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	<title>Libre mente - El Castillo de San Fernando:  Noticias de La Isla</title>
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	<description>Noticias de San Fernando. Periódico digital.</description>
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		<title>De las cosas que se fueron</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Jan 2024 20:40:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[Se llevó de golpe algunas amistades que amistades parecían, las suelas de mis zapatos gastados que nadie fue capaz de ponerse, los prejuicios que todavía ayer me miraban a la cara, el silbido del aire que murmuraba a mis espaldas, el silencio que siempre he llevado por bandera… y me trajo recuerdos que parecen verdades. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2024/01/mes-de-diciembre-2023.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="mes de diciembre.2023" data-rl_caption="" title="mes de diciembre.2023"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-168806" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2024/01/mes-de-diciembre-2023-300x207.jpg" alt="" width="300" height="207" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2024/01/mes-de-diciembre-2023-300x207.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2024/01/mes-de-diciembre-2023-768x530.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2024/01/mes-de-diciembre-2023.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a> Se llevó de golpe algunas amistades que amistades parecían, las suelas de mis zapatos gastados que nadie fue capaz de ponerse, los prejuicios que todavía ayer me miraban a la cara, el silbido del aire que murmuraba a mis espaldas, el silencio que siempre he llevado por bandera… y me trajo recuerdos que parecen verdades.</p>
<p>Se llevó los ojos azules de mis dos hermanos, la bonhomía de una abuela que adoraba a mi hija, la goma del lápiz que dibuja mis errores, las palabras que quedaban por decir todavía, las saetas apócrifas que miden el tiempo y van a deshora…y me trajo verdades que parecen recuerdos.</p>
<p>Se llevó las gracias que no me dejaron dar, un cúmulo de estrellas que pasaron desapercibidas, el ladrido de un perro que me llamaba extraño, el lamido del gato que se hizo mi amigo, el tiempo que pesaba tanto como un remordimiento…y me trajo ciudades en lo que lo encontré todo, menos lo que buscaba.</p>
<p>Se llevó páginas y páginas de historias no escritas, la reina de corazones que me daba suerte, la caracola que encontré a la orilla del mar, las lágrimas que vacié cuando bajó la marea, el miedo que me precipitó a desnudar el alma…y me trajo un brindis al sol y las estrellas.</p>
<p>Se llevó abrazos que derramaban consuelo, el escondite del fuego que me asaltaba el alma, la clave de sol de las carcajadas que empezaban en mí y acababan en ti, el verano eterno que duró un segundo, el poema libérrimo más hermoso del mundo…y me trajo un escudo contra la mentira.</p>
<p>Se llevó los tatuajes que me borró la vida, el canto desafinado de los cisnes, el viaje que no hice al monte Calvario, el vinagre que saciaba la sed del olvido, el fin del mundo en el cabo de la desesperanza, la mancha de paz de mi pañuelo palestino…y me trajo la metralla en el llanto de un niño.</p>
<p>Y ahora que pasas tú, con más penas que gloria, recuento deseos para hacerlos míos, deshago maldades que tengo guardadas y me reconcilio con la vida y sus momentos. Y te digo adiós –o mejor, hasta nunca- cerrando con llave las rejas del tiempo, abriendo de par en par la puerta al olvido.</p>
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		<title>Hasta que el tiempo diga</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Aug 2022 20:15:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[Llega la hora de decir adiós, esta bonita historia, que comenzó hace poco más de dos años -luego de una pandemia que nos alejó un poco más a todos- esta aventura, como digo, llega a su fin. Esta libre mente tiene que descansar un poco, este juntaletras, poco amigo, pero ya acostumbrado a las despedidas, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_113920" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/09/castillo-sancti-petri--puests-de-sol.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Castillo Sancti Petri. Puests de Sol" data-rl_caption="Foto. Leonor Montañés Beltrán." title="Castillo Sancti Petri. Puests de Sol"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-113920" class="size-medium wp-image-113920" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/09/castillo-sancti-petri--puests-de-sol-300x193.jpg" alt="" width="300" height="193" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/09/castillo-sancti-petri--puests-de-sol-300x193.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/09/castillo-sancti-petri--puests-de-sol-768x494.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/09/castillo-sancti-petri--puests-de-sol.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-113920" class="wp-caption-text">Foto. Leonor Montañés Beltrán.</p></div>
<p>Llega la hora de decir adiós, esta bonita historia, que comenzó hace poco más de dos años -luego de una pandemia que nos alejó un poco más a todos- esta aventura, como digo, llega a su fin. Esta <a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/seccion/opinion/opinion-general/libre-mente/">libre mente</a> tiene que descansar un poco, este juntaletras, poco amigo, pero ya acostumbrado a las despedidas, necesita otros proyectos, otras ideas, otros quehaceres y por eso pongo punto final. Sinceramente, ha sido un placer enorme, ha sido una satisfacción ver como había quien esperaba cada miércoles a ver que historia me sacaba de la manga.</p>
<p>Últimamente, a veces, ya costaba mucho. Ha sido un honor tener un hueco donde poder contar mis filias y mis fobias, algo que nunca olvidaré y que tendré siempre en el rincón del alma donde se guardan los agradecimientos.</p>
<p>Más de dos años escribiendo a retazos, mis urgencias, mis historias, mis rutinas, mis alegrías, mis lamentos…mi vida. Más de dos años, unas veces con más y otras veces con menos suerte. Más de dos años de metáforas implícitas, de faltas de ortografía, de sentir que al otro lado había unos ojos abiertos que prestaban atención a las cosas que tenía que contaros. Más de dos años, más de dos siglos que me hubiese gustado estar…pero la vida sigue. Desde el diecisiete de junio de dos mil veinte, cuando “Una pandemia amenaza” hasta el diecisiete de agosto de dos mil veintidós, hasta hoy, ciento nueve historias después.</p>
<p>Y llega la hora de decir adiós.<br />
Me despido con las manos tristes, apagando las palabras, llenas también de tristeza recíproca, con un apretón de manos y un abrazo amigo a aquellos que hicieron posible esta feliz y hermosa aventura, que hicieron que pudiera sacar a la luz una idea que era también un capricho. Me despido de todos los que habéis dedicado un poco del tiempo, que era vuestro, a leer, a escuchar, a sentir lo que tenía que deciros, con más o menos entusiasmo, con más o menos placer, con más o menos ganas.</p>
<p>Y cada vez que vuelva la vista, que sienta ganas de volver a vivir, regresaré, empero, a estas páginas que encuadernaré para siempre y con todo mi cariño y guardaré en un rincón especial de mi biblioteca y de mi vida.</p>
<p>Y me acordaré de Esther, que me dejó el hueco justo para que esto fuera a buen puerto y de Leonor, que durante casi todo el trayecto me acompañó con la maestría de sus fotos.</p>
<p>Y me acordaré de los malos entendidos, que los hubo y de los buenos, que hubo más todavía. Y de los que supieron rectificar, y de los que no supieron, y de los que no quisieron.</p>
<p>Pasamos la última página.<br />
A mí me seguiréis viendo. Yo con mi tinta buscando palabras en el diccionario de esta vida de continuos vaivenes y tú, leyendo, oyendo y sintiendo estas mismas palabras que han sido tuyas. Que lo son. Que lo seguirán siendo.<br />
Ha sido un placer…y hasta que el tiempo diga.</p>
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		<title>Una historia, tal vez de amor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Aug 2022 19:30:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[No sé por qué me ha venido esta historia a la mente, seguramente sea consecuencia de alguna otra historia parecida que he leído en mi afán por devorar historias. El caso es que me ha asaltado el recuerdo y que me apetece compartirlo con vosotros. Ella se llamaba Rosa, y parece que la estoy viendo. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/abuelos.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="abuelos" data-rl_caption="" title="abuelos"><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-99272" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/abuelos-300x187.jpg" alt="" width="300" height="187" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/abuelos-300x187.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/10/abuelos.jpg 730w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>No sé por qué me ha venido esta historia a la mente, seguramente sea consecuencia de alguna otra historia parecida que he leído en mi afán por devorar historias. El caso es que me ha asaltado el recuerdo y que me apetece compartirlo con vosotros.</p>
<p>Ella se llamaba Rosa, y parece que la estoy viendo. Anciana malas pulgas y, por suerte para su marido, un poco sorda. De él no recuerdo el nombre, yo lo tengo en la mente como si se llamase Pedro, pero no puedo asegurarlo. Vivían en Chiclana de la Frontera, en el número trece de la calle Huerta Chica. Era entonces finales de los noventa, principio de los dos miles.</p>
<p>Se llevaban como el perro y gato. Imaginad dos cascarrabias, con un mal carácter agravado por los años, por el cansancio, por las arrugas, por la confianza. Yo no los conocía, supe de ellos ya atacados por el virus de la senectud, pero era fácil adivinar que llevaban toda la vida juntos. Eran los dueños de la casa de la que eran inquilinas las dos mujeres que vivían en el piso de arriba. Una señora de casi sesenta, venida a menos, que había vivido bien toda su vida y al que una traumática separación la dejó en la ruina económica y le había dejado graves trastornos de convivencia. No la recuerdo como una mala persona, lo que le pasaba es que no sabía vivir.</p>
<p>Compartía piso con su hija, de treinta y tantos, con la que a veces, demasiadas veces, ni siquiera se hablaba, pero volvamos a Rosa y Pedro, de las otras ya os hablaré cuando quiera recordarlas.<br />
Pues como decía, supe de ellos cuando ya eran mayores, cuando apenas hablaban, solo para discutir y para insultarse uno al otro, o viceversa. Por eso decía lo de la sordera de Rosa, porque ello le impidió oír algunas de las cosas que Pedro le decía. ¡Cuántos recuerdos!</p>
<p>Pero un día llegó la muerte. A él se le gastó la vida y emprendió el camino. Se fue sin hacer ruido, sin agonizar. No sé si tenía alguna enfermedad, pero al parecer el aire rumoreaba que la muerte fue repentina, que no había indicio ninguno de semejante presagio.</p>
<p>Y entonces Rosa se quedó sola. Ya no se oía la voz de Pedro entrando por la ventana hasta el piso de arriba, ya no se oían sus zapatillas arrastrando el peso de su alma, ya se paró de pronto la trapisonda habitual que, quedó demostrado, solo era señal de que había vida.</p>
<p>Y entonces Rosa se quedó tan sola que no pudo soportarlo. Y justo una semana después falleció. Todos suponen que murió de pena, porque no había tampoco motivos para pensar otra cosa. Era toda una vida juntos, tanto tiempo que ni siquiera la muerte pudo separarlos.</p>
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		<title>A la sombra de los árboles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jul 2022 21:10:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[Los árboles que estaban frente a la hilera de casas de aquella barriada daban fresco, daban paz, y daban vida. Todavía recuerdo la imagen de ancianos, niños y demás patulea pasando la tarde al cobijo de aquellos árboles grandes y hermosos. Alivio de calores, entrañas de julio y agosto, cuarenta grados que parecían la mitad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_144440" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/05/img-20220518-wa0036.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Árbol" data-rl_caption="Fotografía. Enrique Rojas Guzmán." title="Árbol"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-144440" class="size-medium wp-image-144440" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/05/img-20220518-wa0036-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/05/img-20220518-wa0036-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/05/img-20220518-wa0036-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/05/img-20220518-wa0036.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-144440" class="wp-caption-text">Fotografía. Enrique Rojas Guzmán.</p></div>
<p>Los árboles que estaban frente a la hilera de casas de aquella barriada daban fresco, daban paz, y daban vida. Todavía recuerdo la imagen de ancianos, niños y demás patulea pasando la tarde al cobijo de aquellos árboles grandes y hermosos.</p>
<p>Alivio de calores, entrañas de julio y agosto, cuarenta grados que parecían la mitad cuando eran a su sombra. Las abuelas haciendo punto -unos patucos para el nieto de la hija mayor que ya estará cumplida para tosantos-. Los niños jugando, peleándose, llenos de churretes la cara y de restos de hierba los pantalones, y de cicatrices las rodillas. Los más ancianos sentando cátedra en las cosas del campo, lecciones de vida, la sapiencia de la edad. Era una hermosa tertulia desde las cuatro de la tarde hasta que el sol desparecía. Así, cada día, se pasaba el peso de la calor, hasta el otoño.<br />
Pero llegó el progreso y había que robar el sitio a los árboles centenarios. Lo primero fue un incendio, nunca se demostró, pero siempre se supo que fue provocado. Hubo quien se frotó las manos y hubo quien se llenó los bolsillos. Había que construir viviendas y el sitio era idóneo, lo mas parecido al paraíso.</p>
<p>Sólo quedaron los pinos más cercanos al borde de la carretera. Desaparecieron los pájaros y todos los demás animales -sólo quedaron mosquitos y ratas que todavía campean a sus anchas-.</p>
<p>Luego del incendio llegaron los listos, los mandamases a los que les estorbaban los eucaliptos, o la gente que todavía pasaban las horas a la orilla de la sombra gris de aquellos árboles y los arrancaron, de cuajo, para hacer las aceras más grandes, para poner dos bolsas de aparcamientos, para que el ricachón de turno tuviese un porche mas amplio a la entrada del chalé. Sea como fuere aquel viejo eucaliptal desapareció de golpe y porrazo. Y con ellos la vida.</p>
<p>Y esas calores de julio y agosto son ahora olas de calor, efectos de la deforestación y del cambio climático, rescoldo de las miserias de seres humanos a los que sólo les puede la codicia, que han invadido terreno a una naturaleza que se defiende como puede y que terminará por derretirnos o por ahogarnos, o las dos cosas. Porque árboles como esos, o parecidos, han ido desapareciendo de las ciudades. Y no es sólo la sombra, es el oxígeno que un árbol desparrama por un aire que es cada vez menos respirable, es la suciedad y el humo que ya no se filtra en sus hojas y la hermosura de un árbol, algo que ni el más hermoso edificio puede superar. Pero nada, ahí siguen en el empeño, ahí seguimos porque indudablemente la culpa también es nuestra. Sobre todo, nuestra.</p>
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		<title>Primera persona del plural</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jul 2022 21:43:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Se trata de coger un tú y meterlo dentro de ti mismo. Y a ese tú enseñarle esa forma que tienes de verlo, de sentirlo, de callarlo y de gritarlo, de hacerlo infinito a veces, tantas y tantas veces, dudando incluso si tanto no es demasiado. Y de que ese tú entienda lo difícil que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/img-20220707-wa0028.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="IMG-20220707-WA0028" data-rl_caption="" title="IMG-20220707-WA0028"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-147203" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/img-20220707-wa0028-173x300.jpg" alt="" width="173" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/img-20220707-wa0028-173x300.jpg 173w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/img-20220707-wa0028.jpg 590w" sizes="auto, (max-width: 173px) 100vw, 173px" /></a>Se trata de coger un tú y meterlo dentro de ti mismo. Y a ese tú enseñarle esa forma que tienes de verlo, de sentirlo, de callarlo y de gritarlo, de hacerlo infinito a veces, tantas y tantas veces, dudando incluso si tanto no es demasiado. Y de que ese tú entienda lo difícil que es buscar palabras y ponerle la música para que suene como si fueran suspiros afinados, latidos a compás, odas de amor hambriento, los mismos poemas cíclicos de toda la vida, de toda mi vida, de toda tu vida, de toda nuestra vida. Nuestra, de nosotros. La misma historia que lleva tantos años siendo tuya y siendo mía.</p>
<p>Se trata de descubrir que esa ceguera que justifica tus actos no sea ceguera de amor, ni de ausencia. Se trata de que sea ceguera porque brilla un todo el oro que reluce. Y de preparar un hilo rojo en la urdidera del alma. Y que ese tú se sienta como este yo insensato y consiga entender el amor como cuando el amor es mío. Como cuando el amor es para ti, tuyo también.</p>
<p>Se trata de coger un yo y sacrificarlo. Y sacarle la hiel y desparramar la sangre que lo envuelve y dársela a beber. Y que se embriague de ella misma, que se emborrache de esos ojos que agujerean las sienes hasta el fondo, hasta donde su imagen y su semejanza se hacen perenne, enraízan. Y que comprenda que sus manos son la panacea del dolor infinito que causa el tiempo y la distancia, el tiempo muerto y la distancia eterna.</p>
<p>Se trata de coger ese tú y ese yo y hacer una argamasa que fabrique este nosotros que los dos necesitamos. Quizás yo más que tú, quizás tú más que yo. Tal vez los dos, tal vez ninguno. Y que este nosotros nos resguarde de la vida, nos desaferre del miedo, nos desate las excusas, nos desabroche el olvido y nos haga memoria. Y diluya ese tú y ese yo y se transforme en los dos.</p>
<p>Se trata de un nosotros que solo sea nuestro, donde tres sean demasiados, donde tú y yo seamos todo. Donde no quepa nadie, pero quepa todo, porque todo eres tú y todo soy yo.</p>
<p>Se trata de coger un tú y meterlo dentro de ti mismo, se trata de meterte en este yo que sabe a ti, que huele a ti, que te tiene en los cinco sentidos. Se trata de lo mismo de siempre.</p>
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		<title>La condición del ladrón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Jul 2022 19:30:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[No hay nada más ruin ni más cobarde que un calumniador, no hay nada que haga más daño que una mentira por aquello de que, a fuerza de repetirla, puede incluso parecer verdad. Como seguro que os pasa a vosotros yo también los tengo cerca, y eso que dedico tiempo, ya demasiado, a intentar esquivarlos, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/mentiras--pinocho.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="mentiras. Pinocho" data-rl_caption="" title="mentiras. Pinocho"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-146762" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/mentiras--pinocho-300x186.jpg" alt="" width="300" height="186" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/mentiras--pinocho-300x186.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/mentiras--pinocho-768x476.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/07/mentiras--pinocho.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>No hay nada más ruin ni más cobarde que un calumniador, no hay nada que haga más daño que una mentira por aquello de que, a fuerza de repetirla, puede incluso parecer verdad. Como seguro que os pasa a vosotros yo también los tengo cerca, y eso que dedico tiempo, ya demasiado, a intentar esquivarlos, pero es difícil, el disfraz de la hipocresía les queda como un guante -tengo incluso gente en mi propia familia que escupen veneno, menos mal que con ellos, con ellas, sólo comparto la sangre, algo demasiado sobrevalorado-, están por todas partes.</p>
<p>He oído calumnias que son verdaderas gilipolleces, como las de algunos tertulianos literarios y escritores, o escritoras, que ven que ya les roza la senectud y todavía no han llegado a nada, buscadores frustrados de gloria que se quedan sin tiempo y claro, su felicidad sólo pasa por ver hundidos a los demás, a los que sí son felices. A los que, ojo, que a lo mejor tienen suerte y lo consiguen.</p>
<p>Pero otras veces dan miedo, alguna vez, lo reconozco, yo lo he sentido con alguno de ellos, de ellas. Os pongo un ejemplo. Fue en la presentación del libro de una amiga mía a la que despreciaban hasta casi el acoso. El acto lo organizaba la Universidad de Cádiz y al término de la misma, en el camino de regreso lo noté, el miedo. Yo conducía y por el retrovisor vi sus ojos inyectados en sangre, su boca llena de blanca espuma – así, con el adjetivo delante para que pueda criticarme si me lee, como alguna vez ha hecho con otros- secuela de la rabia, primer síntoma de la envidia; su lengua viperina vomitando improperios, maldiciendo que la biblioteca de tan insigne estamento tuviese ese libro en sus estanterías -el autor, autora, había dejado dos libros firmados para ello-. Y así todo el camino, con un enfado monumental que, os lo juro, acojonaba. Eso es enajenación y por experiencia sé que la gente con esa enfermedad es capaz de lo que sea con tal de destruirte.</p>
<p>A partir de ahí me alejé, nunca he querido gente así a mi lado.</p>
<p>También la he sentido de cerca, la calumnia, he notado su calor en la nuca, persiguiéndome por todas partes, por la derecha y por la izquierda -iba a poner a diestro y siniestro, pero esa expresión la he usado alguna vez y, si me lee, va a decir que siempre utilizo los mismos clichés, porque si lo hago yo es un cliché, si lo hacen ellos el cliché se llama estilo-. Como digo los he sentido de cerca juzgando mi amistad con algunas personas, dudando de mis capacidades y de mis conocimientos, poniéndome adjetivos que cada vez me importan menos -véase el título de este texto- hablando a mis espaldas con personas que ellos no sabían que eran amigos míos y que, como buenos amigos, usaban la crítica hacia mí para partirse de risa y para ponerle cara a la hipocresía y a la falsedad.</p>
<p>Lo único bueno de esto es que, si lo piensas bien, realmente, es fácil reconocerlos, o reconocerlas. Sólo tienes que quedarte quieto, o quieta y esperar: apuesto a que en su latente torpeza envían un mensaje a un grupo de wasap por error que acaba descubriendo el pastel o, en otros casos, vendrán como alma que lleva el diablo a contarte algo de alguien. No falla, lo harán. Ahí entonces los habrás descubierto, es su afición favorita y, por ende, dedican a ello la mayor parte de su tiempo.</p>
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		<title>Caminos equivocados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jun 2022 20:34:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[A veces he tenido que coger la senda por la que dije que nunca cogería, a veces he tenido que subir- y bajar- escalones, de dos en dos, de tres en tres, por los que prometí no subir nunca, y a veces he querido a personas que no me han querido y se me olvidó [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/10/san-fernando--esteros.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="San Fernando. Esteros" data-rl_caption="" title="San Fernando. Esteros"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-114383" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/10/san-fernando--esteros-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/10/san-fernando--esteros-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/10/san-fernando--esteros-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2020/10/san-fernando--esteros.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>A veces he tenido que coger la senda por la que dije que nunca cogería, a veces he tenido que subir- y bajar- escalones, de dos en dos, de tres en tres, por los que prometí no subir nunca, y a veces he querido a personas que no me han querido y se me olvidó querer a otras muchas que me amaban.</p>
<p>Me he atado a gente con las que nada me unía, me he desatado de amigos que se escribían con mayúsculas, me he encontrado a gente donde menos me imaginaba y he tenido que marcharme de sitios en los que estaba a gusto.</p>
<p>He vencido a enemigos que me apuntaban a las sienes y me han derribado las puñaladas traperas de amigos que realmente lo eran. Me han roto lo labios besos de Judas, y he taladrado el alma de algunos que me dieron abrazos que necesitaba. He traicionado a casi tantos como me han traicionado a mí.</p>
<p>He perdido mucho tiempo en despedidas a las que ahora no dedicaría ni un solo segundo y he dejado ir a gente a la que quería por no tener tiempo suficiente. He jugado a los dados con el destino y me ha dado de lado la suerte. He dicho la última palabra cuando era mejor guardar silencio y he tragado saliva cuando tenía que gritar y he tropezado un puñado de veces con la misma piedra por ir demasiado rápido y me he sentado a la vera del camino cuando el tiempo apremiaba.</p>
<p>He firmado la paz en guerras que tenía ganadas y me he enfrascado en batallas en las que era justa mi derrota. He pedido la extremaunción cuando más vida tenía y me he aferrado a la vida cuando estaba cerca de la muerte.</p>
<p>Acompañé a la soledad cuando la ausencia se hizo perenne y me abalancé a los brazos de la muchedumbre cuando la gente se hizo prescindible. Cubrí mis manos con arena de la playa cuando necesitaba llorar y lloré cuando la vida me dio motivos para la risa.</p>
<p>Dejé volar a mis sueños y aterricé en el aeropuerto de la desidia. Sonreí con la luna en cuarto creciente y lloré con ella cuando menguaba. Me cegó el brillo de unos ojos y me deslumbró la oscuridad de un abrazo que me desabrigó el alma. Dormí los días y me mantuve en vilo infinitas noches. Derramé tinta en versos que acabaron en la basura y publiqué poemas que deberían pasar desapercibidos. Blasfemé contra el diablo y recé a dioses en los que no creía. Me perdoné a mí mismo poniéndome contra la pared y la espada y me castigué cerrando los ojos allí donde habitaba la hermosura.</p>
<p>Me he llenado entonces de contradicciones que me han llevado, a veces, a coger el camino equivocado, pero aquí estoy, aquí sigo, dispuesto a seguir tomando decisiones y tendiendo puentes de plata.</p>
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		<title>La Feria del Libro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jun 2022 20:05:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libre mente]]></category>
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					<description><![CDATA[Si a mí mañana me encargaran organizar un Congreso yo qué sé, taurino, por ejemplo, lo más probable es que me saliese algo bastante mediocre, simplemente porque no he visto una corrida de toros, en mi vida y de tauromaquia no tengo ni idea, ni tampoco me interesa. Pero claro, esta ciudad tan sui generis [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/06/la-feria-del-libro-2022.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="La feria del libro.2022" data-rl_caption="" title="La feria del libro.2022"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-146119" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/06/la-feria-del-libro-2022-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/06/la-feria-del-libro-2022-300x169.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/06/la-feria-del-libro-2022-768x432.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2022/06/la-feria-del-libro-2022.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Si a mí mañana me encargaran organizar un Congreso yo qué sé, taurino, por ejemplo, lo más probable es que me saliese algo bastante mediocre, simplemente porque no he visto una corrida de toros, en mi vida y de tauromaquia no tengo ni idea, ni tampoco me interesa. Pero claro, esta ciudad tan sui generis forma parte de España, y es deporte nacional opinar o hacer algo sobre aquello de lo que no se tiene ni pajolera idea. Así que, si se diese el caso, contrataría a uno que sabe y luego en un alarde dictatorial propio de mi estirpe y mi rancio abolengo, le diría al experto quién sí y quién no debe estar en el Congreso, según me caiga mejor o peor el ponente, porque obviamente, no tengo otro criterio que no sea ese. Y quitaría a fulanito, a menganita y a zutanito porque yo no los conozco, - ¡a quién voy a conocer yo si no tengo ni idea de la materia-.</p>
<p>Este símil puede valer también para, por ejemplo, una feria del libro, que después de dos años de ausencia obligada y de manera tan sorprendente como repentina, ahora interesa a todo el elenco gubernamental localista, curiosamente el mismo al que en años precedentes no se les veía el pelo por semejantes lares. Y sale por arte de birlibirloque una feria cortita y con sifón. Demasiado ha hecho mi amigo el coordinador que se ha visto metido en un berenjenal y ha tenido que organizarla a la carrera y casi sin tiempo, menos mal que él siempre está, menos mal que el sí que sabe lo que hace y menos mal que a él es más difícil decirle a quien sí y a quien no.</p>
<p>Otro de los deportes nacionales es la ingratitud. En las ferias pre pandemia era costumbre llamar a autores locales y amigos tertulianos que organizaban el tiglado, sin trincá -que diría el maestro Beni- y ellos sacaban las castañas del fuego y cumplían más o menos con el trámite… y a otra cosa. Ahora no, ahora a esos no sólo se les ignora, sino que se les quita del programa, aunque no a todos -otro día os contaré por qué unos sí y otros no, que ahora quizás no proceda-. Y se les quita realmente porque le sale de sus rizos despeinados a la delegada de turno, porque a parte del elenco del programa dice no los conoce… normal, alma de cántaro, ¡si no has abierto un libro en tu vida! Y así, con un plumazo de soberbia y de insolvencia cultural borra del escenario de la Plaza de la Iglesia a Juan Gómez Jurado o a Susana Martín Gijón, entre otros, porque en su papel de delegada de Incultura, ¡no los conoce! Desde aquel episodio de Esperanza Aguirre y Sara Mago no veía una patada a la cultura de tal calibre. Y lo peor es que se lo consienten, se lo aplauden y no pasa nada, total, es la cultura, la hermana pobre, la cenicienta de siempre.</p>
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		<title>Andaluces ¡Levantaos!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jun 2022 20:53:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Andalucía es un caramelo para cualquiera que tenga dotes de mando, un pueblo fácil de gobernar, por manipulable, porque se conforma con que le digan que sus playas y sus campos son lo más bonito del mundo… y que su gente es la que tiene más gracia y más arte. Un pueblo en el que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_87924" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/andalucia_bandera.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Andalucía_Bandera" data-rl_caption="Foto. EntreFronteras." title="Andalucía_Bandera"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-87924" class="size-medium wp-image-87924" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/andalucia_bandera-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/andalucia_bandera-300x226.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/andalucia_bandera.jpg 492w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-87924" class="wp-caption-text">Foto. EntreFronteras.</p></div>
<p>Andalucía es un caramelo para cualquiera que tenga dotes de mando, un pueblo fácil de gobernar, por manipulable, porque se conforma con que le digan que sus playas y sus campos son lo más bonito del mundo… y que su gente es la que tiene más gracia y más arte. Un pueblo en el que nadie protesta, aunque se muera de pena, de miseria y de hambre.</p>
<p>Y eso que compartimos estirpe con García Lorca, Rafael Alberti, Manuel de Falla, Los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez, Murillo, Pablo Picasso, Velázquez, María Zambrano, Victoria Kent, Vicente Aleixandre, Séneca, Carmen de Burgos, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Catalina de Mendoza, Blas Infante, Mariana Pineda, Fermín Salvochea, Luis Cernuda, Gustavo Adolfo Bécquer… y tantos otros que hoy se revuelven en su tumbas -quien la tenga- viendo la lista de ineptos que el domingo allanarán las moradas andaluzas para pedir el voto. Menos mal que no van a levantar la cabeza porque se les caería la cara de la vergüenza ajena del andaluz de a pie.</p>
<p>Dale una renta mínima vital, dale trapicheos y chapuzas, dale una caña de pescar, dale tres mil horas de sol, dale un puñado de ferias, pasos de Semana Santa, carnaval, dale teta y dile tonto, tonto o borrego, que es casi lo mismo.<br />
Andalucía es un chollo para un gobernante, la tierra donde se duermen en los laureles, con la risa fácil, con el mar vacío y el campo desierto. La tierra que ladra y no muerde, la del hambre pa mañana que con el pan pa hoy ya tengo bastante. La tierra tan pobre y tan pordiosera que sus penas claman al cielo por alegrías. Donde hasta la lluvia está racionada, donde el hombre no puede desangrarse porque no tiene sangre. Sangre que antaño era guerrillera de tanto sudar hierro, hierro y metal, el mismo metal que antes quemaba las calles y hacía temblar al político que ahora asusta con una tanqueta; donde sólo los vientos soplan en libertad, donde con una limosna los manipulan, donde las barrigas agradecidas.</p>
<p>Andalucía, la tierra donde el que más sabe es el que menos vale, porque lo bueno es sólo un número y más vales cuando más gente muevas, sobre todo en estos lares donde lo único que hace bien un político es contar votos, lo demás no importa.</p>
<p>La tierra que tiene la desidia por bandera. La tierra a la que siempre le han bastado cuatro ignorantes para formar gobiernos a diestro y siniestro, la de la historia que por historia tiene una pena, la tierra que no se levanta y a su propio himno le da la espalda. La tierra de la vergüenza que el próximo domingo volverá a venderse por cuatro migajas de mierda, por miedo, por aquella fe que grita a los cuatro vientos: virgencita, virgencita, que me quede como estoy.</p>
<p>Como estoy sí, inundado de miseria, rogando un empleo que no llega, atando a los perros con longaniza. Andaluces levantaos, pero levantaos de una vez y que salga el sol por Antequera -o por donde sea-, pero que salga ya.</p>
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		<title>Mehdi, memoria en mano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique Rojas Guzmán]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2022 19:30:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Y a pesar de la muerte, el tiempo pasa, pero no el recuerdo, ni tampoco la memoria. Sigues en la mente y en el corazón de todo el que te quiso, como un recuerdo imborrable. El rastro que dejaste fue muy intenso, la huella del aire que aún se siente aquí, donde tu mismo respiraste. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_122899" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/02/playa-de-la-caseria-2019.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Playa de La Casería.2019" data-rl_caption="Foto. Ignacio Escuin." title="Playa de La Casería.2019"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-122899" class="size-medium wp-image-122899" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/02/playa-de-la-caseria-2019-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/02/playa-de-la-caseria-2019-300x199.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/02/playa-de-la-caseria-2019-768x510.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2021/02/playa-de-la-caseria-2019.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-122899" class="wp-caption-text">Foto. Ignacio Escuin.</p></div>
<p>Y a pesar de la muerte, el tiempo pasa, pero no el recuerdo, ni tampoco la memoria. Sigues en la mente y en el corazón de todo el que te quiso, como un recuerdo imborrable. El rastro que dejaste fue muy intenso, la huella del aire que aún se siente aquí, donde tu mismo respiraste. Fue injusta la vida, fue injusta también la muerte. No era el momento, no era tu hora. Y no hay fe tan ciega, ni dioses de ningún tipo que me hagan pensar lo contario. El tiempo lastimó un amor tan fuerte que nada ni nadie ha podido romperlo. Todavía quedan lágrimas, todavía quedan momentos, todavía quedan palabras para que vengas de vez en cuando a contagiarnos de tu aroma. Como haces ahora que pinto con letras heridas tantas cosas que todavía quedan de ti.</p>
<p>Sigues aquí, a pesar del tiempo y a pesar de la muerte, porque sigues siendo vida. Porque hay vidas que no se acaban nunca, porque hay vidas inmortales. Vida ausente, pero vida, porque así será siempre mientras sigas en la memoria fecunda de todos los que alguna vez supimos de ti.</p>
<p>Fueron suyos, míos -y por tanto nuestros-, aquellos dolores llenos de pena, aquellas lágrimas desencajadas, aquellos abrazos que intentaron tapar un poco el hueco vacío del vacío que dejaste. Era imposible el olvido, lo sabíamos, no hay luto que alivie tu pérdida. No hay dolor más grande que el dolor de un hombre huérfano de tu carne y de tus ojos, y de tu piel y de tu pelo, y de tu enorme compañía. Sí, era demasiado pronto, fue demasiado injusto.</p>
<p>No consuela tampoco la fe, a mí porque nunca la he tenido, a los que la tuvieron porque se hace difícil creer. Recuerdo tus rizos morenos, tu piel hija del sol, tu enorme sonrisa puesta al servicio de los malos momentos, tu tierra heredada que hoy todavía te añora, que te añorará siempre, siempre y eterno. Recuerdo en silencio tu despedida. Hay adioses que duelen como una pena incierta, adioses que dejan un vacío en lo más hondo del pecho, detrás del alma, dentro del corazón encogido que pregunta mil veces por qué. Dentro del amor esmorecío, detrás de la garganta, en medio de las palabras que apenas podía decir, porque ni siquiera salían.</p>
<p>Poco más queda decir que no sea hacerte un hueco en mis letras, en esta elegía que suena a tu nombre, en ese nombre que se repite tantas veces que ya se ha hecho historia, en esa historia que ya no es la misma sin ti, sin tu latido, en ese latido que ha dejado tantas cosas que decir…que decir, y que contar, y que hablar…que tenemos que hablar de muchas cosas todavía, compañero del alma, compañero.</p>
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