Publicado el: Mié, 18 Dic, 2019
Opinión

Fragmentos IX de Juan de Portoplano

En aquel centro del día, cuándo caían rayos de luz, que torturaban las piedras, y el aire estaba relleno de respiraciones de efluvios que secaban hasta las hojas y ojos de todo lo viviente. El de Portoplano, en el silencio de lo público, cuándo todos los seres vivientes estaban en sus guaridas, humanos y no humanos.

Decidió en aquellas condiciones atravesar las rutas de las pasarelas de su lugar de ser y existir, para intentar entender y comprender algo, algo rodeado de otras condiciones ambientales.

He pagado un precio muy alto, de fracaso y silencio y soledad, simplemente, por ser, un modesto librepensador. Y eso que siempre he defendido la legalidad vigente y la moral tradicional heredada de siglos…

Nunca he entendido que personas que postulan tanta tolerancia y libertad en multitud de realidades y entidades sociales, por ejemplo sexuales, no sean tolerantes, a veces, ni respetuosas con personas de otras ideologías sociopolíticas o socioeconómicas.

Tan abiertos en unas realidades y tan cerrados en otras, no sería mejor, menos tolerantes en todo, menos cerrado en todo, una medianía respetuosa con todos…

Demasiadas personas y colectivos quieren cambiar el mundo, y luego les ofreces un pequeño cambio, y no lo aceptan, algo que ellos pueden hacer, algo que el sistema puede tolerar, algo que apenas tiene coste económico, algo que…

Queremos que todos nos entiendan, ayuden y comprendan porque hemos nacido con siete dedos en cada mano, pero no lo somos tanto, con aquellos que han venido a la vida, con un brazo de color negro, el otro azul, la pierna verde, el tronco amarillo…

A veces, pienso y siento, que salvando las distancias estoy muy cerca de Montaigne, observando y reflexionando y pensando y conceptualizando, y después, pasando algo de todo al papel. Y como Montaigne, un poco aislado, por propia voluntad, y por voluntad de los otros.

Ciertamente, no sé, a las alturas de mi vida, no sé si mis escritos y las pinturas existirán dentro de cien años, ni sé qué cantidad de ellos permanecerán, si es que lo hacen. Pero si sé, que al menos, he intentado buscar o explicar algo de la realidad.

Buscar el silencio dentro del griterío interior, del griterío exterior.

El mundo iría mejor y más deprisa y con más riqueza, si todos controlásemos mejor nuestras pasiones.

El mundo ahora se ha dividido, en dos colores, o estás conmigo o no estás conmigo, o estás contra los otros, o no estás conmigo. Es como si la locura se hubiese apoderado otra vez de gran parte de la sociedad.

Se aportan razones, que nadie en su sano juicio aceptaría, pero en el ambiente adecuado, todos aplauden.

Cuántos errores intelectuales y teóricos tenemos que soportar, cuántos errores de voluntad y deseos y morales tenemos que escuchar…

Si llenas las mentes y corazones del temor y del odio, del error y la mentira, al final, esos errores de conocimiento y de moralidad y de voluntad, puede que no te rocen o te toquen a ti, pero les llegará de alguna manera a tus nietos y biznietos. Una cosa es equivocarse, sin intención, y otra es engañar y mentir, con un objetivo, exagerar o relativizar o disminuir por propio interés inmoral.

Ganar unas elecciones, no permite cualquier cosas, medio o instrumento o fin. Ni de ti mismo, ni contra nadie.

¿Los mítines y discursos políticos, han llegado a un nivel tan ínfimo de claridad y de verdad en los temas, y un nivel moral tan pequeño, que es imposible pensar que todavía pueden bajar de nivel intelectual y de calidad moral?

Tener esperanza, que después de los tiempos malos, siempre vienen buenos, que después de tiempos buenos, siempre vienen malos. Pero muchos se quedan en los caminos y en las cunetas, de una manera u otra, y para ellos no vienen los buenos, no llegan, pero si los malos…

Escribir o pintar es enviar regalos en forma de frases o de colores al mundo.

Casi todo el mundo vive y existe en un idealismo, cada individuo, colectivo, grupo, ideología o sociedad o cultura, predomina un conjunto de ideas y conceptos, que estiman son superiores, y reflejan toda la realidad.

El problema es que la mayoría de sus ideas o sus conceptos nos lo validan o evalúan a la luz del saber ortodoxo, es decir, la ciencia, y en la medida de lo posible la filosofía.

La ciencia cambió y avanzó enormemente, cuándo fueron capaces de crear nuevos instrumentos de observación, más el método científico. Ambas realidades. Me he preguntado muchas veces, “podríamos encontrar nuevos instrumentos” para poder percibir mejor las realidades humanísticas y filosóficas y culturales. Para de ese modo, encontrar métodos más exactos de comprensión de la realidad.

Se avecinaba el calor sobre el calor, todos los seres vivientes bípedos y no bípedos se atrincheraban en sus casas o cuevas o guaridas o nidos. Todos esperar que la estrella nublase un poco su potencia. El de Portoplano recogió sus pasos y sus preguntas, y se las llevó al cubil de su pensar.

Sobre el autor

JMM Caminero

- Sección en la que trataremos temas de actualidad con un sesgo literario-filosófico.

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