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	<title>Mexicano en Gades - El Castillo de San Fernando:  Noticias de La Isla</title>
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	<description>Noticias de San Fernando. Periódico digital.</description>
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		<title>Las democracias aquí y allá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 May 2019 20:03:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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					<description><![CDATA[A punto de cumplir tres años en este país he podido darme cuenta grosso modo de las diferencias que imperan entre México y España en el rubro político. Ya he hablado en esta columna sobre basura, nivel de inglés, el carné de conducir y sobre cómo los isleños se estorban unos a otros cuando caminan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-94800" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/05/logo_elecciones-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/05/logo_elecciones-300x234.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2019/05/logo_elecciones.jpg 472w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />A punto de cumplir tres años en este país he podido darme cuenta grosso modo de las diferencias que imperan entre México y España en el rubro político. Ya he hablado en esta columna sobre basura, nivel de inglés, el carné de conducir y sobre cómo los isleños se estorban unos a otros cuando caminan por la calle. Esta vez toca hablar de las elecciones, un asunto que vivo por primera vez en cuestiones autonómicas. ¿Qué diferencias son las más notables respecto a México? Veamos.</p>
<p>La publicidad y propaganda<br />
Lo primero que me ha llamado la atención es la laxitud de los candidatos y partidos políticos en la intrusión a los medios. La publicidad en la calle, en la televisión e internet es increíblemente más relajada y distanciada de la población. Recuerdo en cada elección federal, estatal o de ayuntamiento cómo en México resultaba un verdadero dolor de cabeza al grado de aprenderse de memoria la canción oficial del candidato y los slogans en las fotos con amplias sonrisas y retoques de Photoshop que ocupaban cualquier espacio público. Esas fotos y slogans iban directo al merchandising en forma de playeras, vasos, llaveros, mecheros, juguetes, mochilas, fundas de móvil, y hasta condones (como suele hacer aquí la UGT, que me ha tocado ver). Pero en México los actos de campaña son terriblemente desmedidos, hay espectáculos de baile con magos y payasos, sin olvidar las tortas y los refrescos cortesía del partido político y su respectivo candidato, ocasionando las tradicionales masas de «acarreados» para vitorearlos. Esto en las zonas más pobres sigue siendo bastante redituable, por desgracia.<br />
Manda cojones, ¿verdad? España es otra cosa. En mi deambular en varias regiones de Andalucía, me he percatado que existe contaminación visual de partidos y candidatos en las calles, pero es de hacer notar cómo se mantiene relajado hasta el día de las elecciones. No he podido asistir a un mitin en directo, pero vamos, en Cancún te los encontrabas sin quererlo, a cualquier día y hora, como si fuese un desfile de circo o feria, con música y gritos a tope. Hasta ahora, aquí las elecciones sindicales me han parecido más pesadas que las oficiales, pero sin siquiera acercarse a esos niveles.</p>
<p>El tiempo de campaña electoral<br />
En España me ha llamado la atención los cortos tiempos. Un mes para presidenciales, otro tanto para las autonómicas. Madre mía, qué alivio. Los candidatos no suelen ser una sorpresa, el votante usualmente sabe de qué va su ideología y propuestas, además del partido o coalición que les respalda. Las últimas sorpresas notorias han sido la irrupción de Podemos y su tono desenfadado y populista, y Vox, el partido de ultraderechas que resucita la ideología franquista, entre otras perlitas. Los demás partidos están prácticamente definidos en filosofía y candidaturas. En México, la ideología depende más del candidato en cuestión (al no haber reelecciones en los puestos resulta interesante descubrir lo que el candidato está dispuesto a jugarse en una elección directa popular, incluyendo promesas firmadas ante notario público).<br />
En México las campañas pueden prepararse desde un año antes si las condiciones son favorables o hay un «destape» de candidato anticipado. Y una vez que eso ocurre, hay que prepararse: veremos su cara hasta en la sopa. Y lo digo en el sentido literal de la palabra. Creo que el expresidente Vicente Fox tiene uno de los récords, lanzando sus intenciones presidenciales a los medios masivos tres años antes de las elecciones. Otra cosa es la longeva campaña política que Andrés Manuel López Obrador hizo continuamente desde 2006 hasta que en 2018 consiguió la presidencia constitucional (de hecho, él se autoproclamó «presidente legítimo» cuando perdió las elecciones federales de 2006 por escaso margen, ocasionando un plantón de protesta de varios meses en Ciudad de México; nuevamente perdió en 2012 por una mala campaña política). López Obrador se dedicó a viajar por todo el país por más de diez años, virtualmente pueblo a pueblo, aprovechando los terribles réditos de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón y el infame mandato de Enrique Peña Nieto, aunado a los escándalos de miembros importantes de su propio partido, el PRI; en el ínterin fundó su propio partido político (Morena) con el que se invistió presidente y que ahora rige además por mayoría aplastante el Congreso. Claro ejemplo del que quien la quiere la consigue.</p>
<p>Y claro, el sistema electoral En México, el voto es directo y no se necesitan mayorías conformadas de otros partidos, ni mucho menos. El voto se contabiliza uno a uno, y el que tenga más, gana. Así de simple. Aquí en España se necesitan alianzas poselectorales (algo que me fue difícil de entender al principio) ya que en mi país el que gana ostenta el cargo y se atiene a los vaivenes de su propia oposición en su Cámara o Congreso. Los partidos solo hacen coaliciones para trabajar y registrar candidatos antes de las elecciones, no después.</p>
<p><strong>Mociones de censura</strong></p>
<p>Yo aluciné cuando se presentó la moción de censura a Rajoy y lo destituyeron, así sin más. A Enrique Peña no lo pudo sacar ni la tragedia de Ayotzinapa, ni los muertos del narco, ni sus terribles chistes cada vez que hablaba. A pesar de lo que pueda decirse, la moción de censura y la posibilidad de que ocurra en cualquier momento, es un buen aliciente para hacer bien las cosas, y en caso contrario, para se puedan corregir los rumbos en los mandatos. Algo todavía inaccesible para un país como México: ni los casos extremos como el del gobernador Roberto Borge en Quintana Roo, quien hasta meses después de terminar su cargo, fue detenido; hasta hoy sigue preso por una larga lista de actos de corrupción, sin contar el abuso de poder y violación de Derechos Humanos. Otro gobernador, Javier Duarte, quien durante su gestión se dio tratamiento con agua destilada a niños con cáncer en vez de quimioterapia, fue detenido después de su mandato, y su sentencia hoy se tambalea, incluso puede quedar en libertad.</p>
<p>¿Y bien, qué podemos sacar de todo esto? Pues que la Democracia hace todo posible. Es diferente en ambos países, casi diametralmente opuesta; hoy mi país pasa por una prueba de confianza, algo parecido en España con la irrupción de Vox en el mapa político. Obrador estuvo más de una década en la oposición trabajando y acariciando la presidencia; en 2018 la alcanzó porque el PRI, el partido que regía, cometió estupideces inconmensurables de la mano de Peña Nieto, y vamos, se lo dejó en bandeja de plata: la gente estaba más que harta de lo que se vivía en el país. Hace poco, los andaluces mandaron un claro mensaje al PSOE que no perdía desde 1982: cedió al PP la presidencia de la Junta por más o menos las mismas razones: el infame olvido y atraso de Andalucía respecto a las otras comunidades autónomas, aunado a las precarias situaciones de paro y los desatinos de la expresidenta Susana Díaz. Ya veremos si el PP aprovecha la ola que la democracia les ha enviado, o se repite la historia de siempre.</p>
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		<title>Deme usted permiso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 May 2018 19:09:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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					<description><![CDATA[Verdad es que nuestro país no es de aquellos que se conocen a primera ni a segunda vista […] Mariano José de Larra. La finalidad de esta columna en un principio no estaba clara. Sí, un extranjero en la Gades contemporánea, pero al principio titubeaba por las implicaciones claras de la crítica hacia una sociedad que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-77208" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/ezywatermark180403094241441-300x169.png" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/ezywatermark180403094241441-300x169.png 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/ezywatermark180403094241441-768x432.png 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/04/ezywatermark180403094241441.png 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Verdad es que nuestro país no es de aquellos que se conocen a primera ni a segunda vista […] </em>Mariano José de Larra.</p>
<p>La finalidad de esta columna en un principio no estaba clara. Sí, un extranjero en la Gades contemporánea, pero al principio titubeaba por las implicaciones claras de la crítica hacia una sociedad que me ha abierto sus brazos y que la verdad poco he encontrado que criticar, todo lo contrario.</p>
<p>Quiso la casualidad que un amigo me regalara una serie de libros de segunda mano, los cuales devoré hasta llegar a uno que me dio la clave para destrabar esta columna que empezaba a dormitar: era de un autor del siglo XIX, un periodista anclado en el Romanticismo y que escribía columnas de crítica mordaz hacia una España que no se encontraba tras las guerras napoleónicas y las independencias de sus colonias. Conocer a Mariano José de Larra es ir más allá de sus artículos, es analizar el continuo enfrentamiento intelectual hacia su patria, un sentimiento de frustración canalizado en humor negro, sátira social y una gran brillantez para poner los puntos sobre las íes de una sociedad que incluso puede reflejarse en la actualidad, a pesar de la lejanía en el tiempo. Nuestro Mariano quería una España mejor, y murió, como muchos, en el noble intento.</p>
<p>Como mexicano y extranjero en esta tierra, conocía bien la sociedad de dónde venía, y la critiqué muchas veces, sobre todo su faceta cultural. México, Cancún y su mixtura de ficciones y realidades que por momentos se mezclaban y terminaban en surrealismos como el linchamiento a un ruso, el robo de esculturas para venderlas a chatarreros, o pintar piedras de verde chillón en los camellones. Ahora, con casi dos años viviendo en estas tierras, puedo reconocer ciertas cosas que caracterizan a los gaditanos y que me ha parecido peculiar. Hoy solo mencionaré una que me ha inquietado desde el principio y que la hubiese dejado pasar de no ser por los constantes encuentros y desencuentros, no solo míos, sino también de nativos que lo han reconocido. «No te olvides de que estás en el sur» me dijo a manera de tesis este amigo que me regaló los libros.</p>
<p>En <em>Vuelva usted mañana</em>, de Larra usa su grandísimo ingenio para hacer un recorrido con los ojos de un extranjero que quiere invertir en España: Sans-délai, un empresario francés amigo suyo que tenía la ingenua creencia de que en quince días sus negocios quedarían resueltos con el consiguiente beneficio para sus intereses, y de los que saldrían claramente beneficiados España y sus arcas. Tras incontables intentos fallidos con el consiguiente rechazo a su inversión de un generoso capital, Sans-délaise da con un canto en los dientes meses después de rodeos, rancia burocracia y los «vuelva usted mañana» de los funcionarios. Con el amargo desencanto, decide regresar maldiciendo a España y su peculiar gente.</p>
<p>No me extenderé más y entraré al tema que nos ocupa: en la Isla, y al menos en Cádiz, existe la extraña insistencia a estorbarse. Estorbarse físicamente, en la calle, en las entradas, en el supermercado, en los parques. En la playa (enorme como la de Camposoto) me he encontrado con casos extremos.</p>
<p>Una conocida mía (gaditana) probó hace poco la frustración de quedarse parada, mientras dos señoras impedían el paso a un recinto desde la calle; una fumaba un cigarro a mitad de la puerta. Esto llamó mi atención por cómo lo cuenta mi amiga:</p>
<p>-Me miraban fijamente, sabían que tenía intención de pasar, pero no se hicieron a un lado. Vamos, ni siquiera lo intentaron. Tuve que pasar sorteándolas y haciendo malabares para que el cigarro de una de ellas no me quemara. No se movieron ni un milímetro.</p>
<p>Esto es lo que me inquieta. ¿Pereza, desidia, simples ganas de no moverse? Hace dos años que resido aquí y he perdido la cuenta de las veces que me han impedido el paso inconscientemente (porque eso quiero creer, que aquí no se dan cuenta). En la calle San Rafael suele haber corros a mitad de la calzada, jóvenes, viejos, todos hablando acaloradamente, carritos de bebé y perros sacando los colmillos, también enfrascados en sus discusiones. Cubren <em>toda</em> la vía, y uno no sabe si alzar la voz entre las voces ya estridentes, con el volumen al que me tienen acostumbrado los andaluces. Al principio me daba pena, decía por educación el «deme usted permiso» que me enseñaron desde niño una y otra vez, hasta que la retahíla se desgastó y ya ni me molesto. Paso, paso y paso, algunas veces haciendo malabares como mi amiga para que el perro no me muerda o para que no me tropiece con el carrito del bebé, y perdón por mis malos modos, pero la vía es de todos.</p>
<p>En las cajas del súper, toda una familia puede estorbarse mutuamente: ni la abuela contando los céntimos para pagar, ni la madre (con otro cochecito de bebé de por medio) intentando meter la compra en las bolsas, ni la nieta que hace su berrinche porque no le compraron lo que quería hacen que la fila avance; el espectáculo se prolonga ante la pobre cajera que intenta sonreír. Dio la casualidad de que mi amigafuese conmigo esa vez, y solo nos vimos a los ojos. Susurró un «madre mía» muy andaluz. Yo sonreí y me encogí de hombros. Para qué hacer corajes.</p>
<p>No quiero finalizar sin mencionar nuestra querida Semana Santa: los codazos, las murallas inamovibles de gente y la poca consideración al tránsito fluido son tan tradicionales como los pasos que salen a la calle, eso sin contar con los padres que no están al pendiente de sus hijos, pero ese es otro tema.</p>
<p>Quizá sea quisquilloso, pero perdonen ustedes lectores mi visión foránea, de alguien que viene desde lejos. El estorbar es una característica que viene desde la antigüedad y que se ha sabido diferenciar bastante bien en La Isla, al menos para alguien que no está acostumbrado y que le apena emplear este verbo en la práctica. Hay diferentes acepciones para el verbo estorbar -hay incluso una de la RAE que es «no saber leer, o ser poco aficionado a la lectura»-, pero este que se usa comúnmente en la Isla llamó mi atención desde el principio. En México se obstruye, obstaculiza y entorpece la vida de mil maneras, y aquí sucede de una forma harto curiosa. Pues bien, vamos a dejarlo aquí, mi pobre intento de hacer algo como Larra naufraga y prefiero no seguir estorbando con este texto que seguro ya se habrá salido de la extensión permitida para no estorbar.</p>
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		<title>La educación vial, un mal necesario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Feb 2018 18:03:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-75181" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/titulo-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/titulo-300x201.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/titulo-768x515.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/02/titulo.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Cuando vine a residir a España, una asignatura pendiente para mí era obtener el carné de conducir.En México le decimos licencia de manejo; de entrada, desde ese término, es algo sustancialmente diferente al concepto que yo manejaba para con «la tarjeta plástica con mi foto, mis datos, que me permite conducir un automóvil en cualquier sitio dentro de un país». Pues bien, como mexicano, me di cuenta dolorosamente que no existe un convenio para convalidar este documento con el que expide la Dirección General de Tráfico española. La razón es sencilla: en México no hay un permiso de conducir <em>único</em>, es decir, que lo expida la Secretaría de Comunicaciones y Transportes —el equivalente a la DGT— a nivel nacional; todo se expide como mejor se le dé a entender a las administraciones municipales, que suman en total 2446 (sí, 2446 diferentes permisos).Un problema para mí, más que nada, de dinero. Si me quería aventar al ruedo para sacar el permiso B (automovilista) tenía que conllevar la tramitología del novato, como si empezara desde cero, pagando cada tasa y sorteando cada examen, como si tuviese dieciocho años. Y así empecé.</p>
<p>Aclaro que, fuera del asunto del dinero que se tiene que desembolsar (solo de examen teórico, médico, matrícula a autoescuela y examen práctico y una que otra clase de refuerzo para eliminar vicios, cerca de 400 euros) me ha encantado aprender —y aprehender—, por primera vez en mi vida, la educación vial como se debe.</p>
<p>En mi tierra ahora ya se hace un pequeño curso vial y un examen práctico, pero en mis tiempos (hablo de 2001) en el ayuntamiento de Cancún apenas y pedían ciertos requisitos para obtener la tarjeta que te permitía ponerte al volante: un irrisorio examen médico, pagar la tasa y poco más. No había examen teórico, práctico, ningún filtro que te impidiera manejar un automóvil. Y aunado a la sempiterna corrupción de las instituciones, puedo decir que cualquiera podía sacarse el carné. Cuando tenía en mi poder la tarjeta, sabía manejar tanto como un niño de ocho años; y aprendí sobre la marcha, entre voces de mi padre reprendiéndome, y burlas y consejos de amigos. Todo hasta curtirme y obtener kilometraje para adaptar un manejo <em>defensivo</em> y de <em>anticipación</em>. En México, el tema vial se ha dejado en manos de los ayuntamientos, y como mejor les convenga. El asunto se complica si hablamos de un sitio como Cancún, donde me crie: llega gente de todas partes del mundo, con distintos niveles y manías al volante, y con esa extraña mezcolanza circulando por las calles, me tocó ver accidentes urbanos e interurbanos realmente escalofriantes: cada quien maneja como le sale del mismo, y no me quedaba más que tener bastante prudencia, ser defensivo y mantener el pie permanentemente sobre el embrague (y encomendarse a Diosito).</p>
<p>Para un mexicano promedio, el asunto de tomar el volante puede ser tan fácil como tomar el manubrio de una bicicleta; mientras «te sepas mover», las vías públicas te esperan. Y gracias a la poca valoración de una educación seria, a pesar de existir un librito con la normativa vial municipal (que sirve más que nada para abanicarse cuando hace calor) en México las normas se dejan a la interpretación del agente que nos pare, del perito que podría aceptar un pequeño donativo a cambio de modificar los datos del peritaje… un panorama terrible, visto desde alguien que tiene que comerse el coco para estudiar un examen de treinta puntillosas preguntas con toda la normativa aplicable al permiso que saca; luego, las clases, hasta que se logre el dominio del automóvil, y por fin el temido examen práctico, con examinadores de los que se podría o no depender en cómo les sentó el café de la mañana para aprobarle o suspenderle por nimiedades.</p>
<p>A cambio de mejorar esta educación, en México se construyen <em>puentes peatonales</em>, armatostes terribles donde los peatones están en la parte más baja de la pirámide vial: ellos tienen que adaptarse al tránsito y no al revés, y la nula educación vial empuja a subir y bajar en condiciones poco seguras un puente para cruzar una avenida. Las quejas diarias son generalmente las mismas, pero los años han demostrado que no es un área que interese para mejorar: agentes de calle, policía de tránsito, federales, todos parecen coincidir que la ignorancia vial es algo muy jugoso como para dejarlo ir en tontas normativas (de acuerdo a la prensa local, en Cancún nueve de cada diez conductores desconoce las señales de tránsito).</p>
<p>Por la prensa también llegué a saber de «metas» que los agentes tenían que cubrir por el concepto de «mordidas» o cuotas voluntarias de los conductores para evitar la multa, decomiso de placas y licencias de conducir (que, a la larga, con el proceso cansado y burocrático, resulta un negocio más que redituable, un chollo, vamos: la poli te da la opción de borrón y cuenta nueva <em>in situ</em>). Y mientras exista esa delicada relación conductor-autoridad, será difícil ponerse de acuerdo, por ejemplo, en emitir un carné único.</p>
<p>La educación vial es uno de los pilares de la convivencia en nuestra sociedad moderna, y ahora, mientras paso por el aro, me pregunto cuando dará mi país ese grandísimo salto para mejorar la convivencia. En ambos casos, por la comparativa que veremos a continuación, es un negocio jugosísimo, pero si me preguntan, prefiero que se invierta en que manejemos mejor, a dejar mi dinero in situ cada que cometa una infracción. O la vida en la carretera, por asnos que no saben manejar ni un coche de Playmobil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Comparativa para sacar el carné de conducir B por primera vez:</p>
<p><strong>México (Ayuntamiento de Cancún):</strong></p>
<p>—Pequeño curso vial teórico (sin examen)</p>
<p>—Examen práctico (con vehículo propio)</p>
<p>—Relleno de formularios</p>
<p>—Presentar INE (DNI)</p>
<p>—Presentar comprobante de domicilio</p>
<p>—Comprobante médico de grupo sanguíneo</p>
<p>—Examen de vista</p>
<p>—Pago de la tasa (en el caso de Cancún la vigencia máxima es de cinco años, con costo de 127 euros, aprox.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>España (consideré la autoescuela) (esto es si pasas todo a la primera o usando las oportunidades que te da la DGT, de otra forma, aplican tasas adicionales):</strong></p>
<p>—Matriculación: 100 euros</p>
<p>—Examen teórico: 100 euros (incluye el papeleo que realiza la autoescuela)</p>
<p>—Examen médico: 23 euros</p>
<p>—Examen práctico: 60 euros</p>
<p>—Clase práctica en autoescuela: 30 euros la hora (puede variar).</p>
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		<title>Anoche soñé con La Carcoma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Nov 2017 20:22:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-70991" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/daniel-fopiani-300x231.jpg" alt="" width="300" height="231" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/daniel-fopiani-300x231.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/daniel-fopiani.jpg 534w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />Terminé de leer la primera novela de Daniel Fopiani, y con pensamientos rebullendo todavía en la cabeza, me fui a dormir. No sé qué sucedió, pero al levantarme esta mañana para escribir la reseña, y aún sin el café que me permite ser persona cada día, las imágenes del pueblo perdido en la sierra de Cádiz permanecían en mi mente con una nitidez avasallante. «No se te olvide que ese pueblo es ficticio. Lo ha creado Fopiani» pensaba una y otra vez, pero mi cabeza embotada no alcanzaba a creerse este axioma, lo más normal es que ese pueblo existiese. Busqué La Carcoma en Google Maps solo para asegurarme; el autor seguro podrá reírse de mi ingenuidad, pero es así.</p>
<p>Ya con el café aceitando las bujías y pistones de mi cansado cerebro, empecé por formular la idea central de la novela que acababa de leer. Estoy seguro que Fopiani no se ha cansado de leer las numerosas interpretaciones que ha generado su prosa, y puede que le suene repetitiva mi conclusión. La idea central es la <em>soledad</em>, el miedo antediluviano a quedarse aislado y sin que nadie te escuche. Y no solo en términos del terror que esto conlleva para algunas personas que viven en soledad, cuando escuchan a mitad de la noche un ruido que semeja pasos en el salón, un trasteo furtivo en la cocina.Bajo las sábanas, acechando entre la oscuridad, suelen perderse todas las nociones de realidad y adultez.</p>
<p>Pero la soledad también se vive en términos depresivos.Por ejemplo, el fracaso que representa no encontrar a nadie con quien compartir la mitad de la cama. La soledad del vacío que nos golpea cuando un ser querido se va. Daniel ha logrado retratar esto en la ficción del personaje de Ramsés «el escritor de horas bajas», un tópico que en <em>La Carcoma</em> (Ediciones Versátil S.L., 2017) encuentra un respiro y un nombre propio, y permite una historia desafiante desde el inicio, gracias a los hilos que el narrador nos va tejiendo y enredando conforme pasan los capítulos.</p>
<p>Llama mi atención de primera mano, y por obviedad, el prólogo. Escrito por Benito Olmo, nos introduce de forma peculiar, a la manera del prólogo escrito por César Pérez Gellida para la novela del mismo Olmo,<em>La maniobra de la tortuga</em>(Suma, 2016), donde nos hace una introducción del autor a la manera del género policial, —más bien, una extensión del <em>yo</em> del autor, en un falso inicio de novela al estilo de Calvino—.Hay una interesante cadena de prólogos entre Fopiani, Olmo y Gellida, y me parece una original muestra de aprecio hacia el escritor prologado.</p>
<p>Daniel Fopiani no es nuevo en esto de escribir, y se nota. Él mismo ha referido en entrevistas que lleva cerca de diez años aprendiendo y coqueteando con este mundo complicado y enrevesado, el de la Literatura con L mayúscula. Y es de hacer notar que lo haga con la humildad del aprendiz, teniendo semejante narrativa entre manos. Se ha llevado el premio Alfons El Magnànim con una novela inteligente, bien pensada, planeada y ejecutada. Parafraseando a Stephen King cuando habla sobre su novela <em>Salem’s Lot</em>, <em>La Carcoma</em> tiene sus pequeños rayones y abolladuras, pero eso no desluce ante el sólido chasis con el que está ensamblada. El trabajo de pulido y cromado final hace que la novela tenga una excelente razón de ser.</p>
<p>No desvelaré nada sobre la historia, pues en la sinopsis hay más que suficiente al respecto. Sí haré un énfasis en las locaciones, idea con la que estoy completamente a favor: hay que escribir de donde uno es, aunque sea una vez en la vida, y Daniel lo hace sin medias tintas, sin sentimentalismos paternalistas, y logra una evocación personal de la tierra donde nació. En su alquimia narrativa, nos presenta gente y paisajes gaditanos sin devanarse en poesía edulcorada. De manera sobria y sin muchas florituras, el autor embona el puzle del éxito narrativo: somos lanzados sin piedad al ruedo de las acciones, donde los personajes toman el mando. Tengo que precisar, ahora que el café trabaja a tope en mi sistema: el pueblo en su totalidad se hace con la mente y los sueños de uno; eso fue lo que me pasó al enterrar la cabeza en la almohada la noche anterior.</p>
<p>Eso sí, mientras leía y avanzaba a gran velocidad, no podía más que preguntarme, « ¿cómo cojones le va a hacer Daniel para salir de esto, a este ritmo tan endiablado?» Se antojaban complicaciones, cosas tremebundas narrativamente hablando… y el final sorprende. Sorprende, y mientras se cierra el telón, está permitido aplaudir.</p>
<p><em>La Carcoma</em> es una novela que no se puede soltar por el reto implícito que nos ofrece Daniel desde las primeras páginas. Es lo que me gusta de este tipo de historias, que el autor nos espolee sin mayores pretensiones y busque en cada lector el punto de inflexión que permite pasar páginas como si no hubiese un mañana. Por lo pronto, ya espero su próximo trabajo.</p>
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		<title>¿Qué (nos) sucede con la cultura de los residuos?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Oct 2017 10:07:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_70369" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-70369" class="size-medium wp-image-70369" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-mauro-barea-calle-el-pardo-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-mauro-barea-calle-el-pardo-300x169.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-mauro-barea-calle-el-pardo-768x432.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-mauro-barea-calle-el-pardo.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><p id="caption-attachment-70369" class="wp-caption-text">Calle El Pardo. Foto Mauro Barea.</p></div>
<p>Uno de los aspectos que más me asombró al llegar a España y a San Fernando, fue el innegable avance del tratamiento de los desechos con respecto a lo que se maneja en México y la cultura que permite una reutilización y aprovechamiento de las toneladas residuales que se tiran a diario en el país. Aunque tuve que educarme en este tema desde el primer día, no me fue difícil y puedo decir que el aprendizaje es casi instantáneo desde la casa. En México esta cultura es inexistente, puesto que la basura se mezcla y se tira sin discriminar orgánicos, vidrio, latas, pet y bricks resultando en un verdadero caos y una irresponsabilidad ambiental que seguro estallará pronto, eso sin contar con las huelgas y corrupción que imperan en las empresas contratistas con los gobiernos municipales y estatales para la recoja de basura. Me enteré que en la Ciudad de México, la capital del país, apenas se llevará una nueva regulación al respecto, pero en el resto del país todo se hará como mejor entiendan las administraciones locales. En Cancún, por ejemplo, los mantos freáticos están contaminados, el subsuelo ya no puede contener más basura enterrada y ya se han puesto en riesgo los cenotes o cavernas subterráneas, patrimonio turístico de la península de Yucatán.</p>
<div id="attachment_70447" style="width: 179px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-70447" class="size-medium wp-image-70447" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-sara-dominguez-calle-sta-lucia-169x300.jpg" alt="" width="169" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-sara-dominguez-calle-sta-lucia-169x300.jpg 169w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-2-sara-dominguez-calle-sta-lucia.jpg 541w" sizes="auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px" /><p id="caption-attachment-70447" class="wp-caption-text">Calle Sta Lucía. Foto Sara Domínguez.</p></div>
<p>Regresemos a España. De inicio, las estadísticas no son muy halagüeñas para nuestro país: de acuerdo a datos de Eurostat (2013), los españoles generan 21 millones de toneladas de basuras al año. De esos 21, siete millones terminan en vertederos sin recibir ningún tratamiento. En cuanto a reciclaje, el panorama tampoco es muy prometedor. España recicla el 33% de sus desechos, cuando la Unión Europea exigirá para el 2020 un mínimo de 50%. No obviaremos que de no cumplir esta normativa, esto se traducirá en millonarias multas.</p>
<p>Sentando estas bases, enfoquémonos ahora en nuestra querida Isla. Y también centrémonos, ya que el tema de la basura da para mucho, y aterricemos en la separación de los desechos. Me ha llamado la atención la tira de fotografías subidas en las redes sociales a lo largo y ancho de San Fernando, donde los contenedores (de basura orgánica, plásticos, vidrios y cartones) van acompañados de muebles, enseres domésticos y colchones, entre otros curiosos hallazgos como váteres y bombonas de butano. En mi propia calle me he topado con estas situaciones y las he fotografiado y denunciado, pero las situaciones siguen repitiéndose —y lamentablemente parece que seguirá sin mucho control— y a veces da la sensación que un día nos despertaremos navegando en la basura. Hay días en que las playas de Camposoto parecen pequeños vertederos, incluso me he encontrado con paquetes de condones e innumerables y clásicas colillas de cigarro mientras intento enterrar mi sombrilla. Es claro que el problema no es nuevo, pero mi percepción en el año que llevo residiendo aquí es que va empeorando.</p>
<div id="attachment_70371" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-70371" class="size-medium wp-image-70371" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-marian-odero-zona-caseria-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-marian-odero-zona-caseria-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-marian-odero-zona-caseria-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/09/foto-marian-odero-zona-caseria.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><p id="caption-attachment-70371" class="wp-caption-text">Zona Caseria. Foto Marian Odero.</p></div>
<p>Es verdad que el gobierno aún tiene mucho por hacer a nivel país y provincias (en Cádiz actualmente hay tres vertederos que tienen que cerrarse por incumplir la normativa de la UE), pero la separación de residuos comienza desde nuestros respectivos hogares. La actitud, la responsabilidad y la educación son las características que nos salvarán en un futuro para evitar nadar en la basura. No nos cuesta mucho colocar los desperdicios en el tipo de contenedor que les corresponde. Me parece penoso que la única forma en que pueda aprender la gente sea con buenas multas.</p>
<p>Les recuerdo a los isleños que tenemos en la avenida Pery Junquera nuestro Punto Limpio Islaverde, pionero en la Bahía de Cádiz en la separación de residuos, inaugurado en 2002. Hay procesos para deshacernos de los molestos muebles, de los aceites y metales. Como dije, todo empieza en casa, acostumbrémonos y demos buen ejemplo a los niños y jóvenes. Tenemos que revertir esta penosa situación y empezar a demostrar que queremos una mejor ciudad, limpia y responsable, haciendo la parte que nos toca.</p>
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		<title>San Fernando, ¿primer premio al peor inglés?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mauro Barea]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Aug 2017 18:16:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mexicano en Gades]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-68928" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/img_20170709_130935-768x1024-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/img_20170709_130935-768x1024-225x300.jpg 225w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/img_20170709_130935-768x1024.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" />San Fernando ha sido decretada la <strong>peor </strong>ciudad en inglés de la provincia de Cádiz, y quizá, de España. No esperaba encontrar un tema tan pronto para inaugurar la columna, por lo que sin más dilación, «vamos al lío».</p>
<p>Las redes sociales, como bien cita el puntilloso periodista <strong>Juan Soto Ivars</strong>, son un <strong>vertedero</strong> de las opiniones más absurdas, juicios gratuitos y quemas de brujas por comentarios desafortunados y meteduras de pata, voluntarias e involuntarias. Hay quienes usan las redes de forma magistral aunque no nos guste en absoluto (Donald Trump),los que son un chiste (Rajoy), y otros tantos que sacan jugo de las desgracias y cachondeos de los famosos; como dicen por ahí, a muchos nos ha tocado hacer leña del árbol caído.</p>
<p>Hace unos días, San Fernando fue galardonada con el <strong>Premio Gaditano de Inglés Malísimo</strong>. Así rezaba el ominoso titular que fue en seguida pasto de las llamas de algunos isleños indignados. «Una vergüenza, no es para estar orgullosos…».Increíblemente, a pesar de que el premio está dedicado al ayuntamiento, algunos se tomaron esto como un insulto personal o a La Isla en su conjunto. Aunque es verdad que la precisión de que el premio va para el ayuntamiento y no a San Fernando en general no la descubrimos hasta llegar a la fuente de la noticia. Hubo opiniones encontradas, claro, algunos señalando en primerísimo lugar al <strong>ayuntamiento y sus funcionarios</strong>, miras de este premio al evidenciar la pifia en una foto de un cartel en una de las playas de Camposoto, con un inglés «que parecía haber sido escrito por Chiquito de la Calzada».</p>
<p>Yendo por partes, esto es un problema de lectura, como suele suceder en las noticias de este tipo. El titular (la <em>titularitis</em>) lo es todo, y el cuerpo del texto pasa a segundo plano o resulta inexistente para la opinión pública. El poco agraciado premio es parte de una <strong>estrategia publicitaria de una academia particular de inglés</strong>, y como parte de esta estrategia, decidió «premiar» a las ciudades a las que peor se les da este idioma, y el primer premio de la lista fue, pues, para San Fernando. Aquí la pregunta es sencilla: ¿vale la pena enfurecerse por esto? Personalmente, me hace gracia el atrevimiento de esa academia, es como meter una bala en la recámara de la pistola, girarla, cerrarla y ponérsela en la sien. Por lo que se ve, está resultando para su beneficio que se <em>hable</em> de lo mal que está el inglés en la Isla, pero también se la juega con la ira de los internautas y los que seguro ya se sienten insultados al recibir el dudoso honor que confiere el premio, y qué decir,al ayuntamiento, que se ha puesto en evidencia de muy mala forma.</p>
<p>Y las redes ya hablaron.</p>
<p>Hay sentimientos divididos, como es de esperar.Unos felicitan la iniciativa (sin saber realmente de dónde viene) y aprovechan para darle una <em>repasadita</em> al ayuntamiento y a la alcaldesa, culpándolos de lo mal que está la nomenclatura de las playas y el nivel de inglés en general de los que vivimos aquí. Otros <strong>sí leen más</strong> y aluden al poco profesionalismo de esta academia al aprovecharse de la situación catalogando a los isleños como unos paletos en el tema.La polémica está servida, y es lo que esperaba esta institución. Hay quienes desean incluso colaborar para cambiar los letreros mal traducidos; se han barajado nombres dentro del ayuntamiento, funcionarios bilingües a quienes se debería consultar para retirar los penosos carteles de la playa y el centro de la ciudad. Los hay más reflexivos, que buscan razones en el poco interés en la provincia para aprender otro idioma.Señalan la poca exigencia de los institutos y los profesores que dejan en evidencia un atraso considerable en la región, con San Fernando como punta del iceberg. Todo esto lo ha provocado una simple estrategia de <em>marketing</em>.</p>
<p>Hoy en día, decir algo en internet es caminar en las alturas sobre una cuerda floja sin red: hay <em>trols</em>, <em>haters</em> y gente que quiere pasárselo bien a costa de los árboles caídos, y creo que la academia de inglés está quedando en tablas con su estrategia. Personalmente, no había visto una estrategia de mercado tan particular. Ya veremos si hay una segunda ciudad premiada, o en su caso, disculpas públicas al benemérito ayuntamiento y su ilustrísima señora alcaldesa por el atrevimiento.</p>
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