Fe y tradición marcan un Viernes Santo lleno de solemnidad en San Fernando
San Fernando vivió un Viernes Santo cargado de devoción y tradición, donde las calles de la ciudad se convirtieron en escenario de imágenes sobrecogedoras y cortejos llenos de historia. La jornada combinó la sobriedad clásica de la Semana Santa con novedades que renovaron la estética de varias hermandades.
La tarde comenzó con la salida de la Hermandad de los Desamparados, que a las 18:30 horas abandonó su capilla. Con 460 hermanos en fila, la cofradÃa, vinculada históricamente al gremio de sanidad, ofreció un cortejo que combinó tradición y solemnidad. Las imágenes, obra del imaginero local Alfonso Berraquero, recorrieron las calles acompañadas por la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Despojado, mientras el palio era portado a hombros por la cuadrilla de cargadores de la corporación.
A las 18:45 horas fue el turno de la Real y Venerable Hermandad del Santo Entierro, que salió desde la Iglesia del Carmen con el Cristo Yacente, obra de José Tomás de Cirartegui de 1793. La cofradÃa destacó por el cuidado exorno floral del paso de palio, con jarras cónicas y bicónicas que lucÃan un friso de claveles blancos, reforzando la solemnidad de su recorrido por el centro de la ciudad.
La Hermandad de la Soledad partió a las 19:30 horas desde la Iglesia Mayor, con sus 578 hermanos integrando uno de los cortejos más numerosos de la jornada. Su imponente misterio del Traslado al Sepulcro, con imágenes de Castillo Lastrucci y Alfonso Berraquero, recorrió el centro acompañado por la Banda de Música del Maestro Agripino Lozano. La salida y el recogimiento de esta hermandad se consolidan año tras año como uno de los momentos más esperados de la Semana Santa isleña.
Ya entrada la noche, a las 23:00 horas, la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos puso la nota de recogimiento final desde la Iglesia Mayor Parroquial. Este año, la corporación presentó importantes estrenos: un nuevo monte e iluminación para el paso de la Virgen y nuevas túnicas para los hermanos de fila, que reforzaron la identidad estética de la hermandad. Como es tradición, el paso fue portado a hombros por los hermanos, recorriendo con solemnidad calles como Paseo Virgen del Buen Fin y Moguer, mientras se rezaba el Santo Rosario a lo largo de todo el itinerario.
A lo largo de la jornada, San Fernando volvió a demostrar que el Viernes Santo combina la sobriedad, la fuerza del patrimonio cofrade y la participación de la ciudad, con un público respetuoso que acompañó cada uno de los cortejos.














