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	<title>A Contramarea - El Castillo de San Fernando:  Noticias de La Isla</title>
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	<description>Noticias de San Fernando. Periódico digital.</description>
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		<title>Carné de votante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Nov 2018 20:15:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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					<description><![CDATA[Es mi decidida intención referirme en este espacio prioritariamente a temas isleños. Pero a veces las circunstancias mandan. En este caso, porque el próximo 2 de diciembre iniciamos en Andalucía una sucesión de elecciones en un periodo de pocos meses. Soy consciente de que me pueden llover las críticas. No por lo antepuesto; sino por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-88231" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/carne_de_votante-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/carne_de_votante-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/carne_de_votante-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/11/carne_de_votante.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Es mi decidida intención referirme en este espacio prioritariamente a temas isleños. Pero a veces las circunstancias mandan. En este caso, porque el próximo 2 de diciembre iniciamos en Andalucía una sucesión de elecciones en un periodo de pocos meses. Soy consciente de que me pueden llover las críticas. No por lo antepuesto; sino por el fundamento -y, sobre todo, conclusión- de estas líneas que escribo hoy. No obstante, puedo garantizar que varias personas que conozco bien (alguno incluso es íntimo amigo) y que defienden ideologías dispares y distintas a mí; coinciden conmigo en el tema que voy a tratar. Cuando menos, en lo fundamental. En cualquier caso, me considero en mi perfecto derecho a manifestarlo libre y cortésmente en este oratorio digital de opinión. Es más, estoy convencido de que mi alegato se sustenta en un razonamiento que a buen seguro compartirán muchos de ustedes conmigo; aún en lo más íntimo de su ser. Pero que, para los patrones que nos han impuesto los demócratas de salón, resulta políticamente incorrecto. Incorrectísimo a la máxima potencia, seguramente …</p>
<p>La esperpéntica situación política que vive España desde hace años está arreciando en los últimos meses. Sin duda alguna, para cualquier ciudadano español bien documentado y con un mínimo de sentido de la responsabilidad; esta circunstancia -aparte de un hondo sentimiento de hartazgo y hasta náuseas- exige una profunda reflexión en pos del devenir inmediato de nuestro país. Urge que nos preocupemos colectiva y seriamente por el futuro de nuestros descendientes. Y por el de nosotros mismos, por supuesto, seamos padres o no. Ya dijo alguien por ahí algo así como que “<em>un pueblo que se duerma en democracia, se despierta en una dictadura</em>”. También se asegura (y yo estoy totalmente de acuerdo) que la democracia es el sistema menos imperfecto de los conocidos y aplicables para gobernar y administrar un estado. Pero, aceptar eso, no debería -ni debe- ser óbice para no emplearnos a fondo en mejorarla en todo lo razonable y posible.</p>
<p>Yo llevo mucho tiempo con profunda preocupación pensando en ello y, en consecuencia, siendo muy crítico con nuestra clase política. Incluso especialmente duro en no pocas ocasiones con mis manifestaciones públicas en las redes sociales, y más aún -incluso- en las que hago de forma privada en mis círculos más cercanos. Pero, en verdad, no es que lo haga por deporte. Creo, franca y honestamente, que tengo mis fundadas razones. Que son, en buena medida, casi las mismas que me apartaron hace más diez años del partido político en que milité activamente durante varios lustros desde mi más temprana juventud. Lo lamentable es que, desde entonces, las cosas en este sentido han empeorado. Y mucho.</p>
<p>Considero -sin ningún miedo a equivocarme- que ya no es suficiente con el más que necesario cambio de nuestro ineficiente e injusto sistema electoral emanado de nuestra Constitución. Una Carta Magna y un procedimiento de comicios concebido -no dudo que con la mejor de las intenciones de los constituyentes- para favorecer a las minorías; pensando erróneamente que las condiciones pactadas dejarían bastantemente satisfechos a los insaciables nacionalistas (muchos de ellos, hoy ya separatistas radicales sin disfraz ni tapujos). Es obvio que eso fue un gran error, y que hay que corregirlo. Y urgentemente: listas abiertas, circunscripción nacional para las Generales, implantación de una segunda vuelta, reducción de las administraciones públicas, eliminación o profunda transformación del Senado y de las diputaciones provinciales, etc. Pero, insisto, todo ello no me parece suficiente.</p>
<p>Y lo digo porque, en mi opinión, la raíz del problema va más allá del fiasco que ha resultado nuestro <em>modus operandi</em> electivo. La esencia de nuestra fatídica “partidocracia” se sustenta en la manipulación e intento de engaño permanente al electorado. Y lo peor es que nuestra -en general- deplorable clase política tiene gran éxito en esta miserable actitud. Porque se basan y se aprovechan vergonzosamente de ello: en la falta de preparación adecuada de una buena parte de los votantes; rentabilizando el menoscabo de la formación conveniente y, sobre todo, la desinformación a la que los someten cotidianamente desde unos grandes medios de comunicación de masas, que manejan a su antojo, y con los que también practican escandalosa y eficazmente el <em>“pan y circo”</em> de nuestros tiempos.</p>
<p>Sí. Muchos me podrán decir que todo lo expuesto pasa en muchos países “democráticos”. Pero a mí me importa el nuestro: España. Que, para colmo, es especialmente peculiar. No solo por tener unas de las peores calificaciones en las estadísticas oficiales internacionales de sistemas educativos y, encima, padecer como programas televisivos más vistos a una porquería como “<em>Sálvame</em>”e inmundicias de su cuerda. Sino porque tenemos un gravísimo problema territorial que se traduce en la falta de sentido unánime de unidad nacional que no padecen otras grandes naciones. Y podría añadir más razones que me ahorro para no extenderme en demasía. Por todo el conjunto de carencias y particularidades hispanas, nos resulta especialmente imprescindible contar con gobiernos centrales fuertes y firmes, que no tengan que pagar peajes deshonestos a ninguna minoría nacionalista/separatista que sólo mire por sus intereses particulares y, lo que es peor, por sus objetivos segregacionistas de fatales consecuencias.</p>
<p>Pero yo no siento -ni veo- que eso preocupe a la mayoría de mis compatriotas con derecho a voto con los que me relaciono. No lo percibo en mi día a día laboral ni social, como tampoco cuando fui cargo público, ni los muchos años que he participado en los colegios electorales en calidad de interventor y/o apoderado. Las múltiples situaciones anecdóticas -y hasta cómicas, pero muy penosas al mismo tiempo- que experimenté por entonces me siguen provocando mucha tristeza y desasosiego. Como también me afligen muchos comentarios cotidianos que he escuchado -y sigo escuchando- que denotan un desconocimiento absoluto de lo más básico para poder depositar un voto en una urna. Y que conste claramente que no hablo de ideologías; sino de capacidad real para elegir una papeleta electoral -la que sea- y conocer sus efectos. Se me viene a la memoria, como pequeña muestra de todo ello, una situación vivida a finales de los noventa en un centro de salud de nuestra ciudad. La consulta médica a la que yo asistía, había comenzado con cierto retraso y nos estamos acumulando bastantes usuarios para ser atendidos. Las protestas se iban acrecentando y una señora espetó enfurecida con voz muy alta: “<em>la culpa la tiene el del bigote</em>” (refiriéndose inequívocamente al presidente de la nación por entonces, José María Aznar). Resulta evidente que dicha ciudadana desconocía completamente que las competencias en materia de sanidad fueron transferidas a la Junta de Andalucía desde el primer minuto autonómico. Y mucho me temo que no solo fuera eso lo que ignoraba de lo más esencial … En fin; es sólo un simple ejemplo, de los variados que podría poner aquí. Pero que me sirvió -y me sigue sirviendo- para pensar que aquella señora no era apta para ir a un colegio electoral y depositar un voto que se computara. Ni ella, ni bastantes -creo que demasiados- ciudadanos con derecho a sufragio. Lamento de corazón decir esto. Pero, como tal y como dijo Antonio Machado “<em>La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés</em>”.</p>
<p>Ya puedo imaginar que algunos “progres” me puedan tachar hasta de fascista por esta meditada y respetuosa reflexión personal que planteo. Pero, en tal caso, yo niego la mayor. No solamente porque la haga desde la mejor de las intenciones; sino porque nada me parece más fascista que aprovecharse del desconocimiento de las personas y así manipularlas. Tanto en política como en cualquier otra faceta humana. A la vez que nada me parece más democrático que tener una ciudadanía con una formación e información adecuadas para elegir libremente y con criterio a sus representantes públicos; conociendo suficientemente el alcance de su decisión electiva.</p>
<p>Por eso, yo me resisto a la idea de que en España haga falta una licencia (previo examen de aptitud) para pescar truchas en un río y, sin embargo, se pueda elegir una papeleta electoral -con toda la suma importancia que eso tiene- sin tener un mínimo juicio de lo que se está votando, a quién y para qué. Como también conocimiento de la estructura básica y principios fundamentales de funcionamiento de nuestras administraciones públicas. Yo no hablo de ser un experto (yo tampoco lo soy), ni de tener una brillantísima preparación académica (que yo tampoco tengo). No es cuestión de títulos colgados en la pared ni de grandes currículums. No lo digo ofensivamente;pero es que simplemente se trata de no ser un lerdo en materia política. Y los que lo son, deberían saber que resultan sumamente útiles a nuestros políticos sin escrúpulos. <em>Ergo, </em>funestos para nuestro bien patrio.</p>
<p>Bien es cierto que el sufragio universal está consagrado en la parte dogmática de nuestra Constitución. Y también que nuestra Carta Magna no hizo más que seguir para ello lo estipulado en el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Asumo que lo que predico es harto complejo de cuestionarse oficialmente. Y, sobre todo, que nadie verdaderamente influyente siquiera me escucharía. Entre otras razones, porque iría en contra de sus inconfesables y ruines fines ocultos. Por eso, esto que escribo no es más que la pataleta razonada y razonable de un ciudadano cabreado y lleno de inquietud, que va a seguir defendiendo -con toda convicción y por utópico que resulte- que nadie debería poder votar sin haber superado una prueba que demuestre que está capacitado para decidir sobre el futuro de sus conciudadanos (y el suyo propio) metiendo un sobre en una urna. Lo contrario sería -y es- hasta temerario y muy nocivo para el interés común. Yo abogaré siempre por la necesidad un sufragio censitario basado en la suficiente cultura general y el conocimiento político-administrativo elemental. Porque ese “carné de votante” no es una cuestión baladí. Y, en toda lógica, mucho más trascendente que estar con una caña en la ribera del Guadalete.</p>
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		<title>Añoranzas de La Isla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Oct 2018 20:15:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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<p>Pero, junta esa típica melancolía otoñal, también veo crecer en mí, año tras año, la evocación de ese San Fernando que conocí y viví en mi infancia y temprana juventud. También, quizás, del que quise que fuera y no fue. Y es que he sido testigo de muchos cambios en nuestra ciudad. Distintos en su trascendencia y hasta en su ritmo. Y considero -sin miedo a equivocarme- que no todos han sido buenos. Mas bien, y en general, todo lo contrario.</p>
<p>Obviamente, cuando pensamos que algo no ha sido satisfactorio, se hace necesario el análisis del por qué, y/o por culpa de qué o de quién o quiénes. Y en este examen volvemos a toparnos otra vez de bruces con nuestra nefasta clase política.</p>
<p>La triste realidad es que la otrora fructífera ciudad en la que propios y extraños encontraban trabajo en sus industrias, cuarteles y dependencias militares, ha ido decayendo hasta convertirse en una de las grandes poblaciones del Sur con más escasa actividad económica. Y donde, en lugar de la Ruta de Camarón, la que desgraciadamente funciona es la que tienen que emprender muchísimos de nuestros jóvenes; para buscarse su futuro en otros lugares de España y también del extranjero.</p>
<p>En la calle Real, han cambiado las largas filas de uniformes de reclutas, marineros, infantes de Marina y soldados del Ejército de Tierra, por las vías de un costosísimo tren-tranvía que no sabemos siquiera si llegará a rodar por ellas. No cabe la menor duda de que la desacertada decisión de hacer desaparecer el servicio militar obligatorio supuso para la Isla un azote gravísimo.Pero lo peor es que, además de nuestro añorado Cuartel de Instrucción de Marinería y Centro de Formación de Especialistas, desaparecieron también la Escuela de Tiro Naval “Janer” y la Escuela de Aplicación de Infantería de Marina. Esto dos últimos agravios se produjeron mientras teníamos mandando el gobierno municipal a un partido irrelevante en la política nacional, y su vez los representantes locales del #PPSOE claudicaban vergonzosamente ante las cacicadas de sus ministros de turno.</p>
<p>Tampoco -salvo dibujar en el PGOU muchos pisos- pudieron hacer gran cosa nuestros folclóricos gobernantes andalucistas mientras los socialistas de la Junta de Andalucía se cargaron nuestra querida Fábrica de San Carlos; no sin antes enterrar millones en subvenciones para sus nuevos gestores privados. Incluso se invirtió inútilmente en constituir una costosa fábrica de discos duros, que no llegó a vender ni uno solo.</p>
<p>Pero, la defunción (u homicidio) de la antigua y vanguardista “Constructora” venía a sumarse a la grave decadencia de nuestros astilleros navales. Porque la mal llamada “reconversión naval” supuso un golpe durísimo a la economía local; que dependía en gran medida de una industria naval que fue casi desmantelada en España, como moneda de cambio-junto con buena parte de la agricultura y pesca- para nuestra entrada en la entonces Comunidad Económica Europea, allá por 1.986.</p>
<p>En resumidas cuentas, hachazo tras hachazo, esa Isla añorada que conocí de joven ha ido languideciendo ante la incompetencia de políticos de todo signo y por distintas razones. Incluido el “golazo” que nos metieron en tiempos de Avelino (q.e.p.d.) con la delimitación y usos del Parque Natural.</p>
<p>Todo parece un mal sueño; pero -desafortunadamente- es la triste realidad ante la que, salvo un milagro, sólo cabe sentirse pesimista. Máxime cuando dentro de escasos meses volveremos a ser llamados otra vez a las urnas municipales. Y otra vez escucharemos las mismas falacias de los culpables de nuestras añoranzas.</p>
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		<title>¡Shh, shh!, que viene, que viene …</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jun 2018 20:23:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-63193" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/02/tranvia-real-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/02/tranvia-real-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/02/tranvia-real-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/02/tranvia-real.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />No recuerdo exactamente el año. Pero sí que aún estábamos en el viejo local de Grupo Municipal Popular, que estaba situado junto a la añorada Biblioteca Lobo de nuestro insigne Palacio Consistorial. Y que fue en una de esas densas tardes de reunión de grupo de concejales, cuando nuestra portavoz nos sorprendió con un dossier que acababa de presentarle el Equipo de Gobierno andalucista para someterlo a nuestro estudio y primeras consideraciones. Nuestra sorpresa fue mayúscula: se trataba del proyecto del tranvía. Del famoso tren-tranvía …</p>
<p>Era sólo un esbozo, medianamente elaborado y poco fundamentado (el proyecto sigue sin estarlo) de lo que se pretendía: partir nuestra ciudad en dos con un eje ferroviario. Aquello resultaba tan descabellado; que mi mueca -mezcla de asombro e indignación- se quedó encajada en mi rostro el resto de la reunión.</p>
<p>Desde esos días hasta hoy, ese dichoso tren-tranvía ha sido objeto de controversia entre los castigados ciudadanos de San Fernando. Máxime con las millonarias inversiones que se han aplicado a las molestísimas obras y sucesivas “re-obras”, mientras otras necesidades perentorias de nuestra ciudad siguen durmiendo el sueño de los justos.</p>
<p>Nos dijeron que el proyecto era una prioridad para el gobierno autonómico socialista, y más concretamente, se pretendía dar respuesta a la vieja aspiración de nuestra vecina Chiclana de conectarse con la vía ferroviaria y con Cádiz capital mediante un transporte alternativo sostenible. Esto último me pareció razonable. A lo que me negaba -al igual que muchos compañeros del por entonces mi partido político- era a asumir que la solución fuera en un tren-tranvía que, para más inri, pasara por la principal vía de la Isla de León. Esa servidumbre era y es un auténtico despropósito.  Así pues, nos dispusimos a combatir democráticamente con todos nuestros medios a aquel descabellado proyecto.</p>
<p>No nos resultó complicado encontrar apoyos en comerciantes, algunas asociaciones de vecinos y muchísimos conciudadanos que mostraron su desacuerdo con el proyecto. Para ello, y en un despliegue sin precedentes, logramos reunir unas 9.000 firmas que solicitaban un referéndum vinculante para que el pueblo tuviera la palabra final. Yo mismo acompañé al entonces Secretario General Local, para depositaresas miles de firmas en la Notaría de la calle Héroes del Baleares en la primavera de 2007.</p>
<p>Pero, la política muestra a veces su peor cara, y tras los comicios municipales de ese mismo año el Partido Popular, de manos de la <strong>Sra. Pedemonte</strong> protagonizó la mayor traición que se ha llevado a cabo con los isleños: a cambio de entrar en un gobierno local de coalición, se olvidó de la feroz oposición al proyecto del tren-tranvía e hizo caso omiso al mandato de casi 10000 ciudadanos que querían ser escuchados en las urnas. Y, me consta, que la mayoría de los mismos, eran también totalmente contrarios al polémico tranvía. Por eso, leer estos días en la prensa los reproches del <strong>Sr. Loaiza</strong> a nuestra <strong>Alcaldesa</strong> a cuenta del tranvía, provoca náuseas.</p>
<p>Sin lugar a dudas, la vertebración ferroviariade nuestra sufrida provincia sigue siendo una necesidad. Y resulta muy conveniente Chiclana tenga el acceso a las vías del tren, sin duda alguna. Como también Conil, Vejer, etc. En resumidas cuentas: la unión ferroviaria Cádiz-Algeciras que siempre ha sido una justa reivindicación. Ese es el enfoque que debería de haber tenido el proyecto desde un principio.</p>
<p>Buscando en su día en mi biblioteca personal pude comprobar que ese razonable enfoque no es una aspiración actual; sino que tiene sus antecedentes a finales de siglo XIX. En la <em>Gaceta Gaditana</em> de 1991 puede leerse “<em>En 1864 la Diputación Provincial de Cádiz auspició un proyecto ferroviario que uniese las dos zonas antedichas al hilo del Plan General de Ferrocarriles esbozados por el Ministerio de Fomento</em>”. Se consideraba entonces esta línea como esencial para completar la red de ferrocarriles provincial con un trazado eminentemente litoral: San Fernando (enlazando con la línea Cádiz-Madrid), Chiclana, Vejer, Facinas, Tarifa, Algeciras, San Roque, Puente Mayorga, Campamento y La Línea.</p>
<p>Nadie puede saber qué hubiera sido de nuestra provincia si ese Ferrocarril del Estrecho hubiese sido una realidad desde los inicios del siglo XX. Pero podemos estar seguros de que nos hubiera ido mucho mejor con esa unión ferroviaria de las dos bahías. Máxime con la importancia que tiene hoy en día el Puerto de Algeciras (el segundo más importante del Mediterráneo y el sexto de los puertos europeos) y también con la trascendencia que ha tenido en los últimos años el turismo en nuestras costas como fuente de ingresos para los gaditanos.</p>
<p>Pero, una vez más, nuestra nefasta clase política ha estado en otras cosas. Entre otras, algunos de sus representantes llenándose ilícitamente los bolsillos a costa de nuestros sudores y lágrimas.</p>
<p>Hoy por hoy, no sabemos si llegará a circular ese desastroso y costoso tren-tranvía. Ni por cuanto tiempo lo hará si lo llegamos a verlo. Lo mismo llegan antes los “hombre de negro” de la UE y nos sacan de los bolsillos 100 millones de euros que habría que devolverles.</p>
<p>Mientras tanto, en los chiringuitos de nuestra playa podemos ir pensando a quién votar. Feliz verano.</p>
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		<title>2018: Multiplica y sigue…</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jan 2018 20:22:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-74457" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/01/img-20180121-wa0065-300x215.jpg" alt="" width="300" height="215" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/01/img-20180121-wa0065-300x215.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/01/img-20180121-wa0065-768x552.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2018/01/img-20180121-wa0065.jpg 802w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />Con la sensación de casi sentir aún el vértigo -finalmente injustificado, gracias a Dios- del llamado “<em>efecto 2000</em>”, y también de la llegada del euro dos años después; resulta que ya casi estamos plantados en el tercer decenio del siglo XXI … ¡Eso sí que es vertiginoso! Al menos,así lo sentimos y comentamos los de mi generación.</p>
<p>Todas las generaciones tienen lo suyo, sin duda. Ante todo, mérito una tras otra, primordialmente. Y éste no es siempre reconocido por la historia y, sobre todo, por los que han venido inmediatamente detrás.</p>
<p>Dicen que de buen nacido es ser agradecido. Por ello, vaya por delante mi más profunda y sincera gratitud para mis padres y abuelos (q.e.p.d.) y todos sus contemporáneos. Supieron capear con no pocas dificultades y suponen el mejor ejemplo para mis coetáneos y nuestros descendientes.</p>
<p>También estamos teniendo lo nuestro los nacidos allá por los 60 … Y no voy a referirme a crisis económicas. Porque bien es sabido que la macroeconomía es cíclica; y sus contingencias positivas y negativas -en mayor o menor medida- se han experimentado y se experimentarán siempre.Salvo que el <em>bitcoin</em> nos salve de ello. Que lo dudo. Porque en el caso improbable de que fuera la solución; ya vendrán los políticos a estropearla.</p>
<p>Empecé hablando de vértigo. Y no ha sido en vano. Porque desde hace un tiempo llegué a la conclusión deque lo que está marcando a mi generación es la velocidad de los profundos cambios que estamos viendo. Y tengoademás la sensación -creo que no equivocada- de que esa aceleración no cesa. Más bien al contrario.</p>
<p>Y es que el ritmo a lo largo de todo el pasado siglo XX fue bien distinto para todo Occidente. Todo había ido evolucionando, indudablemente. En España, también. Aunque hubiéramos aún idomás despacio que otros. Pero las cosas empezaron a precipitarse en los <em>70´s</em> y aún más en los <em>80´s</em>. Como nunca antes. Y -como puede adivinarse- no sólo me refiero a lo político; sino también a lo social y a lo tecnológico. Muy especialmente a esto último. Sólo hay que echar la vista atrás.</p>
<p>Porqueen realidad, los últimos “<em>babyboomers” </em>y los primeros de la<em> “Generación X”, </em>hemos pasado -relativamente en pocos años- de haber nacido en las propias casas donde generalmente no había ni teléfono (fijo, obviamente), a casi retransmitir en directo el nacimiento de nuestros hijos o nietos con un terminal móvil de última generación en la mano, mientras interactuamos con nuestros familiares y amigos, aunque estén en otro continente.</p>
<p>Hemos cambiado aquellas novedosas primeras calculadoras con 8 dígitos luminosos que nos traían de Ceuta o Canarias, por tener un portátil o <em>tablet que</em> tienen infinitamente más potencia y posibilidades técnicas que aquel gigantesco y asombroso ordenador <em>IBM</em>(con tarjetas perforadas como memoria)que me cautivó en un día de mi adolescencia, y que ocupaba toda una gran habitación del Centro de Cálculo de <em>laBazán<strong>, </strong></em>que comandaba mi tío.</p>
<p>Jugamos en calles -algunas sin adoquines ni asfalto- donde apenas pasaban coches; porque poca gente los tenía. Hoy es normal tener varios vehículos por familia y se cuentan pormiles los aparcamientos en cualquier ciudad. Y siguen siendo insuficientes. Los que faltan ahora son niños. Ylos que hay, suelen estar con <em>PlayStation</em>…</p>
<p>Hicimos cola con nuestros padres y abuelos en las cajas de los bancos; pero también vimos cómo llegaba el primer cajero automático a la oficina principal de la <em>Caja de Ahorros de Cádiz</em> que estaba en la <em>calle Rosario</em>. Hoy en día, llevamos una oficina virtual bancaria en nuestro bolsillo. E incluso ya pagamos con el móvil en casi todas partes con sólo poner un dedo en el dispositivo o mirarlo para que nos haga un reconocimiento biométrico.</p>
<p>Y la lista de transformaciones materiales y tecnológicas podría ser inmensamente más larga …</p>
<p>También nos tocaron algunas cosas malas. Porque fuimos los primeros españoles que vivimos la lacra de la droga y tuvimos que aprender a librarnos de ellas. Sobre todo, de las llamadas “duras”. Pero, en sus inicios, era una circunstancia mucho más identificable -en sitios y personas concretas- que en la actualidad.El ejemplo más claro lo teníamos en las dos esquinas bien diferenciadas de la antigua <em>Gran Vía</em>, o en la trasera del cercano fotomatón de la <em>Plaza del Rey</em>. Ahora, hay muchas más modalidades de estupefacientes y el individuo más insospechado -y casi en cualquier lugar por buena pinta que tenga- puede consumirla, facilitarla e incluso conseguir -con peligrosísimos propósitos- que nuestros hijos las ingieran sin darse cuenta.</p>
<p>Pero no es esa la única gran y novedosa preocupación que tenemos que tener con nuestros hijos. Y no que voy a referir a la crisis de valores (que también es una desgracia a considerar, por supuesto). Sino a su futuro laboral.  Porque es que, fruto de ese ímpetu transformador de casi todo que tiene nuestra sociedad, también estamos padeciendo ya la desaparición de algunas profesiones. Y me temo que eso sólo ha empezado … La misma tecnología que está destruyendo unas; está creando y creará otras. Algunas no podemos aún ni imaginarlas. Por ello estamos obligados a hacer un esfuerzo (rozando el prodigio adivinatorio) para intentar orientar a nuestros vástagos en el camino académico y formativo correcto. Y no es nada fácil …</p>
<p>En fin. Que nos tocó todo esto y lo que quede por venir. Que no serán pocos los nuevos cambios. Y todo a un compás cada vez más precipitado. Con sus cosas buenas y también menos buenas. Pero en una progresión prácticamente geométrica. Por eso, ya siento que cada nuevo año no es un suma y sigue. Sino un multiplica y sigue …</p>
<p>Yo creo que, al menos en la Isla, lo único que va a asimilarse -en parte- a los tiempos de nuestros padres y abuelos será el dichoso tranvía. Si es que llegamos a verlo circular algún día. O, en su caso, si llega a durar … Pero de eso trataremosen otro momento.</p>
<p>Mientras tanto, que la Santísima Virgen del Carmen -nuestra Patrona y Estrella de los Mares- nos colme de salud y bendiciones. Feliz 2018.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El arraigo de lo absurdo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Nov 2017 21:04:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-71578" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/dia-de-todos-los-santos-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/dia-de-todos-los-santos-300x200.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/10/dia-de-todos-los-santos.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />Francamente, me gustaría no tener que escribir sobre esto. Pero, casi sintiendo ya el embate de esa “marea negra”, mi mente irremediablemente se pone en guardia y mi pluma también se suma en rebeldía.</p>
<p>Y es que -salvo milagro- volveremos a ver a cientos de personas (y no sólo a niños) disfrazados de draculitas, esqueletos, brujitas, muertos vivientes, espectros y demás lindezas. Un año más, aparecerán muchísimos más "fantasmas" de los habituales en la nómina de la Real Isla de León. Y hasta contarán con apoyo de las exiguas arcas municipales; para que en San Fernando “triunfe” de nuevoese carnaval macabro llamado "jálogüin".</p>
<p>Una celebración de origen celta y que ancestralmente se ha venido celebrando en los países anglosajones. Y dicen que también en Galicia, aunque con otra denominación, supongo. Los de mi generación no tuvimos noticias de ese nombre (Halloween) hasta una famosa película que erizó el pelo a muchos, allá por los ochenta. Pero seguíamos a lo nuestro por entonces: la interpretación de "<em>Don Juan Tenorio</em>" en colegios, teatros y Televisión Española. Y, localmente, las visitas al <em>Mercado Central</em>, de <em>San Antonio</em> e incluso al desaparecido <em>Mercado de La Paz</em>.Y allí disfrutábamos de orquestas o salas de bingo protagonizadas por cabezas de cerdo, pavos, pollos, conejos y otras casquerías. Y, por supuesto, el día 1 de noviembre, nuestros mayores llenaban el Cementerio Municipal, lugar de eterno descanso de nuestros familiares fallecidos, a los que se les brindaba un especial recuerdo y homenaje. Tal como manda nuestra tradición; que cristianizó hace siglos ese evento del calendario pagano.</p>
<p>Pero por esa manía que tenemos de copiar cosas de fuera; pues también nos hemos traído dicha "fiestecita". Como también nos hemos importado a<em>Papá Noël</em> por obra y gracia de <em>El Corte Inglés</em>. En cualquier caso, ¿alguien me puede decir qué se celebra exactamente? Y, sobre todo, ¿qué explicación le damos a nuestros hijos para disfrazarlos tan macabramente? Ellos, por supuesto, se apuntan a cualquier cachondeo. Faltaría más. Pero ¿tiene algún sentido? Porque a mí parece algo fuera de lugar. Y encima mal copiado de los Estados Unidos de América.</p>
<p>Cierto es que muchos podrán proferirme que es una forma de promocionar la Isla. ¿En serio que sí? ¿De verdad que alguien puede creer que esto nos puede acarrear beneficios turísticos mínimamente relevantes y que la inversión es efectivamente rentable? Yo entiendo que nuestra ciudad tiene muchísimas cosas que ofrecer antes que este invento. Y que podrían reportarnos verdaderos réditos si pusiéramos en ellas el mismo empeño que el que vienen poniéndole en este “festejo” tan carente de sentido.</p>
<p>Me resulta tan ilógico y fuera de lugar como sería ver mecerse el paso del <em>Nazareno</em> por las calles de Manhattan o Chicago. En tal caso, ¿qué dirían los yankis? ¿lo permitirían anualmente? ¿invertirían en ello?</p>
<p>Yo reivindico que a cada uno lo suyo. Y si queremos importar cosas del extranjero, de países avanzados ¿por qué no importamos el patriotismo, la honestidad, el cumplimiento de la Ley o la verdadera democracia y separación de poderes públicos? Se me ocurren esos ejemplos, como cosas principales. Pero cabrían muchas cosas más. Cosas realmente útiles, que necesitamos de verdad y que nos podrían servir de mucho.</p>
<p>Pero no. En este país (porque este dislate no sólo es cosa de la Isla) suelen cuajar antes otras cosas. Yo creo que es que somos, entre otros calificativos, auténticos especialistas en el arraigo de lo absurdo. Y así nos va ...</p>
<p>Feliz Día de Todos los Santos.</p>
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		<title>Con el nudo en la garganta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Cué Cereceda]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Sep 2017 12:17:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[A Contramarea]]></category>
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					<description><![CDATA[No es sólo la ansiedad, y hasta la pena que me produce. Es que también hablo muchas veces sobre él con mi familia y amigos. Me refiero al Nudo de Tres Caminos. Una importante infraestructura que todos los isleños conocemos -y la mayoría también padecemos-  desde que tenemos uso de razón. Y que toma especial [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-69541" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/vista-satelite-tres-caminos-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/vista-satelite-tres-caminos-300x225.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/vista-satelite-tres-caminos-768x576.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2017/08/vista-satelite-tres-caminos.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />No es sólo la ansiedad, y hasta la pena que me produce. Es que también hablo muchas veces sobre él con mi familia y amigos. Me refiero al <strong><em>Nudo de Tres Caminos</em></strong>. Una importante infraestructura que todos los isleños conocemos -y la mayoría también padecemos-  desde que tenemos uso de razón. Y que toma especial protagonismo, cada verano, para nosotros y nuestros visitantes ávidos de nuestra extraordinaria costa atlántica.</p>
<p>Creo, sin reservas, que los cañaíllas y nuestros vecinos de la Bahía somos de los españoles que más hemos sufrido -y sufrimos- el dislate de la política en este país y la incapacidad de sus representantes; ya sean encorbatados o desaliñados. Y pienso, también sin miedo a equivocarme, que uno de los ejemplos más tangibles y cercanos de ello lo tenemos en este famoso cruce de carreteras.Especial evocación merecen los “lumbreras” que desdoblaron la A-4, la CA-33 y la A-48, pero dejaron un solo carril en sentidos Puerto Real/Chiclana, San Fernando/Puerto Real y Chiclana/Puerto Real, respectivamente. A ellos les tenemos que “agradecer”, propios y extraños, las monumentales caravanas estivales; que son famosas desde hace lustros en los partes veraniegos de la <strong>DGT</strong> en <em>Radio Nacional</em>.</p>
<p>Pero quiero hacer mención específica a otro tema que también atañe a nuestro nudo y a la incompetencia política. Una aspiración municipal de la Isla y que considero de vital trascendencia para el castigado tejido económico-productivo local: la necesaria carretera de enlace <strong><em>La Carraca-Tres Caminos</em></strong>.</p>
<p>Creo recordar que fue allá por el año 2000 -estando yo en la Corporación Municipal- cuando se empezó a tratar formalmente el asunto. Me consta que, desde entonces, se hicieron bastantes gestiones para que se realizara dicha vía de acceso. No era tarea fácil; porque había que implicar a distintas administraciones y entidades: ayuntamientos de San Fernando y Puerto Real, ministerios de Fomento y de Defensa, Junta de Andalucía, Diputación Provincial, Demarcación de Costas, Junta Rectora del Parque Natural, Navantia (por entonces IZAR) y hasta la Comunidad de Propietarios del Polígono Industrial de Tres Caminos. Y en ese conglomerado nos topamos con una fuente de problemas, tropiezos e incluso zancadillas. Porque coexistían desde intereses contrapuestos hasta rivalidad política, pasando por la falta de presupuestos o la simple indiferencia de algunos.</p>
<p>Haciendo memoria, pienso que quien más empeño puso en ello fue <strong><em>Manuel de Bernardo</em></strong>; que en su etapa como alcalde lo consideró, muy acertadamente, como una prioridad. Pero, claro, no era sólo cuestión de buena voluntad y de defender con ahínco el proyecto. Sino de involucrar en él, tal como dije antes, a un conjunto muy variopinto de gestores. Había que llamar a muchas puertas. La mayoría en Sevilla y Madrid. Y, claro, ahí se evidenció -una vez más- que el ya desaparecido <strong><em>PA</em></strong> era un partido irrelevante e ignorado fuera de sus escasísimosfeudos municipales. Sin peso específico alguno en las altas esferas políticas y en los verdaderos círculos de poder. Y una vez más, como en tantos otros propósitos y reivindicaciones, nuestra querida Isla de León pagó bien caro el precio de estar gobernada por un andalucismo que sólo se sustentaba en un populismo inoperante e inútil a sus intereses como ciudad.</p>
<p>El caso es que, entre los que quisieron y no pudieron, y los que nunca han querido de verdad a pesar de haberlo incluso presentado como promesa electoral en algunas elecciones municipales (<strong><em>PSOE </em></strong>y<strong><em> PP</em></strong>), la cosa está como está: sin hacer. Y sin visos de que se comience algún día, siquiera, a pesar de que ese escaso kilómetro conlleva grandes ventajas tanto para Navantia (se estimó en más de un 10% la reducción de costes, por el ahorro en el transporte de materias primas que llegaban por mar), como también para la principal “empresa” de la Isla: el <strong>TEAR</strong>, facilitándole enormemente la entrada y salida de sus vehículos pesados y de combate. Indiscutiblemente, también conllevaría beneficios para el resto de unidades e instalaciones militares,además de evitar los habituales atascos en las horas punta de salida del personal destinado en la <strong>Población Militar de San Carlos</strong>. Podría contribuir, también, al posible desarrollo del Polígono Industrial “Puente de Hierro”, y adicionalmente se convertiría en nuevo acceso a nuestra ciudad. Algo que siempre suma. Incluso hay que lo apuntó como posible embrión de otra ronda urbana para la Isla desde su zona norte hacia la bahía.</p>
<p>Se insistió mucho, en su día, en que el principal problema que tiene este proyecto es su impacto medioambiental en el Parque Natural. Siempre he sido de la opinión de que este tipo de escollos tienen una especial fijación por San Fernando. No sé si será casualidad; pero pienso que los responsables de la Consejería de Medio Ambiente, de Costas y hasta los mismos grupos ecologistas nos miran perennemente con lupa. Casi como si no tuvieran otra cosa que hacer.Y yo diría que son los mismos que han permitido verdaderas barbaridades (por no decir clarísimas irregularidades) en localidades cercanas. No sé si a ellas les será de aplicación otra legislación … Lo mismo, sí.</p>
<p>Siempre recordaré con indignación como en una Sesión Ordinaria del Excelentísimo Ayuntamiento Pleno, una de las primeras en las que participé a mediados de los años 90; nos llevamos casi dos horas discutiendo por una modificación puntual del PGOU en nuestro querido <strong>Barrio de La Casería</strong>. Y toda la polémica giraba en torno a una araucaria centenaria que estaba en una de las fincas afectadas. Es decir, que los ediles de San Fernando, discutíamos acaloradamente por un “arbolito”, mientras en Chiclana se estaban cargando miles de pinos, lentiscos y otras especies para ensanchar carreteras y hacer otras nuevas para construir macro-urbanizaciones turísticas, campos de golf y enormes hoteles de playa. Lo mismo es que aprovecharon que estaban los responsables de Medio Ambiente y de Costas de vacaciones. A saber …</p>
<p>En cualquier caso -y sea por las razones que fueren- lo que a mí me importa y me cabrea, es que-al igual que otras muchas cosas que le pueden faltar por la ineptitud de la <em>partidocracia</em>-la Isla no tiene esa carretera de menos de un kilómetro. Son los 800 metros más largos que conozco. A más de uno se le debería caer la cara de vergüenza. Si es que la tienen.</p>
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