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	<title>Abriendo el compás - El Castillo de San Fernando:  Noticias de La Isla</title>
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	<description>Noticias de San Fernando. Periódico digital.</description>
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		<title>Sueños de Semana Santa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Mar 2021 20:30:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[Serán unos días tristes, tan tristes como los que hemos dejado atrás desde que aprendimos el significado de dos palabras que nunca deberían haber sido pronunciadas por nuestros labios: pandemia y Covid. Los seres humanos nos creíamos poderosos y que cualquier problema surgido en nuestra vida sería vencido por la tecnología, las investigaciones y por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/03/ecehomo_alberto_salas_san_fernando.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Versión 2" data-rl_caption="" title="Versión 2"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-125086" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/03/ecehomo_alberto_salas_san_fernando-300x259.jpg" alt="" width="300" height="259" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/03/ecehomo_alberto_salas_san_fernando-300x259.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/03/ecehomo_alberto_salas_san_fernando-768x662.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/03/ecehomo_alberto_salas_san_fernando.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Serán unos días tristes, tan tristes como los que hemos dejado atrás desde que aprendimos el significado de dos palabras que nunca deberían haber sido pronunciadas por nuestros labios: pandemia y Covid. Los seres humanos nos creíamos poderosos y que cualquier problema surgido en nuestra vida sería vencido por la tecnología, las investigaciones y por nuestros dirigentes. Si éramos capaz de enviar a Marte un robot para estudiar aquel planeta, igualmente daríamos con la solución en corto plazo para esa impertinente y molesta pandemia que había interrumpido nuestras placenteras vidas. Pecamos de soberbia y no ha sido así.</p>
<p>Hace un año, cuando comenzó este terremoto sanitario, personal y laboral, perdimos –entre otras muchas cosas valiosas– una Semana Santa de nuestra vida, y lo asumimos con resignación y entereza cofrade. Nos consolábamos con la idea de que un año pasa con rapidez y manteníamos la esperanza de que todo volvería a sus cauces en 2021. A pesar de la mochila de dolor que llevaremos por mucho tiempo a nuestras espaldas, soñábamos en una Semana Santa como las de antes. Pero el paso de los días nos llenó de decepciones sanitarias y vacunales y nos sumió en la realidad de otro año sin procesiones.</p>
<p>Soñábamos cómo sería una nueva salida de nuestra hermandad, aquella en la que llevábamos años sin faltar a su cita en el día más importante del cofrade. Aquella que nos llena de recuerdos de la infancia, añoranzas familiares, ritos, olores y sabores únicos, de primavera recién estrenada.</p>
<p>Soñábamos con una mañana soleada en nuestro barrio, nerviosos de lo que ocurrirá aquella tarde, ilusionados como niños en vísperas de Reyes. Volteos de campanas en las espadañas y torres de los templos: alegres en la Pastora; protocolarios en la Iglesia Mayor; estudiantiles y formales en el Cristo; castrenses en San Francisco; carmelitanas en el Carmen; marineras en la Casería; sonidos bazaneros, ardileños y parqueños llamando a rebato.</p>
<p>Soñábamos con cargadores con su almohada bajo el brazo dirigiéndose a hacer su faena bajo las andas, capataces que nombraban a sus hombres junto a los muros de los templos. Juntas de Gobiernos y hermanos enchaquetados como requiere la ocasión con emblemas y lacitos en la solapa. Sonrisas, abrazos y deseos de suerte para una buena salida procesional.</p>
<p>Soñábamos con los preparativos de una larga y a la vez corta semana. Con el roquete planchado del niño que sale por primera vez de monaguillo, con la túnica dispuesta sobre la cama, con las almohadas y los pañuelos blancos que recogerían los sudores del esfuerzo, del trabajo bien hecho y por qué no decirlo, del arte en los andares y mecíos de las andas procesionales.</p>
<p>Soñábamos con los olores que luego se convertirían en sabores de la canela, el clavo y el limón, hechos roscos, torrijas y arroz con leche en los amorosos fogones de la madre y de la abuela, y cuyos aromas llevaríamos impregnados en los sentidos camino del templo.</p>
<p>Soñábamos con el primer rezo al cristo o a la virgen al entrar en el templo revestido de túnica o con la faja apretada y el pañuelo en la frente. Con las nubes de incienso, con la cera ardiente en tímidas llamas, con las flores de los palios, con las nobles maderas de los pasos.</p>
<p>Soñábamos con los pasionales sones de las bandas, con saeteros de voces quebradas, con la primera Cruz de Guía, con el respeto del público presenciando el paso de la hermandad, con la penitencia descalza…</p>
<p>Con todo eso soñábamos…vana esperanza. Aquellos sueños cofrades que soñábamos no se cumplirán este año. Seguiremos inmersos en este dolor pandémico y solo nos quedará rezarles a esos mismos cristos y vírgenes de nuestros amores para que nos conforten y ayuden a salir de este gran dolor.</p>
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		<title>¿Dónde está el capataz?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2020 20:00:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[A veces, rulando por las redes sociales, sin rumbo fijo, una fotografía va de una página a otra, de un muro a un whatsapp, cambiando de mano como la falsa moneda hasta que llega a tus dominios digitales. ¿Quién es el autor? ¿De dónde vino? Nadie lo sabe, aunque lo cierto es que está ahí, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_111789" style="width: 186px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-111789" class="size-medium wp-image-111789" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/07/capataz-176x300.jpg" alt="" width="176" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/07/capataz-176x300.jpg 176w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/07/capataz.jpg 537w" sizes="(max-width: 176px) 100vw, 176px" /><p id="caption-attachment-111789" class="wp-caption-text">Foto que rula por Internet</p></div>
<p>A veces, rulando por las redes sociales, sin rumbo fijo, una fotografía va de una página a otra, de un muro a un whatsapp, cambiando de mano como la falsa moneda hasta que llega a tus dominios digitales. ¿Quién es el autor? ¿De dónde vino? Nadie lo sabe, aunque lo cierto es que está ahí, delante tuya. Y la ojeas, te llama la atención y disfrutas de sus detalles. Y si es interesante… te la quedas.</p>
<p>Y me llegó esta que corroboraba algo sobre lo que yo había escrito con anterioridad. No voy a hablaros del adorno floral, del escudo de la hermandad o del piquete de marineros, que eso lo dejo para cofrades versados.<br />
¿Dónde está el capataz?, eso fue lo que me pregunté. ¿Por qué no está delante del paso guiando a sus hombres?, volví a preguntarme.</p>
<p>En mi libro “Cargadores de La Isla” daba una explicación al respecto basándome en un artículo del Boletín Siembra de la Hermandad de los Afligidos y firmado por Francisco Pérez Barbudo. Nos narra que sobre los años 1948-1949, el capataz Tinoco Mera realizaba el Lunes Santo la complicada salida del paso de los Afligidos de la Iglesia del Cristo (lo que hoy es la Capilla de la Veracruz). A partir de ese momento el capataz lo dejaba en manos del mayordomo que se encargaba en solitario de la conducción del mismo. Es decir de realizar las distintas maniobras, vueltas en calles, agachar los cuerpos, fondos y levantás… Toda la responsabilidad era suya, del mayordomo. Curioso.</p>
<p>¿Dónde se colocaba el capataz? Todos pensarán que junto al mayordomo, en la cabeza del paso donde se encuentra el puente de mando de la dirección de la cuadrilla y ejecución de las maniobras. Sería lo lógico, pero no. El capataz José Tinoco solía colocarse detrás del paso, aunque suponemos que actuaría si las circunstancias lo requiriese. Al menos y en esos años así ocurría en los Afligidos.</p>
<p>Como consecuencia de lo anterior nos asaltan una serie de dudas de difícil respuesta: ¿se limitaría el capataz Tinoco tan solo a aportar los hombres que conformaban la cuadrilla?, ¿ocurría esto en todas las cofradías o por el contrario solo en la Hermandad de los Afligidos? Si así fuera ¿desde cuando se produce el cambio y es el capataz quien dirige las maniobras y no el mayordomo?, ¿puede ser este el origen de que tradicionalmente en San Fernando el mayordomo dé los toques de llamador para levantar o hacer fondo? Preguntas que dan mucho de sí.</p>
<p>Las fotos antiguas cumplen una función de recuerdo histórico. Como los notarios, dan fe de hechos y circunstancias reales, ajenas a cualquier tipo de distorsión mental fruto de nuestra imaginación. Esta que encontré rulando por la red corrobora lo publicado hasta ahora al respecto.</p>
<p>PD: Que me perdone el autor de la fotografía, allí donde esté, por omitir su autoría, pero no conozco su referencia. De todas formas, gracias.</p>
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		<title>Hoy Martes Santo sacaremos al Señor del Huerto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 08:35:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[La blanca pared de la Iglesia de la Pastora serviría de nuevo para comprobar las alturas de los hombres y designar donde amarrarían los cargadores del Señor del Huerto. Aquella misma pared que usara durante años el capataz Perico Sánchez cada Martes Santo desde casi la primera salida procesional. El Padre Luís había terminado la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-105891" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/04/alberto-salas_-cofrade-228x300.jpg" alt="" width="228" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/04/alberto-salas_-cofrade-228x300.jpg 228w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/04/alberto-salas_-cofrade-768x1010.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/04/alberto-salas_-cofrade.jpg 779w" sizes="(max-width: 228px) 100vw, 228px" />La blanca pared de la Iglesia de la Pastora serviría de nuevo para comprobar las alturas de los hombres y designar donde amarrarían los cargadores del Señor del Huerto. Aquella misma pared que usara durante años el capataz Perico Sánchez cada Martes Santo desde casi la primera salida procesional.</p>
<p>El Padre Luís había terminado la misa de la Hermandad y parece que hoy tenía menos prisa que de costumbre. Se le veía contento y exhortó a los cofrades a realizar una verdadera Estación de Penitencia, sin olvidar unas palabras de apoyo para los cargadores. No puede disimular que los aprecia.</p>
<p>Alfonso Luque con su Comisión de Cuadrillas a cuestas avisó que se había caído uno de las listas, que a última hora en el taller había entrado un trabajo inesperado y que había que sacarlo como fuera, pero que estaba localizando a otro para cubrir el hueco. Lo de siempre, la vida laboral se interponía entre el deseo del cargador y la realidad de la vida cotidiana.</p>
<p>La frase repetida cada año volvió a oírse en aquel rincón enmarcado entre la pared y la artesanal cruz de hierro forjada: ¡Señores, vamos a nombrar al personal!</p>
<p>Un movimiento de hombres con almohadas bajo los brazos se aproximaron entre charlas y risas. Los rostros lo decían todo a medio camino entre la ilusión y la responsabilidad.</p>
<p>–Buenas tardes. Hoy Martes Santo sacaremos al Señor del Huerto con oficio. Y va a ir como lo hemos hecho los últimos años, con poderío, que se le vea venir con su andar portentoso… – arengó el capataz.</p>
<p>Un murmullo de asentimiento salió de la cuadrilla que fue apagado por el repicar de las campanas pastoreñas.</p>
<p>–Empezamos por los largos: Saúl, Narci, Valverde, Umbría, Velo, Murcia, Morano… –recitó el capataz–. A ver tú, cámbiate y ponte en la banda. Vale, amarrando como he nombrado.</p>
<p>–Quillo, irse para dentro que a las dos cierran la iglesia –les apremió Manolo Posada repartiéndoles los turnos de remúa, o como se dice ahora, los turnos de refresco.</p>
<p>El capataz siguió nombrando los palos. Casi todos eran veteranos. Era raro que uno nuevo pudiera entrar. Un hueco en el Huerto está más cotizado que la Bolsa de Nueva York. ¿O habría que decir de Shanghái?</p>
<p>–Los hermanos Pérez Barrionuevo, el Madriles, Luis Azcárate, Cerezo, Nono, Chuli, Manolo Sandubete, Rivilla, los Franzones, Moi…</p>
<p>Luego los que aguantan atrás a los Dormilones: Isaías, el Jartible, Paco Gómez Bañas, Dani Brenes, Juanelo…</p>
<p>–Que Juanelo está con el camión, me dijo que avisara que le dejes el hueco, que ya vendrá él a amarrar antes de la salida –dijo un cargador.</p>
<p>–Ya lo sé, como todos los años. Que no se preocupe y amarre por la tarde. Y que tenga cuidado con el camión… Listo, ya está nombrada la cuadrilla, Manolo, vamos dentro a ver cómo está los amarres.</p>
<p>El Cristo impresionante sobre su paso llenaba el templo. Su figura recortada sobre el verde del olivo nos retrotraía a un Getsemaní de dos mil años atrás. Los cargadores se persignaban antes de levantar las caídas y meterse debajo a amarrar.</p>
<p>–Manolo, vamos a tomarnos una cervecita en el Naca antes de irnos para casa a comer, que tenemos faena esta tarde, nada menos que sacar el Señor del Huerto.</p>
<p>(Extraído del Diario del Capataz del Señor del Huerto. <strong>Martes Santo de 2021</strong>)</p>
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		<title>Felicidades en los ochenta cumpleaños</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Feb 2020 20:40:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[Siempre es un placer poder hablar en un foro sobre el Estilo Isleño de Carga. En esta ocasión la oportunidad me la brinda la Asociación de Cargadores “Los de Siempre” que han tenido a bien elegirme como IV Exaltador de la Carga en este año de 2020. Hace unos días me entregaron las pastas de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-103916" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/02/img-20200225-wa0041-300x239.jpg" alt="" width="300" height="239" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/02/img-20200225-wa0041-300x239.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/02/img-20200225-wa0041.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />Siempre es un placer poder hablar en un foro sobre el Estilo Isleño de Carga. En esta ocasión la oportunidad me la brinda la Asociación de Cargadores “Los de Siempre” que han tenido a bien elegirme como IV Exaltador de la Carga en este año de 2020.</p>
<p>Hace unos días me entregaron las pastas de la Exaltación, lo que les agradezco, aunque ahora me encuentro inmerso en el reto de completar los folios que irán en su interior con algo digno de ser escuchado por los asistentes al acto.</p>
<p>Es un placer, pero también un reto dirigirme a un público formado por cargadores y cofrades que conocen la materia y poder exaltar una serie de valores inherentes al cargador. El diccionario de la RAE en su segunda acepción define la exaltación como “realzar el mérito o circunstancia de alguien”. Y eso es lo que intentaré, realzar no solo la carga isleña como fenómeno único de una forma consolidada de carga en la ciudad, sino también de aquellos que lo hacen posible como son los cargadores de la Isla.</p>
<p>En prosa y verso hablaré en la Exaltación de los cargadores antiguos, de los jóvenes bajo nuestras andas, de las emociones sentidas la primera vez que uno se introduce bajo la madera, de los cargadores veteranos que cortan las cuerdas por imperativo de la edad, de cómo es el importante día de la salida para un cargador, de los barrios cofrades de la Isla, del amor por nuestros cristos y vírgenes… y de lo que aún tengo en mente y pendiente de plasmar en el papel.</p>
<p>Y lo haré partiendo de un aniversario que celebramos en este año, concretamente el próximo Jueves Santo. Se cumplirán ocho décadas desde que se amarró por primera vez nuestro instrumento de trabajo, la almohada, en un paso con las características de palos en sentido transversal, tal como los llevamos actualmente en nuestras hermandades. Ochenta cumpleaños de estilo isleño de carga.</p>
<p>Un estilo consolidado en nuestra Semana Santa y cuyo mayor reto en la actualidad pasa por evitar que se desvirtúen los principios que lo conforman, que las innovaciones y añadidos ajenos a nuestra forma de cargar no hagan que el estilo puro que heredamos de nuestros mayores se diluya en algo que lo haga irreconocible. No podemos perder un patrimonio nuestro con ochenta años de historia y cambiarlo por algo importado.</p>
<p>Una labor para mantenerlo a toda costa y cuya responsabilidad moral recae en todos los estamentos que una forma directa o bien indirecta, intervienen en nuestra Semana Santa: Ayuntamiento, Consejo de Hermandades, hermandades y cofradías, y asociaciones y cuadrillas de cargadores. Aunque a veces la desgana o el desapego de la distancia o el desconocimiento de nuestras tradiciones hace que no todos presten la atención debida a un estilo único (no hay otro igual en cuanto a la técnica) y autóctono de nuestra ciudad del que debemos sentirnos orgullosos.</p>
<p>Esa es la mejor exaltación que podré hacer, felicitarnos por celebrar los ochenta cumpleaños del Estilo Isleño de Carga.</p>
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		<title>Paradoja de la Saeta de Camarón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jan 2020 20:10:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[Han sido muchos los saeteros de raza calé que han cantado a los cristos y vírgenes a lo largo y ancho de nuestra piel de toro. Como pueblo milenario, errante y oprimido, los gitanos dejaron su impronta en la saeta destilando en sus cantes cierta dosis de amargura, pena y dolor. Ejemplos hemos tenido en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_102642" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-102642" class="size-medium wp-image-102642" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/01/img-20200112-wa0023-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/01/img-20200112-wa0023-300x200.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/01/img-20200112-wa0023-768x512.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/01/img-20200112-wa0023.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><p id="caption-attachment-102642" class="wp-caption-text">La Semana Santa en Andalucía», José Pueyo Matanza, 1904.</p></div>
<p>Han sido muchos los saeteros de raza calé que han cantado a los cristos y vírgenes a lo largo y ancho de nuestra piel de toro. Como pueblo milenario, errante y oprimido, los gitanos dejaron su impronta en la saeta destilando en sus cantes cierta dosis de amargura, pena y dolor.</p>
<p>Ejemplos hemos tenido en San Fernando y uno de los más significativos lo encontramos en Juana Cruz, o Juana la Gitana, como la llamaban en su barrio del Carmen. A la madre de Camarón de La Isla con su rostro agitanado, pelo negro y unos ojos siempre apagados y tristes consecuencia quizás de las muchas fatiguitas que debió pasar en esta vida fregando suelos en bares y casas particulares para dar de comer a sus hijos, siempre le gustó cantar saetas.</p>
<p>Cuenta Jesús Rey-Joly en un artículo para la revista La Fragua, que Juana Cruz cantaba saetas en la noche del Martes Santo a la Virgen de la Caridad pagadas por el padre Recaredo de San Francisco.</p>
<p>Según la tradición oral, desde un ventanuco aún existente en el antiguo Bar el 45 (hoy con otro nombre comercial), medio escondida en el interior del establecimiento, quizás por timidez, la madre del Camarón cantaba saetas al Cristo del Nazareno bajo la redonda luna de las madrugadas del Viernes Santo cuando el paso se detenía en aquel lugar para que los cargadores que lo portaban efectuaran un descanso.</p>
<p>Camarón sentía devoción por el Nazareno, un fervor popular, como lo entienden las gentes llanas. Aún conservo en la retina la tarde que llegó a La Isla para ser enterrado y la imagen de su féretro llevado a hombros por gitanos venidos de todos los rincones de España. Se detuvieron en la Iglesia Mayor y golpearon las cerradas puertas con la intención de que visitara por última vez al Señor de la Isla, circunstancia que nunca ocurrió. El gran portón no llegó a abrirse.</p>
<p>Nuestro paisano y escritor Enrique Montiel recordaba antiguas noches del Nazareno, relatando cómo se veía “a José Monje con una gabardina blanca, a Camarón de la Isla en la madrugada mirando al Viejo en todas las esquinas, silencioso, como sobrecogido, quién sabe si recordando las saetas que le cantaba al Nazareno su madre Juana…”</p>
<p>Camarón nos dejó una seguiriya con el ruego al Señor de la Isla. Un cante a su padre como grito terrible de muerte y desolación, una petición por el asma que sufría debida al trabajo en la fragua y que se lo llevó joven a la otra vida:</p>
<p style="text-align: center;"><em>A la Iglesia Mayor fui</em><br />
<em>a pedirle al Nazareno</em><br />
<em>que me salvara a mi pare,</em><br />
<em>me contestó que no</em><br />
<em>que me dejaba a mi mare,</em><br />
<em>que me dejaba a mi mare.</em></p>
<p style="text-align: left;">O<em> aquel otro que decía así:</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Mi Nazareno, mare, </em><br />
<em>es tan gitano, </em><br />
<em>el de La Isla es tan gitano, </em><br />
<em>que los cirios que lleva </em><br />
<em>bailan por tangos.</em></p>
<p>Uno de los mayores éxitos de Camarón fue cantar un poema de Antonio Machado, la Saeta versionada por Serrat. Si introducimos en Google: “Saeta Camarón”, nos saldrán 35.600 resultados, prueba de su gran difusión y aceptación por el público.</p>
<p>Según me contaron antiguos cargadores que durante muchos años fueron bajo las andas del Nazareno, nunca oyeron que Camarón de la Isla le cantara una saeta a ese cristo. Nadie le recuerda entonando una saeta en la calle. Ni tampoco en su amplia discografía aparecen grabaciones con ese difícil palo flamenco. Y esa es la gran paradoja del artista, que su cante de la Saeta de Machado se ha convertido en un símbolo sonoro de la Semana Santa, mientras que nunca se le escuchó cantar una saeta como sí lo hacía su madre Juana.</p>
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		<title>La Caridad en la década de 1970</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Oct 2019 19:37:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[En la década de 1970, el Martes Santo era un día tranquilo, de relativa calma para la cuadrilla de Nicolás Carrillo que únicamente sacaba la Virgen de la Caridad, y de responsabilidad para el capataz Perico Sánchez encargado de los dos pasos de la Oración del Huerto. El Martes Santo, casi a mitad de semana, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-99325" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/alberto_salas-300x296.jpg" alt="" width="300" height="296" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/alberto_salas-300x296.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/alberto_salas.jpg 367w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />En la década de 1970, el Martes Santo era un día tranquilo, de relativa calma para la cuadrilla de Nicolás Carrillo que únicamente sacaba la Virgen de la Caridad, y de responsabilidad para el<br />
capataz Perico Sánchez encargado de los dos pasos de la Oración del Huerto.</p>
<p>El Martes Santo, casi a mitad de semana, habiendo ya contemplado el procesionar de Cristos cautivos, flagelados, presentado al pueblo, afligidos, Cristos sufrientes pero aún con vida, al llegar la<br />
Caridad uno se encontraba de golpe con la muerte. El primer Cristo yacente de la Isla. La Caridad con el Hijo muerto en el regazo. Y entonces enmudecíamos al paso de la Virgen con Jesús a sus pies<br />
estremeciéndonos con un ligero temblor. La muerte aparecía de pronto, sin esperarla, haciendo acto de presencia en nuestros corazones.</p>
<p>La cuadrilla de la Virgen de la Caridad en aquellos años se denominaba cariñosamente el paso de la familia, en referencia a que la mayoría de los treinta y tres cargadores que iban a San Francisco llevaban el apellido Tinoco o Carrillo, completada además con otros cargadores muy allegados e incondicionales, íntimos del capataz, y que también se podría afirmar que casi eran de la familia.</p>
<p>La Caridad contrataba dos o tres saeteros de renombre como el Compare o el Manteca, para que en la salida, recogida y ciertos puntos del recorrido cantaran, en ciertos casos a través del<br />
micrófono, pagándole por su cante, cosa lógica por otra parte, esperándose que los cargadores colaboraran también en el lucimiento de la Virgen que esculpiera el escultor Antonio Bey. Ejemplo y prueba de ello pueden ser las apoteósicas salidas y recogidas o la brillantez de la calle Comedias,<br />
considerado uno de los momentos álgidos y más vibrantes de la Semana Santa, dando origen incluso a un libro del escritor Enrique Montiel titulado precisamente así: “Calle Comedias”. Paquiqui, benefactor de la cofradía, obsequiaba en su casa particular de la calle San Marcos con un surtidor de<br />
lujo, donde los cargadores entraban a reponer fuerzas y refrescarse, para subir luego con ánimo la empinada cuesta. Mientras, desde el balcón de la casa, le cantaban saetas a la Virgen.</p>
<p>Recordamos a la añorada banda del Cuartel de Instrucción de Marinería, uniformes marineros y lepantos con sones procesionales de cornetas, gaitas y música acompañando al paso; el olor<br />
humeante a bienmesabe que exhalaba el hoy desaparecido freidor de los hermanos Bey, mezclándose<br />
fraternalmente con el incienso procesional; el punto largo del cornetín de órdenes para que los<br />
penitentes se detuvieran; la Tienda Chica, lugar de reunión de cargadores y cofrades en animosas tertulias y puestas a punto de detalles cofrades; la banda que abría carrera; el largo recorrido que<br />
llegaba hasta el final de la calle Colón, curvas de Capitanía, Almirante Cervera para iniciar en San Marcos una larga travesía hasta arribar en Comedias.</p>
<p>Y allí estaba Juan Foncubierta Rojas Juanini, mayordomo intemporal de la cofradía y que mantenía una relación muy especial con los cargadores. Con su ingenio logró sacar a la Hermandad<br />
de más de un apuro. En el año 1971, debido a la lluvia, la Hermandad salió en Viernes Santo y al no encontrar banda de música, a Juanini no le quedó otra solución que echar mano de dos cajistas de los que salen en las comparsas y chirigotas tocando el tambor, revistiéndose la túnica negra de raso de la hermandad y el fajín. De esta manera, a cara descubierta, dos chirigoteros se olvidaron por unas horas del ritmo del tres por cuatro carnavalero y marcaron con precisión militar el compás a los cargadores en aquel extraño Viernes Santo de 1971.</p>
<p>Recuerdos de una Isla marinera y salinera, que aún hoy se agarra tímidamente al Zaporito y a la calle Comedias, casi rozando los esteros, y que cada Martes Santo, bordeando el sur del itinerario procesional, recorre la Virgen de la Caridad para no perder la esencia de un barrio y de una Isla que vivió siempre de cara al mar.</p>
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		<title>Tres cargadores que hicieron historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Oct 2018 19:34:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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					<description><![CDATA[La pista la dio Baldomero Guerrero. Se encontraba por la década de los años sesenta del siglo pasado en la capital de España y leía descuidadamente la prensa cuando se topó con las imágenes que aparecían en la página 7 del diario ABC de Madrid. Baldomero quedó sorprendido al ojear dos fotografías, una de Sevilla [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-86830" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/10/screenshot_20181018-190427-242x300.jpg" alt="" width="242" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/10/screenshot_20181018-190427-242x300.jpg 242w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/10/screenshot_20181018-190427-768x952.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/10/screenshot_20181018-190427.jpg 826w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" />La pista la dio Baldomero Guerrero. Se encontraba por la década de los años sesenta del siglo pasado en la capital de España y leía descuidadamente la prensa cuando se topó con las imágenes que aparecían en la página 7 del diario ABC de Madrid. Baldomero quedó sorprendido al ojear dos fotografías, una de Sevilla y la otra de San Fernando, y al pie de las mismas una reseña con el título de <em>Estampa de la Semana Santa Andaluza.</em> Era la edición correspondiente al 26 de marzo de 1964, Jueves Santo. Recortó la página y la guardó. Al cabo de los años sirvió para la edición del cartel de la cuadrilla de cargadores Nicolás Carrillo del año 1992.</p>
<p>Compartiendo página, las fotos reproducidas nos muestra a la izquierda la imagen de un crucificado sevillano que a pesar de la falta de nitidez probablemente sea el Cristo del Amor, y a la derecha el palio de la Virgen de las Lágrimas de la Hermandad de la Columna, procesionando el Domingo de Ramos y llevado por la cuadrilla de Nicolás Carrillo.</p>
<p>Se aprecia que la mesa del paso es la antigua del año 1941. Unas andas con muy poca distancia desde las almohadas al tablero superior y con tan solo cinco palos. Afirmaba el capataz Nicolás Carrillo que una vez recogida la Virgen de las Lágrimas, para él se había acabado la Semana Santa, significando con ello el respeto y la dificultad que entrañaba este palio para los cargadores por su peso e incomodidad.</p>
<p>El respiradero frontal divide la foto en dos escenas: arriba la Señora, la Virgen de las Lágrimas con una estética distinta de la actual, destacando una gran apertura de manos. Se aprecia como llora la cera de la candelería, lo que nos indicaría que la procesión llevaría algunas horas en la calle y que el viento sería suave en esa tarde-noche de Domingo de Ramos.</p>
<p>La segunda escena está abajo del respiradero. En primer plano, asomados y tomando aire se distinguen los rostros de tres cargadores, hoy fallecidos, que hicieron historia. De izquierda a derecha de la fotografía aparecen Ramón Marín el Pelao, José Álvarez Domínguez Joselito de la Custodia y Francisco Piñero Ruíz Paco Calzones.</p>
<p>Ramón<em> el Pelao</em>, cargador del barrio de la Pastora, formaba parte de las cuadrillas de Nicolás Carrillo y de Pedro Sánchez el Sordo, para posteriormente quedarse como ayudante de capataz de este último. Participó en uno de los momentos decisivos de la transición de las cuadrillas tradicionales a las altruistas, pues fue el capataz que dirigió a un grupo de jóvenes que en 1978 sacó al Cristo de la Expiración y que al año siguiente darían origen a la asociación de los Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC).</p>
<p><em>Joselito de la Custodia</em>, del barrio del Carmen, fue un cargador de fuerte personalidad y voz de cabeza de la cuadrilla de Nicolás Carrillo, y a decir de muchos, una de las mejores de la voces de la carga isleña, tanto por su buen mandar como por el tono de embrujo que imprimía a los mecíos. Al mismo tiempo fue el creador de las famosas subidas de la Caridad por la calle Comedias. Actualmente su hijo José Álvarez Moreno <em>Custodia</em> sigue la senda de su ascendiente figurando como capataz del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia. En la foto publicada por ABC, Joselito tenía la edad de 20 años, el más joven de los tres.</p>
<p>Francisco Piñero Ruíz <em>Paco</em> <em>Calzones</em> formó parte como cargador de la cuadrilla de Nicolás Carrillo y en 1982, al estrenarse la flamante cuadrilla de hermanos cargadores de la Hermandad del Nazareno, es elegido junto a Manuel Ramírez Foncubierta Bigote para dirigir los pasos de la dos veces y media centenaria hermandad, capatacía que ostentará <em>Paco</em> <em>Calzones</em> hasta 1983.</p>
<p>La foto premonitoria, como si la imagen publicada por ABC reconociera con años de antelación los méritos y la labor que posteriormente desarrollarían estos tres cargadores de La Isla.</p>
<p>Para los más curiosos y detallistas, el texto que se lee a pie de fotografía es el siguiente:</p>
<p>ESTAMPA DE LA SEMANA SANTA ANDALUZA.- En toda Andalucía se celebran con extraordinario fervor los desfiles procesionales de la Semana Mayor, señaladamente espectaculares<br />
en aquellas tierras: bellísimas imágenes, tronos minuciosamente labrados, túnicas y estandartes riquísimos, mantos y palios recamados de oro. Buena prueba son estas fotografías, obtenidas en las<br />
calles de Sevilla –a la izquierda– y en las de San Fernando, la bella y graciosa ciudad gaditana.</p>
<p>(Fotos Europa Press y Cifra).</p>
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		<title>Carga de La Isla versus Sevilla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Apr 2018 20:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Abriendo el compás]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_77482" style="width: 227px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-77482" class="size-medium wp-image-77482" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/el-capataz-perico-sanchez-al-frente-del-cristo-del-perdon-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/el-capataz-perico-sanchez-al-frente-del-cristo-del-perdon-217x300.jpg 217w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/el-capataz-perico-sanchez-al-frente-del-cristo-del-perdon.jpg 231w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /><p id="caption-attachment-77482" class="wp-caption-text">El Capataz Perico Sánchez al frente del Cristo del perdón.</p></div>
<p>El tema, como serpiente de verano, aparece periódicamente para luego, como un globo pinchado, desinflarse lentamente. La polémica “carga de La Isla versus Sevilla” es ya un clásico después de cada cuaresma. Y la prensa y portales cofrades en distintos artículos se hacen eco de ello con titulares como: “Nuevo frente ante las influencias sevillanas de la carga”, “La llama prende el polvorín de la carga”, “Cargadores de distintas cuadrillas promueven una campaña para eliminar la carga sevillana”, o “Un movimiento en contra de la carga sevillana”. Frente, polvorín, campaña, movimiento: términos de carácter frentista que nos señalan a las claras como está la situación.</p>
<p>El origen de tal despliegue periodístico y en redes sociales es conocido: la decisión de la cuadrilla de cargadores de la Hermandad del Perdón de emplear el pasado Jueves Santo de 2018 una forma de andar ajena al estilo de La Isla y conocida como doble paso, amén de otras expresiones del habla y acciones poco respetuosas con el estilo tradicional de los cargadores.</p>
<p>Pero creo, y es una opinión personal, que el enfoque aplicado como respuesta a la decisión de la Hermandad del Perdón y su cuadrilla es erróneo, pues estoy convencido que la defensa del estilo tradicional isleño debe basarse en el convencimiento y no en la imposición, presión esta última que ya se intentó por algunos en anteriores ocasiones con resultado negativo. El convencimiento debe sustentarse en dar a conocer nuestros valores, nuestra tradición, potenciando las cuadrillas, mejorando en las técnicas cargadoras, superándonos en un exquisito comportamiento debajo y delante de los pasos. Esa es la única manera de lograr que nuestro estilo de carga consiga la consideración que merece de la sociedad isleña, de las Hermandades y de los cofrades. Lo demás no conduce a nada bueno y lo sabemos por experiencias cercanas.</p>
<p>Pero además de lo anterior, el enfoque a este problema debe ser doble: por una lado y como queda dicho, la defensa de la carga isleña, pero también, y se nos olvida en demasiadas ocasiones, el respeto. Respeto a las decisiones que toman libremente determinadas hermandades de cómo quieren procesionar con sus pasos. Porque son ellas, las hermandades, las que eligen a la cuadrilla y determinan la forma que desean para realizar su Estación de Penitencia, guste o no, acierten o fallen, circunstancia esta última a la que solo el tiempo dará respuesta.</p>
<p>En alguna ocasión ya lo hemos comentado y lo repito ahora: es nuestro estilo porque así lo hemos querido los cañaíllas, y lo mantenemos Cuaresma tras Cuaresma sin aspavientos, solo con el ejemplo, solo con la palabra, solo con el sudor derramado por los cargadores a lo largo y ancho de todas las calles y plazas de la Isla. Y sobre todo, que no se nos olvide aunque es obvio el recordarlo, lo realmente importante es lo que va arriba de las andas, Cristo y su Madre. Eso, al final, es lo verdaderamente importante de la salida procesional.</p>
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		<title>Sic transit gloria mundi</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Feb 2018 21:16:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La reciente desaparición de la cuadrilla de cargadores de la antigua Mater Amabilis o Servitas ha pasado totalmente desapercibida, sin pena ni gloria, en absoluta soledad, medio tapada entre otras muchas informaciones cofrades del momento. Injusticia cierta si nos remontamos cuarenta y cinco años atrás y recordamos como eran aquellos momento en el panorama existente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-75109" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/0660_001-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/0660_001-232x300.jpg 232w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/0660_001.jpg 241w" sizes="auto, (max-width: 232px) 100vw, 232px" />La reciente desaparición de la cuadrilla de cargadores de la antigua Mater Amabilis o Servitas ha pasado totalmente desapercibida, sin pena ni gloria, en absoluta soledad, medio tapada entre otras muchas informaciones cofrades del momento. Injusticia cierta si nos remontamos cuarenta y cinco años atrás y recordamos como eran aquellos momento en el panorama existente de la actividad de la carga y reconoceríamos el valor que el acto del nacimiento revolucionario de la primera cuadrilla de hermanos tuvo para lo que se avecinaría posteriormente: la desaparición de las cuadrillas de cargadores tradicionales y el auge imparable de la carga altruista. Terremoto de consecuencias incalculable.</p>
<p>Por ello, quizás sea necesario valorar su aportación sociológica, en el aspecto crucial de romper un tabú mantenido a lo largo de los tiempos tal como era la creencia de la imposibilidad de concebir la carga de los pasos sin contar con cargadores asalariados. Impedimento mental roto por la primera salida de la hermandad en el año 1973 gracias a un grupo de hermanos, chavalería ilusionada bajo los palos que, quizás jugando a cargadores y sin darse cuenta de su transcendencia, instituyeron un concepto que hoy en día consideramos de lo más normal: cargar sin cobrar, sin recibir nada a cambio. Aunque quizás deberíamos decir que no es del todo cierto, que el cargador como contrapartida percibe una importante prebenda, la satisfacción de llevar a los titulares de la hermandad sobre su cuello.</p>
<p>La primera piedra del edificio se puso aquel Miércoles Santo de 1973 y sobre ella, con posterioridad, edificarían el espléndido edificio que hoy contemplamos tanto las asociaciones de cargadores como las cuadrillas de hermanos, una de las cuales, la del Nazareno, tomará el relevo en la Semana Santa de 2018 a la cuadrilla primigenia.</p>
<p>No pretendo entrar en las causas de tal desaparición, no intento buscar culpas que quizás no las haya, sino simplemente recordar a todos aquellos cargadores que pasaron bajo sus palos ofreciendo su generosidad y trabajo a la Hermandad, a aquellos capataces que confeccionaron sus listas y cuadrantes con ilusión. Cuarenta y cinco años, casi medio siglo de vida de esfuerzos y sacrificios merecían un mejor final pero así es la realidad de la vida. Del éxito de nacer revolucionariamente a morir desapareciendo en soledad absoluta. Por ello, el epitafio que mejor puede ilustrar esta dolorosa desaparición se resumiría en cuatro palabras: Sic transit gloria mundi, así pasa la gloria del mundo.</p>
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		<title>Un libro sobre nuestro estilo de carga</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Salas Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Dec 2017 20:56:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El Castillo de San Romualdo fue el escenario elegido para presentar el pasado 1 de diciembre el libro “Tratado sobre estilo isleño de carga”. Lugar con Historia, la historia con mayúscula atesorada entre sus muros durante siglos, pero también con su intrahistoria, con minúscula, doméstica y popular: la de aquellos hombres humildes que a inicios [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-73356" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/12/alberto_salas_presentacion_un_estilo_de_carga-300x188.jpg" alt="" width="300" height="188" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/12/alberto_salas_presentacion_un_estilo_de_carga-300x188.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/12/alberto_salas_presentacion_un_estilo_de_carga-768x481.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/12/alberto_salas_presentacion_un_estilo_de_carga.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />El Castillo de San Romualdo fue el escenario elegido para presentar el pasado 1 de diciembre el libro “Tratado sobre estilo isleño de carga”. Lugar con Historia, la historia con mayúscula atesorada entre sus muros durante siglos, pero también con su intrahistoria, con minúscula, doméstica y popular: la de aquellos hombres humildes que a inicios del siglo pasado se reunían en su parte delantera, denominada Plaza del Bacalao. Eran las “gentes del trajín y los alijos”, un gremio que en busca del sustento diario se dedicaba en la Isla al movimiento de mercancías, bultos y cargas pesadas. Pacientemente esperaban ser escogidos por el capataz para realizar las faenas que surgieran, dependiendo su jornal de las mudanzas, de los trenes con suministros que llegaran a la estación, de los barcos a alijar o de aquellos servicios de carga y transporte que se hubieran apalabrado. Estos hombres, junto al gremio de los salineros de las gentes de las cargadas, formaron parte crucial de las cuadrillas de cargadores de la primera mitad del siglo pasado, bajo el mando de los legendarios capataces José Marín Huerta y José Tinoco Mera. Hombres que de la mañana a la tarde, en días de Semana Santa, trocaban la mudanza o la faena salinera por la brega cargadora.</p>
<p>Y sorprende cómo un simple trabajo de fuerza y asalariado se ha convertido con el paso del tiempo en un notable fenómeno de nuestra sociedad actual por el elevado número de personas que se afanan bajo los palos. Un hecho que podemos catalogar como una afición, una tradición o una devoción, que cada cual elija a su gusto, y que permite que todas las primaveras, las imágenes de los cristos y vírgenes de los templos de la ciudad, los pasos procesionales que representan la pasión y muerte de Cristo, abandonen por unas horas sus sedes parroquiales y portados con el esfuerzo de los cargadores sean admirados por el pueblo.</p>
<p>En el libro explico cuál es nuestro estilo, y he intentado reflejarlo de una forma completa y ordenada a lo largo de veintitrés capítulos, tocando de forma directa todos los aspectos que conforman sus orígenes, historia y características. El objetivo que me propuse fue llenar un vacío existente y que cualquier capataz, cargador, cofrade o cañaílla amante de la Semana Santa tuviera una referencia veraz y clara de cómo son llevados los pasos con arreglo a la tradición, facilitando, al mismo tiempo, la difusión y salvaguarda de un patrimonio inmaterial de la ciudad de San Fernando. Ahora son ustedes, si les apetece leer el libro, los que tienen que juzgar si el trabajo ha valido la pena.</p>
<p>Es nuestro estilo porque se remonta a los mandaderos y servidores que llevaban aquellos pequeños pasos en los siglos XVII y XVIII. Es nuestra carga porque la moldearon los hombres dedicados al trajín de mercancías y las gentes de las cargas, que con el sudor y la sal pegada a la piel venían de los tajos salineros a meterse bajo los pasos. Nuestros eran los cargadores profesionales de Nicolás Carrillo, de Perico Sánchez y de Paco Tinoco que desde las factorías navales dejaban por unas horas la chapa y la soldadura para sacar los pasos de los templos. Y los niños de Mater Amabilis que con más corazón que oficio crearon la primera cuadrilla de hermanos altruistas. Al igual que los estudiantes de la Asociación JCC que portando el Cristo de la Expiración en 1978 revolucionaron el concepto de carga conocido hasta entonces. Y los hermanos cargadores de la Borriquita y del Nazareno que pusieron los fundamentos para las cuadrillas que vendrían detrás. Es nuestro estilo de carga el que desarrollan actualmente los hombres y mujeres que han tomado el relevo a la historia, honrando a sus antecesores en aquellos mismos palos y con las mismas almohadas. Es nuestro estilo porque así lo hemos querido los cañaíllas, y lo mantenemos Cuaresma tras Cuaresma sin aspavientos, solo con el ejemplo, solo con la palabra, solo con el sudor derramado por los cargadores a lo largo y ancho de todas las calles y plazas de La Isla.</p>
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