La DGT refuerza los controles tras detectar 278 positivos por alcohol y drogas en Cádiz
Tráfico intensifica a lo largo de esta semana los controles de alcohol y drogas en las carreteras
Los controles preventivos de alcohol y drogas se reforzarán durante toda la semana en las carreteras gaditanas para incrementar la seguridad vial durante el periodo estival
La campaña pretende reducir la siniestralidad mediante un aumento de la vigilancia y un llamamiento a la responsabilidad de todos los usuarios de la vía
Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas sigue siendo uno de los principales factores presentes en los siniestros mortales de tráfico y una conducta con graves consecuencias administrativas y penales
La subdelegada del Gobierno de España en Cádiz, Blanca Flores, ha comprobado esta mañana el funcionamiento de uno de los controles de Tráfico que realiza la Guardia Civil en las carreteras de la provincia para garantizar la seguridad vial de los usuarios de las vías.
Acompañada de la jefa provincial de Tráfico, Ana Cobos; de voluntarios de ASPAYM; y del comandante Vélez, responsable del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, ha acudido a la rotonda de Elcano, en Cádiz, donde se localizaba un control de vigilancia de consumo de alcohol y otras drogas, uno de los muchos que se establecen en las carreteras gaditanas a lo largo de todo el año.
En su visita al control, la subdelegada ha destacado que "la precaución sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar tragedias en la carretera". Asimismo, ha subrayado que "estos controles tienen un carácter fundamentalmente preventivo y buscan que ningún conductor ponga en peligro su vida ni la de los demás por una decisión tan evitable como consumir alcohol o drogas antes de conducir". Blanca Flores ha apelado a la prudencia y sensatez de toda la ciudadanía, recordando que "la seguridad vial es una responsabilidad compartida y cada conductor puede contribuir a que este verano no tengamos que lamentar nuevas víctimas".
En el control han participado voluntarios de la Asociación de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas (ASPAYM), entidad que desde 2007 colabora con la DGT concienciando a los conductores sobre el grave riesgo que supone circular habiendo ingerido alcohol y otras drogas.
Las personas voluntarias con lesión medular víctimas de un accidente de tráfico acompañan a los agentes de tráfico encargados de realizar los controles. En ese momento, el voluntario de ASPAYM se acercará al vehículo retenido, trasladándole el mensaje común de la campaña y demostrando al mismo tiempo con su presencia, las consecuencias y secuelas irreversibles de los accidentes de tráfico.
En la campaña desarrollada por la DGT en la provincia de Cádiz, en julio del pasado año, 278 conductores dieron positivo en alcohol y/o drogas en las 8.928 pruebas realizadas por parte del Subsector de Cádiz de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y de los agentes de las Policías Locales de ayuntamientos gaditanos que colaboraron en la campaña.
Esto supone que 40 conductores fueron detectados cada día al volante tras haber consumido alcohol y/o drogas.
En diciembre de 2025 fueron 189 los conductores denunciados por haber dado positivo en alcohol y/o drogas en las 6.265 pruebas realizadas por Guardia Civil y Policías Locales.
Estos datos ponen de relieve que todavía existen conductores que asumen un riesgo completamente evitable, por lo que la Dirección General de Tráfico insiste en la necesidad de mantener e intensificar este tipo de campañas preventivas.
Campaña del 13 al 19
La Dirección General de Tráfico realiza una Campaña Especial sobre el control de la tasa de alcohol y presencia de drogas en conductores desde el lunes, día 13, hasta el domingo, 19 de julio.
Durante los siete días de la campaña se intensificarán los puntos de control en todo tipo de carreteras y a cualquier hora del día. Estos controles policiales tienen como objetivo prevenir que personas que han bebido o consumido drogas circulen por las carreteras. Un aumento del número de controles policiales lleva aparejada una reducción en el número de accidentes con víctimas.
El objetivo es contribuir a reducir las actitudes de los usuarios que implican comportamientos que ponen en riesgo la seguridad de la circulación, ponen en riesgo su propia vida, y la vida del resto de usuarios de las vías.
Los datos consolidados correspondientes a 2024 muestran que el alcohol estuvo presente en el 12 % de los siniestros de tráfico y fue un factor concurrente en el 28 % de los siniestros mortales, con 273 personas fallecidas.
Incluso pequeñas cantidades de alcohol alteran el tiempo de reacción, la coordinación, la percepción de distancias y la capacidad de juicio. A medida que aumenta la tasa de alcoholemia también lo hace exponencialmente el riesgo de sufrir un siniestro.
Desde la entrada en vigor de la Ley del Permiso por Puntos, aproximadamente el 12% de los conductores sancionados y el 14% de los puntos detraídos han estado relacionados con la conducción bajo los efectos del alcohol, al superar la tasa máxima permitida. Además, el alcohol constituye un factor determinante en la siniestralidad vial, ya que dos de cada tres delitos cometidos contra la seguridad vial están vinculados a su consumo.
Efectos del alcohol en la conducción
El consumo de alcohol antes de conducir representa uno de los factores de riesgo más importantes en la siniestralidad vial, ya que actúa como depresor del sistema nervioso central, afectando directamente a funciones esenciales para una conducción segura como la percepción, el tiempo de reacción, la coordinación y la capacidad de juicio. Incluso cuando el conductor siente que mantiene el control, su organismo ya está sometido a alteraciones que aumentan exponencialmente el riesgo de accidente.
Uno de los primeros efectos del alcohol es la reducción del tiempo de reacción. Esto significa que ante un imprevisto en la vía (como la aparición repentina de un peatón, un frenazo del vehículo delantero o una señal de tráfico), el conductor tarda más en reaccionar, lo que puede resultar decisivo para evitar o no un siniestro. A esta lentitud se suma una subestimación de la velocidad propia y de la de los demás vehículos, así como una mayor dificultad para evaluar distancias y tomar decisiones acertadas.
A medida que aumenta la tasa de alcoholemia, el riesgo de accidente se incrementa de forma exponencial. Con una tasa de 0,5 g/l el riesgo es aproximadamente el doble al de un conductor sobrio; con 0,8 g/l es cinco veces mayor y con 1,5 g/l puede multiplicarse hasta por veinte.
El alcohol no solo está relacionado con un mayor número de accidentes, sino que también incrementa la gravedad de las consecuencias. Diversos estudios han demostrado que en los siniestros donde el alcohol está presente, las lesiones sufridas por las víctimas suelen ser más graves y tienen peor pronóstico. Esto se debe, en parte, a que la conducción bajo los efectos del alcohol suele estar asociada a comportamientos de alto riesgo, como el exceso de velocidad, no utilizar el cinturón de seguridad o realizar maniobras temerarias.
Además, el consumo de alcohol también afecta al estado emocional del conductor, generando una falsa sensación de seguridad, euforia o despreocupación. Estas emociones conducen, con frecuencia, a infravalorar los riesgos reales del tráfico, lo que se traduce en un aumento de conductas imprudentes. Por eso, incluso con tasas de alcoholemia dentro del margen legal permitido, el nivel de riesgo ya se ve incrementado de forma significativa.
En resumen, el alcohol actúa sobre el organismo de forma progresiva pero constante, y a partir del primer consumo ya se produce un deterioro de las capacidades necesarias para conducir. La evidencia científica y los datos estadísticos muestran que la única tasa segura de alcohol al volante es 0,0%.
Responsabilidad individual y colectiva
Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas pone en riesgo vidas.
Cada vez que una persona se pone al volante tras haber consumido alcohol o drogas, está tomando una decisión que no solo compromete su propia seguridad, sino también la del resto de usuarios de la vía: otros conductores, pasajeros, peatones o ciclistas. Lo que a veces se percibe como una “decisión personal” puede acabar teniendo un impacto devastador en familias enteras.
Si alguien de tu entorno ha consumido, impide que coja el coche.
La responsabilidad en la seguridad vial no se limita únicamente al conductor. Como familiares, amigos o acompañantes, también tenemos la capacidad —y la obligación moral— de intervenir. No basta con advertir o aconsejar, hay que actuar con firmeza y evitar que se ponga al volante.
Nunca te subas como pasajero con una persona que haya bebido o consumido drogas.
Aceptar subir a un vehículo conducido por alguien bajo los efectos del alcohol o las drogas implica exponerse directamente al peligro. Como pasajeros, también debemos asumir un rol activo en la prevención. Subirse a ese coche significa poner en riesgo la propia vida y, en muchos casos, normalizar un comportamiento que no debería tener cabida en una sociedad responsable.
La única tasa segura es 0,0%.
Actualmente se está tramitando en el Congreso de los Diputados la reforma de la Ley que propone reducir al 0,1 la tasa máxima de alcohol permitida al volante, con el objetivo de reforzar la seguridad en las carreteras y disminuir el número de víctimas. Adelántate a la nueva normativa: si decides no consumir ni una sola gota de alcohol antes de conducir, estarás contribuyendo desde hoy mismo a prevenir siniestros y salvar vidas.
La delgada línea entre la infracción y el delito
Conducir superando las tasas permitidas constituye una infracción muy grave que puede suponer multas de hasta 1.000 euros y la pérdida de seis puntos del permiso de conducción
Cuando se superan las tasas penales o se conduce bajo la influencia de alcohol o drogas, los hechos pueden constituir delito y conllevar penas de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad y la privación del derecho a conducir hasta cuatro años.
La Dirección General de Tráfico recuerda que el objetivo de esta campaña no es sancionar, sino prevenir siniestros y salvar vidas mediante la concienciación y el cumplimiento de las normas de seguridad vial.








