Publicado el: Jue, 2 Abr, 2026
Opinión

La gentrificación del misterio

Como dijo una buena chirigota callejera gaditana en tono satírico sobre el turismo: “Porque cuanta más gentri, mucho mejor”. Pues eso mismo le está pasando al misterio y, sobre todo, a sus “joyas de la corona”.

¿Quién no ha ido a investigar a Salinas Dolores en San Fernando? O, por poner ejemplos más nacionales, ¿quién no se ha internado en el antiguo Hospital de San Pablo de Sevilla? ¿O ha intentado colarse en el Cortijo Jurado de Málaga? ¿O ha recorrido la playa de Los Alfaques, en Tarragona, buscando vestigios de la explosión? ¿O ha querido deambular por los pasillos del psiquiátrico de Navacerrada, en Madrid? Vamos, que esto es de primero de investigador.

Estas joyas pueden ir desapareciendo; como la de Madrid; pero ya saldrán “nuevas” para completar el itinerario de todo buen investigador paranormal y poder ir tachando la lista de lugares “obligatorios” que nos entregan cuando nos iniciamos en esto.

Porque si no recorres Belchite y dejas una grabadora, como mínimo, ¿cómo osas llamarte investigador paranormal? Y si nos ponemos exquisitos, antes de morir deberías tener al menos una colaboración con Iker Jiménez. Pero bueno, eso último es harina de otro costal: aquí hemos venido a desgranar la fantasía inicial del buen investigador de lo oculto.

Tú podrás haber encontrado un lugar abandonado casi virgen en tu municipio, pero si no has visitado Bélmez de la Moraleda y visto sus famosas caras, eres un don nadie dentro de la farándula oscura.

Muchos de estos enclaves han entendido la jugada, y ya hay que pedir permiso oficial; cosa que no me parece mal; para entrar, reservar cita o contratar a un guía turístico que te venda la posibilidad de encontrarte con un fantasma. Vamos, que los grupos paranormales hacemos fila y pagamos una entrada; o damos un donativo; para grabar nuestros TikToks sorprendentes o editar un vídeo de media hora contando la misma historia hasta el hartazgo. Estamos ante la gentrificación del misterio.

Y no solo ocurre en los sitios potentes. En otros que están a la espera de ser nombrados como tal, se dan situaciones para partirse la caja. Por ejemplo, ir muy serio al mal llamado “Monasterio del Demonio”, en Carmona; Sevilla; y encontrarte a otros grupos haciendo exactamente lo mismo. Al final acabas pidiendo turno para poder hacer tu prueba, organizando el orden para no pisaros unos a otros y, en definitiva, aprendiendo a compartir en medio de lo que se supone que debería ser algo científico.

Y estos casos se pueden dar de mil maneras. Aún recuerdo una investigación en un lugar con “leyenda urbana” en El Puerto de Santa María donde mi grupo compartía espacio con un grafitero y unos okupas. Tremendo para una investigación seria, donde las haya.

¿Y si eliges una fecha marcada, de esas en las que “las energías están más alteradas”? Como el trabajador promedio organizando sus vacaciones de verano, porque “ellos” también tienen derecho a librar. Halloween, Semana Santa o Navidad, por poner algunos ejemplos, son fechas de especial interés en el calendario del buen investigador. Y, claro, eso mismo piensa la mayoría. Allí estarás, investigando junto a completos desconocidos de tu misma parcela, “compitiendo” para ver a quién le hace más casito el fantasma del lugar. Espero que no tenga demofobia; miedo irracional a las multitudes; porque esa noche los únicos fantasmas seremos nosotros intentando afirmar que el crujido del edificio en ruinas es la prueba inequívoca de un niño llorando porque su madre lo mató. Dejaremos la creatividad literaria del investigador para otro momento.

Como estudiante de turismo, debo decir que aquí hay un buen filón comercial, aunque algo que puedes hacer por tu cuenta y crear tú mismo la atmósfera de manera gratuita no te obliga a tener que hacerlo pagando. Pero, ¿a que no es gracioso tener que hacer fila para poder hablar con un muerto que simplemente quiere estar tranquilo en su casa? Al que le toque el último tendrá que aguantar las quejas del espíritu por allanamiento de morada.

Sobre el autor

- Aficionado del mundo paranormal

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