hay que envejecer “con dignidad”, sin duda…. ¿Cuanto escucho últimamente ésta frase en bocas de artistas exalcohólicas o drogadictas….?
Y yo me pregunto: ¿Que tendrá que ver la dignidad con pintarse los ojos, los labios, vestir correctamente, alimentarse adecuadamente o eliminar arrugas con botox de la frente?
Sin duda, dignidad y botox no tienen nada de antagónicos, sino todo lo contrario, y por eso lo quiero explicar desde mi punto de vista.

Manteniendo firme el criterio de que ningún acto “estético” es necesario para la vida,( cosa que siempre he defendido y defenderé), analicemos lo que ésto significa:
Por supuesto tendremos que partir de la base de que la belleza y el arte solo existen desde el punto de vista del que lo aprecia, por tanto, difícilmente podremos explicar a alguien que no posee esa sensibilidad que algo es bello. La belleza es completamente subjetiva, y por tanto un acto de inteligencia absolutamente individual. El que aprecia una obra de arte y paga por adquirirla y tenerla en su casa, disfruta cada vez que pasa ante ella, y eso le produce placer y llena su espíritu.
La mujer que disfruta de la moda, aprecia los tejidos, las creaciones de los modistos, el realce de su figura con determinados complementos, la originalidad… realmente siente placer en ello, y así podríamos seguir con todo lo que tiene que ver con la belleza. ¿Es necesario? No. ¿Produce satisfacción a quien lo aprecia? Si.
Me gusta poner el ejemplo salvaje de la paciente que ha sufrido una amputación de una mama por un tumor. En otra cultura en la que la mama no tenga el atributo de feminidad que tiene en la nuestra, posiblemente para corregir la asimetría generada tras la operación, le quitaríamos la otra y en paz… problema solucionado y menos riesgo para el lado contrario. Sin embargo en nuestro canon de belleza femenina, la mama es muy importante, y nuestra estética exige el relieve mamario y por eso lo reconstruimos de la manera más fiel posible, a pesar de que ni el costo ni la razón así lo recomienden. Igualmente ocurre con el pelo… no nos gusta ver una mujer joven sin pelo… y usamos pelucas, o nos teñimos… o llevamos tacones… etc. Todo ello innecesario caro e incómodo la mayor parte de las veces…
¿”INNECESARIO”? ¡Nooooooo! si a éstas alturas seguimos pensando que es innecesario, no hemos entendido lo fundamental: “que el ser humano tiene alma”,  ese alma nos hace sentirnos eternamente jóvenes, y el paso del tiempo cuando aún nos sentimos jóvenes, a veces no refleja lo que sentimos ni somos interiormente, es esa misma alma nuestra la que nos hace reconocer lo que es bello, el arte, la literatura, la música…y la juventud…

El botox es una sustancia maravillosa, porque nos permite con unas simples gotas inyectadas con arte en determinados músculos de la cara eliminar de forma temporal los signos del envejecimiento que marcan el inexorable paso del tiempo. Y de verdad créanme que eso no es “antinatural”, todo lo contrario, es lo más natural del mundo, es ayudar a sentirmos bien con nuestro aspecto…. ¿que hay cosas más importantes? Pues claro que las hay, casi todas… y no hay que quitarle ni un euro a las necesidades vitales para dárselas a las que pueden ser prescindibles. Y claro que no es barato, una sesión de botox puede oscilar entre 150 y 400€ según el numero de zonas a tratar… y solo dura 6 meses. Eso lo convierte en un artículo de lujo, sin duda alguna, y más con la que está cayendo… pero eso no invalida todo lo anteriormente dicho. Ojalá todo el que lo apreciara pudiese verse rejuvenecido 10 años en 10 minutos con éste pequeño milagro, pero lo cierto es que no todo el mundo dispone de 50 € al mes para éste tratamiento. Desde luego la mano del cirujano también es parte importante en el resultado, pero ahí les dejo a ustedes que se informen y decidan, aunque si algo tengo que decir es: FUERA PREJUICIOS.

Miguel de la Cruz

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