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	<title>Richard Stine - El Castillo de San Fernando:  Noticias de La Isla</title>
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	<description>Noticias de San Fernando. Periódico digital.</description>
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		<title>El terror no es el diablo: La fauna de la investigación paranormal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2026 19:30:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política y sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[Si alguna vez te has preguntado por qué los fenómenos extraños ya no se manifiestan como antes, la respuesta no está en los campos electromagnéticos ni en la falta de ectoplasma. La cruda realidad es que las entidades del más allá están acojonadas. Y no le temen a la luz astral ni a los exorcismos, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_228705" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/09/gemini_generated_image_3khzd03khzd03khz.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Gemini_Generated_Image_3khzd03khzd03khz" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="Gemini_Generated_Image_3khzd03khzd03khz"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-228705" class="size-medium wp-image-228705" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/09/gemini_generated_image_3khzd03khzd03khz-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/09/gemini_generated_image_3khzd03khzd03khz-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/09/gemini_generated_image_3khzd03khzd03khz-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/09/gemini_generated_image_3khzd03khzd03khz.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-228705" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Si alguna vez te has preguntado por qué los fenómenos extraños ya no se manifiestan como antes, la respuesta no está en los campos electromagnéticos ni en la falta de ectoplasma. La cruda realidad es que las entidades del más allá están acojonadas. Y no le temen a la luz astral ni a los exorcismos, sino al auténtico circo de "flipados" que cruza la puerta cada vez que organizamos una experiencia de investigación paranormal.</p>
<p>Nosotros preparamos estos encuentros para enseñar a la gente a investigar de verdad, con método y rigor. Pero en lugar de futuros investigadores, a veces parece que abrimos las puertas de un psiquiátrico. Cualquier espíritu con dos dedos de frente prefiere quedarse mil años más en el purgatorio antes que lidiar con los vivos que nos toca aguantar.</p>
<p>Hagamos un repaso rápido a los especímenes que aterrorizan a lo invisible:</p>
<p>1. El heredero de los Warren y el paranoico: Uno viene convencido de que es el protagonista del próximo spin-off de “Expediente Warren”, y el otro se cree que cualquier crujido, corriente de aire o el simple sonido de sus propias tripas es un poltergeist intentando poseerlo. Para ellos, absolutamente todo es paranormal.</p>
<p>2. El "Sensitivo" de saldo: No para de repetir desde que baja del coche que nota presencias, que tiene un don ancestral y que vibra muy alto. Sin embargo, luego es incapaz de acertar ni dando la hora. Casualmente, esa noche no está fino.</p>
<p>3. Las viejas glorias: Se creen que sus batallitas del pasado aún sirven hoy en día. Te hablan con una superioridad pasmosa, como si siguieran con su antiguo grupo de investigación de los años noventa, olvidando por completo que han pagado por esta experiencia para aprender algo nuevo.</p>
<p>4. La bipolaridad de la Ouija: Nunca falla. Por un lado, tienes al iluminado que saca el tablero en mitad de la sala como el que saca un parchís para echar el rato. Y justo enfrente, al exaltado que te amenaza con pegarte un guantazo si pones el dedo en la planchette porque "va a venir el mismísimo Satanás".</p>
<p>5. La fumadora decepcionada: Se pasea por el lugar maldito, de brazos cruzados, dándole caladas al cigarro con cara de aburrimiento y quejándose porque "aquí no hay nada". ¿Pero qué esperaba que hubiera? ¿Un fantasma bailando claqué para entretenerla?</p>
<p>6. La pesadilla logística: Empieza la noche llegando tarde y hay que salir a buscarla. A la media hora se quiere ir la primera porque está absolutamente acojonada, y para colmo de males, exige que dejes la investigación a medias para acompañarla de la manita hasta el coche.</p>
<p>7. El "fantasma" del asiento de atrás: Se apunta a todos los eventos habidos y por haber, pero curiosamente nunca tiene coche propio. Siempre anda mendigando que alguien lo lleve y lo traiga. A ver si nos enteramos: Somos investigadores, no conductores de Uber.</p>
<p>8. El adicto al móvil: Se encierra a oscuras en la habitación con más fenomenología del edificio... Para pasarse la hora iluminándose la cara mientras chatea por WhatsApp. ¿Para qué cojones se apunta?</p>
<p>Al final de la noche, recoges las grabadoras, apagas las luces y te das cuenta de la verdad. Los demonios no existen; y si existen, están escondidos debajo de las escaleras rezando para que esta panda de lunáticos no vuelva la semana que viene.</p>
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		<title>Hasta que el exorcismo nos separe</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 19:30:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[El mercado del amor está en tal estado de bancarrota que Tinder ya no da abasto y algunas almas cándidas han decidido empezar a hacer “swipe right” en la tabla Ouija. Uno se gasta la suela de los zapatos documentando enigmas por toda la provincia de Cádiz; y más allá; y resulta que el verdadero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_226927" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/hasta-que-el-exorcismo-nos-separe.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Hasta que el exorcismo nos separe" data-rl_caption="IA Richard Stine" title="Hasta que el exorcismo nos separe"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-226927" class="size-medium wp-image-226927" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/hasta-que-el-exorcismo-nos-separe-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/hasta-que-el-exorcismo-nos-separe-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/hasta-que-el-exorcismo-nos-separe-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/hasta-que-el-exorcismo-nos-separe.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-226927" class="wp-caption-text">IA Richard Stine</p></div>
<p>El mercado del amor está en tal estado de bancarrota que Tinder ya no da abasto y algunas almas cándidas han decidido empezar a hacer “<em>swipe right</em>” en la tabla Ouija. Uno se gasta la suela de los zapatos documentando enigmas por toda la provincia de Cádiz; y más allá; y resulta que el verdadero filón no era la investigación de las leyendas, sino montar una agencia matrimonial en el cementerio municipal.</p>
<p>Fijémonos en el esperpéntico caso de la mujer que decidió darle el "<em>Sí, quiero</em>" al fantasma de un pirata haitiano de 300 años. Claro, ¿Para qué conformarte con un Manolo de carne y hueso que ronca y deja migas en el sofá, cuando puedes casarte con un bucanero incorpóreo? Jack, el difunto en cuestión, olerá a escorbuto astral y a ron rancio de otro siglo, pero al menos no deja la tapa del váter levantada, más que nada porque carece de la masa muscular necesaria para hacerlo. Lo verdaderamente fascinante de esta unión no es la boda en sí; que seguro le salió tirada de precio porque la familia del novio no consume en el banquete; sino el divorcio.</p>
<p>Resulta que la señora acabó dejándolo porque el espectro era "<em>tóxico</em>" y "<em>le chupaba la energía</em>". Sorpresa mayúscula: Un criminal de los mares del siglo XVIII, saqueador y asesino, no resultó ser un aliado feminista deconstruido. Quién lo iba a sospechar.</p>
<p>Pero la ridiculez no acaba en el Caribe astral. Otra iluminada descubrió el santo grial de la jurisprudencia matrimonial: El divorcio mediante exorcismo. Olvídate de pagar las minutas abusivas de un abogado de familia o de pelear por la custodia del perro. Un cura con cara de pocos amigos, un hisopo; una planta para rituales; y medio litro de agua bendita te arreglan los papeles en veinte minutos. "<em>Vade retro, Satanás, y llévate tus calcetines sucios al purgatorio</em>". Es una jugada maestra a nivel financiero. Además, si tu marido ectoplásmico te pone los cuernos, ¿Con quién lo hace? ¿Con una psicofonía? ¿Con la niña de la curva? Las infidelidades pierden bastante peso dramático cuando la otra no tiene cuerpo físico para tirarte de los pelos.</p>
<p>La BBC ya nos venía avisando de que los matrimonios fantasma, o alianzas post-mortem, son una tradición milenaria en algunas culturas. Y mirándolo con el corazón tan frío como el pecho del novio, tiene innegables ventajas logísticas. No hay suegros a los que aguantar en Nochebuena; y si se ponen pesados, soplas la vela y cortas la conexión mediúmnica; no gastas en aire acondicionado en agosto porque la presencia trae el frío sepulcral de serie, y nunca te van a dejar por alguien más joven... A menos que decidan reencarnarse, lo cual ya te complica la ontología del contrato prenupcial.</p>
<p>En fin, el romance moderno ha muerto. Literalmente. Y visto el panorama de casarse con entidades a las que no puedes ni pedirles que bajen a comprar el pan, casi es preferible seguir lidiando con los fenómenos paranormales de San Fernando desde una distancia prudencial, con libreta y grabadora, y sin alianzas de por medio. Porque aguantar a un fantasma dando portazos y tirando cuadros a las tres de la mañana tiene un pase si es por amor a la investigación; pero aguantarlo exigiéndote que le planches la sábana blanca con la que se aparece, ya es una falta de respeto.</p>
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		<title>El último armario: salir del clóset paranormal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 19:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Antes era homosexual. Luego ateo. Después de izquierdas en un pueblo de derechas o de derechas en un barrio de izquierdas. Pero en pleno siglo XXI existe un colectivo todavía más perseguido socialmente: El aficionado al misterio. No, no hablo del que vende pulseras cuánticas a 300 euros, ni del que asegura ser poseído por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_226843" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/el-ultimo-armario-salir-del-closet-paranormal.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="El último armario salir del clóset paranormal" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="El último armario salir del clóset paranormal"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-226843" class="size-medium wp-image-226843" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/el-ultimo-armario-salir-del-closet-paranormal-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/el-ultimo-armario-salir-del-closet-paranormal-300x200.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/el-ultimo-armario-salir-del-closet-paranormal-768x512.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/08/el-ultimo-armario-salir-del-closet-paranormal.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-226843" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Antes era homosexual. Luego ateo. Después de izquierdas en un pueblo de derechas o de derechas en un barrio de izquierdas. Pero en pleno siglo XXI existe un colectivo todavía más perseguido socialmente: El aficionado al misterio.</p>
<p>No, no hablo del que vende pulseras cuánticas a 300 euros, ni del que asegura ser poseído por Julio César los martes y por Camarón los jueves. Hablo del desgraciado que simplemente piensa que quizá hay cosas que aún no entendemos y que un sábado por la noche prefiere ir a un caserón abandonado antes que emborracharse viendo a un DJ con el mismo talento artístico que una freidora de aire.</p>
<p>Porque hoy puedes decir en una cena familiar que practicas poliamor, que inviertes en criptomonedas, que eres vegano, terraplanista, nudista, coleccionista de Funko Pop o incluso concejal de Urbanismo. Nadie pestañea.</p>
<p>Ahora prueba a decir:</p>
<p>—Este fin de semana me voy a una investigación paranormal.</p>
<p>Silencio.</p>
<p>El cuchillo deja de cortar el solomillo.</p>
<p>Tu cuñado deja de respirar.</p>
<p>Tu madre empieza a buscar en Google "<em>cómo incapacitar legalmente a un hijo adulto</em>".</p>
<p>Y tu sobrino de nueve años pregunta:</p>
<p>—Papá... ¿el tío Richard se está metiendo en una secta?</p>
<p>No. Ojalá fuera una secta. Al menos tendrían descuentos en túnicas.</p>
<p>Lo fascinante es que el misterio ha pasado a ser una afición clandestina.</p>
<p>Los grupos de WhatsApp parecen operaciones internacionales de narcotráfico.</p>
<p>—¿Esta noche?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—¿Llevas el material?</p>
<p>—Todo preparado.</p>
<p>—¿Cuánto?</p>
<p>—Tres cámaras, dos grabadoras, una Spirit Box y un detector EMF.</p>
<p>—Perfecto. Que nadie nos vea.</p>
<p>El FBI, la UDYCO y la DEA leyendo la conversación y pensando:</p>
<p>"<em>Bueno... por lo menos no venden cocaína.</em>"</p>
<p>Quedar para una alerta ovni es todavía mejor.</p>
<p>Jamás se dice:</p>
<p>—Vamos a ver si observamos algún fenómeno aéreo anómalo.</p>
<p>No.</p>
<p>Se habla como si estuvieras comprando uranio enriquecido.</p>
<p>—¿Dónde hacemos la entrega?</p>
<p>—En el monte.</p>
<p>—¿A qué hora?</p>
<p>—A las dos.</p>
<p>—¿Quién viene?</p>
<p>—Los de Sevilla... Pero que no hablen mucho.</p>
<p>—¿Llevan prismáticos?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—Perfecto.</p>
<p>Si alguien intercepta esa conversación cree que vais a enterrar un cadáver. Y, siendo sinceros, probablemente resulte más fácil explicarle a la Guardia Civil un cadáver en el maletero que una antena direccional apuntando al cielo.</p>
<p>—¿Qué hacen aquí?</p>
<p>—Esperando un ovni.</p>
<p>El agente ni pide la documentación.</p>
<p>Llama directamente al psicólogo de la comandancia.</p>
<p>Luego está el ritual de ocultar el material.</p>
<p>Porque sacar una grabadora digital en un bar genera más sospechas que sacar una navaja jamonera.</p>
<p>Entras con una mochila llena de sensores, cámaras térmicas, trípodes, baterías, cables y walkie-talkies.</p>
<p>El camarero te mira.</p>
<p>Tú sonríes.</p>
<p>Él piensa que vas a montar una célula terrorista.</p>
<p>Y tú solo quieres grabar psicofonías en un cortijo donde lo más paranormal que vas a encontrar es un colchón lleno de chinches y un yonqui durmiendo la siesta.</p>
<p>Los aficionados al misterio también desarrollan un lenguaje en clave.</p>
<p>Nunca dicen:</p>
<p>—Voy a un cementerio.</p>
<p>Dicen:</p>
<p>—Tengo un asunto.</p>
<p>—¿Dónde?</p>
<p>—Ya sabes...</p>
<p>—Ah... allí.</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—¿Llevas el equipo?</p>
<p>—Todo.</p>
<p>Parece el diálogo previo a un intercambio de cocaína en un puerto de Algeciras.</p>
<p>Y después llegas.</p>
<p>Montas las cámaras.</p>
<p>Empiezas la investigación.</p>
<p>Y aparece el típico vecino.</p>
<p>—¿Qué hacéis?</p>
<p>Nadie responde con la verdad.</p>
<p>Porque decir:</p>
<p>—Intentamos registrar anomalías ambientales relacionadas con supuestos fenómenos paranormales.</p>
<p>Es demasiado largo.</p>
<p>Y decir:</p>
<p>—Estamos buscando fantasmas.</p>
<p>Hace que automáticamente te conviertas en el tonto oficial del municipio.</p>
<p>Así que acabas improvisando.</p>
<p>—Un trabajo de la universidad.</p>
<p>—Ah.</p>
<p>Y se va convencido.</p>
<p>En España un tipo con una antena, cuatro cámaras y una radio militar haciendo preguntas al aire resulta mucho más creíble si dices que está haciendo un Trabajo Fin de Grado.</p>
<p>Vivimos una época maravillosa.</p>
<p>Puedes creer que las pirámides las construyeron gigantes interdimensionales enviados por delfines telepáticos siempre que abras un canal de YouTube y monetices la locura.</p>
<p>Pero si simplemente dices que te interesa investigar ciertos testimonios extraños con espíritu crítico y pasar una noche diferente entre amigos... Automáticamente eres el raro.</p>
<p>No el peligroso.</p>
<p>El raro.</p>
<p>Que es mucho peor.</p>
<p>Porque al peligroso se le teme.</p>
<p>Al raro se le hace un grupo de WhatsApp aparte.</p>
<p>La ironía definitiva es que muchos aficionados al misterio son más escépticos que quienes se ríen de ellos. Revisan grabaciones durante horas para descartar ruidos, buscan explicaciones naturales antes de sacar conclusiones y saben que la inmensa mayoría de las investigaciones terminan sin nada extraordinario. Pero eso no importa. La etiqueta ya está puesta.</p>
<p>"<em>Ah, sí... el de los fantasmas.</em>"</p>
<p>Como si el vecino que lleva veinte años gritando al televisor durante los partidos fuese un ejemplo de equilibrio emocional.</p>
<p>Quizá algún día podamos decir abiertamente:</p>
<p>—Esta noche me voy a investigar un caserón abandonado.</p>
<p>Y la respuesta sea:</p>
<p>—Que lo paséis bien.</p>
<p>En lugar de:</p>
<p>—¿Habéis pensado en acudir a un especialista?</p>
<p>Hasta que llegue ese día, seguiremos reuniéndonos en gasolineras a medianoche, hablando en clave, intercambiando mochilas llenas de aparatos con aspecto de haber sido robados a la NASA y mirando hacia todos lados antes de pronunciar la palabra "<em>psicofonía</em>", igual que un traficante pronuncia "<em>mercancía</em>".</p>
<p>No porque estemos escondiendo un delito.</p>
<p>Sino porque, en este país, parece que reconocer que te apasiona el misterio sigue siendo más vergonzoso que reconocer que votaste tres veces al mismo partido esperando resultados distintos. Y eso sí que da miedo.</p>
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		<title>Cómo el FIFA te hace violento y un maratón de los Warren te certifica como demonólogo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 19:30:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde que era pequeño siempre escuché el mismo sermón: Los videojuegos, especialmente los violentos, te convierten en un peligroso delincuente. Sin embargo, puedo dar fe de que, aunque gasté mis pulgares con un cartucho de Street Fighter II para la Mega Drive, en el colegio seguía siendo carne de bullying. Quizás el error fue elegir [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_226070" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/demonologo.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="demonólogo" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="demonólogo"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-226070" class="size-medium wp-image-226070" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/demonologo-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/demonologo-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/demonologo-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/demonologo.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-226070" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Desde que era pequeño siempre escuché el mismo sermón: Los videojuegos, especialmente los violentos, te convierten en un peligroso delincuente. Sin embargo, puedo dar fe de que, aunque gasté mis pulgares con un cartucho de Street Fighter II para la Mega Drive, en el colegio seguía siendo carne de bullying. Quizás el error fue elegir siempre a Chun-Li en lugar de a Ryu; o que, sencillamente, la teoría hace aguas.</p>
<p>Esa misma falacia de causa y efecto se nos ha colado en el mundo del misterio. Así como reventar píxeles no te hace un sicario, tragarte la saga de Expediente Warren no te convalida un máster en la Universidad de Satán como demonólogo profesional. Es la misma lógica aplastante que te llevaría a pensar que ver los Power Rangers te convierte en un justiciero experto en artes marciales; con un pésimo gusto para la ropa de calle, todo sea dicho.</p>
<p>Una de las cosas que más me fascinan en nuestro nicho es ver a personas justificando su “<em>experiencia</em>” de campo con un rotundo: “<em>Es que yo veo Cuarto Milenio y he consumido mucho cine de terror</em>”. Tócate las narices. Yo le he echado más horas al FIFA que a pulir mi propio currículum vitae y, que yo sepa, aún no me ha llamado el presidente del PSG para ganar la tercera Champions seguida.</p>
<p>Es enternecedor cómo el público abraza la etiqueta de “<em>Basado en hechos reales</em>” o la ya mítica “<em>Sacado de los expedientes de Ed y Lorraine Warren</em>” como si fuera un acta notarial. ¿Qué soltura me da en el terreno de lo desconocido haberme tragado El exorcista del Papa? ¿Ya estoy capacitado para practicar un exorcismo de urgencia con mis cobayas actuando como monaguillos asistentes si me la he visto en VOSE y subtitulada en latín?</p>
<p>Al igual que a un niño hay que explicarle que el GTA es ficción, y a un adolescente con las hormonas revolucionadas que los del cine para adultos son actores cobrando; los que llevamos años pateando la calle buscando respuestas tenemos que sentar a los novatos para tener “<em>la charla</em>”. Hay que mirarles a los ojos y decirles que no, que Ed Warren no salió volando de una habitación porque Valak le estuviera haciendo la corbata colombiana astral, y que Lorraine no iba a tirarse por un barranco obligada por las fuerzas del mal. Hollywood es Hollywood.</p>
<p>Luego están los aficionados que se tragan Buscadores de Fantasmas y se creen que, en cuanto pisen su primer sanatorio abandonado, les va a saltar un espectro salvaje en la cara para capturarlo como si esto fuera Pokémon GO. Spoiler: No. Lo más probable es que solo se crucen con un pobre indigente intentando dormir, o con otros cuatro flipados vestidos de negro que han jugado demasiado al Phasmophobia.</p>
<p>Y esa es otra. Qué daño terrible le hizo ese videojuego a los investigadores serios durante la pandemia. Fue levantar el confinamiento y tener que empezar a pedir cita previa, cogiendo número como en la charcutería, para poder adentrarte en silencio en tus lugares abandonados favoritos. Al final resulta que el mayor terror no es enfrentarte a una entidad demoníaca en la oscuridad, sino descubrir que tu lugar de investigación está lleno de gamers gritando el nombre del fantasma con un medidor EMF comprado en Amazon.</p>
<p>En definitiva, dejemos las cosas claras: Destrozar el mando de la consola no te da el carnet de psicópata, y una suscripción a una plataforma de streaming no te convierte en el heredero espiritual de Ed y Lorraine. El misterio real no va de exorcismos de fin de semana ni de sustos prefabricados; va de horas de aburrida hemeroteca, de pasar un frío sepulcral en ruinas olvidadas y de aceptar que, el 99% de las veces, la mayor amenaza a la que te enfrentas no es un poltergeist, sino pillar el tétanos con un clavo oxidado.</p>
<p>Así que, la próxima vez que alguien te saque a relucir su currículum demonológico forjado a base de maratones de terror, dale una palmadita en la espalda, recomiéndale que eche unas partidas al Silent Hill para canalizar esa imaginación y recuérdale que, en la vida real, los fantasmas no vienen con efectos especiales... Ni mucho menos con guionistas.</p>
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		<title>Los Backrooms: El creepypasta de quien salió a por &quot;solo una&quot; y perdió el GPS de la dignidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 19:30:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Cada generación tiene los traumas que se merece. Nuestros abuelos temían a la Santa Compaña, nuestros padres a la Chica de la Curva, y nosotros... Nosotros nos cagamos de miedo con un chaval que hace noclip en la realidad y aparece en un pasillo con moqueta color meado. La devaluación del terror es fascinante. Según [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_225661" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/los-backrooms.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Los Backrooms" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="Los Backrooms"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-225661" class="size-medium wp-image-225661" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/los-backrooms-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/los-backrooms-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/los-backrooms-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/los-backrooms.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-225661" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Cada generación tiene los traumas que se merece. Nuestros abuelos temían a la Santa Compaña, nuestros padres a la Chica de la Curva, y nosotros... Nosotros nos cagamos de miedo con un chaval que hace noclip en la realidad y aparece en un pasillo con moqueta color meado.</p>
<p>La devaluación del terror es fascinante.</p>
<p>Según los eruditos de Reddit, los Backrooms son un laberinto interdimensional de luces fluorescentes que te taladran el cráneo y entidades que quieren devorarte. Pero, siendo honestos, la historia tiene una explicación mucho más patética. Eso no es una fractura en el tejido del universo. Eso es exactamente lo que pasa cuando sales un sábado, mezclas ginebra de garrafón, chupitos radioactivos pagados por un desconocido, y decides volver a casa andando porque "<em>te da el aire y se te pasa</em>".</p>
<p>Al principio, la odisea parece controlable. Doblas una esquina. Luego otra. Empiezas a reconocer un contenedor de basura, aunque jurarías que ya le has vomitado al lado hace cuarenta minutos. Tu móvil agoniza con un 2% de batería, la cantidad exacta para que Google Maps se ría en tu cara recalculando una ruta que atraviesa tres descampados y una rotonda suicida.</p>
<p>Bienvenido al Nivel 0.</p>
<p>Empiezas a vagar por calles clónicas, atrapado en un bucle donde hasta el gotelé de los edificios te juzga. Y entonces, surgen las Entidades. No son monstruos lovecraftianos; es el bloque de carne del kebab local que sigue girando a las 6:00 a.m. desafiando todas las leyes de Sanidad. Es el taxista depredador que te exige un riñón por cruzar tres calles. Es tu colega, que iba a tu lado y ha sido abducido por la nada, probablemente perdiendo el conocimiento entre dos coches o intentando ligar con un semáforo.</p>
<p>Los freaks de internet hablan de supervivencia, recolección de suministros y lore críptico. Los alcohólicos funcionales sabemos que el verdadero terror psicológico es buscar las llaves de casa con desesperación durante quince minutos para darte cuenta de que las llevas en la boca.</p>
<p>Y sí, los Backrooms tienen niveles. Exactamente igual que el deterioro cognitivo de una noche de excesos: Nivel 0: "<em>Hoy me tomo la de rigor y a dormir, que mañana madrugo.</em>" La mayor mentira de la humanidad. Nivel 1: "<em>Pídete otra ronda, pero de las suaves.</em>" Nivel 2: "<em>¿Por qué estoy abrazando al portero de la discoteca llorando por mi ex?</em>" Nivel 3: El Espacio Liminal. Silencio. Oscuridad. Un zapato perdido y la cuenta del banco tiritando. Nivel 4: La revelación mística intentando meter las llaves en el telefonillo del bloque de enfrente. Nivel Final: El autobús de los horrores, donde no sabes si vas hacia tu cama o a iniciar una nueva vida en Cuenca.</p>
<p>Así que dejad de romantizar el misterio con wikis de mil páginas. Los Backrooms no son una dimensión paralela y hostil. Son la simple representación gráfica de intentar volver a tu cama con una tasa de alcoholemia capaz de tumbar a un rinoceronte.</p>
<p>La única diferencia es que, en los Backrooms, rezas para que un monstruo te arranque la cabeza de un bocado para acabar con el sufrimiento. En la vida real, al día siguiente y con la resaca percutiéndote el cráneo, desearás exactamente lo mismo.</p>
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		<title>Registro de la Propiedad Fantasmal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 19:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay algo que me fascina del mundo del misterio. No los fantasmas. Sí, los investigadores. Porque algunos han conseguido un hito que ni la SGAE, ni la Oficina Española de Patentes y Marcas ni Marvel Studios habían imaginado jam ás. Han patentado a los muertos. No de forma legal, claro. De forma espiritual. Hay investigadores [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo que me fascina del mundo del misterio. No los fantasmas. Sí, los investigadores. Porque algunos han conseguido un hito que ni la SGAE, ni la Oficina Española de Patentes y Marcas ni Marvel Studios habían imaginado jam</p>
<div id="attachment_225155" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/registro-de-la-propiedad-fantasmal.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Registro de la Propiedad Fantasmal" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="Registro de la Propiedad Fantasmal"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-225155" class="size-medium wp-image-225155" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/registro-de-la-propiedad-fantasmal-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/registro-de-la-propiedad-fantasmal-300x200.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/registro-de-la-propiedad-fantasmal-768x512.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/registro-de-la-propiedad-fantasmal.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-225155" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>ás. Han patentado a los muertos. No de forma legal, claro. De forma espiritual.</p>
<p>Hay investigadores que hablan de una entidad como si hubieran firmado con ella un contrato de exclusividad.</p>
<p>—Ese fantasma es mío.</p>
<p>Perdón… ¿Cómo que es tuyo? ¿Lo alimentas? ¿Le pagas el IBI? ¿Lo sacas a pasear las noches de luna llena? Porque, por lo visto, descubrir un supuesto fenómeno implica automáticamente convertirse en su representante artístico.</p>
<p>A partir de ese momento, cualquiera que mencione a la entidad tiene la obligación moral —y casi jurídica— de decir: "<em>Fantasma descubierto por Don Fulano de Tal.</em>" Como si el espectro hubiera permanecido oculto durante cuatro siglos esperando exactamente a que llegara un investigador con una cámara 4K para darle sentido a su existencia.</p>
<p>Lo más divertido es que muchos de esos casos nacen porque un testigo llamó a ese investigador para contarle lo que había vivido. Es decir, el testimonio no era suyo. La experiencia tampoco. El edificio llevaba allí doscientos años. La supuesta entidad, tres. Pero resulta que el propietario intelectual acaba siendo quien llegó el último con una mochila llena de aparatos. Es maravilloso.</p>
<p>Imagino al fantasma diciendo:</p>
<p>—Perdone, llevo muerto desde 1823. ¿Cómo que ahora necesito permiso para aparecer en otro documental?</p>
<p>Pero el fenómeno alcanza su máxima expresión cuando hablamos de las pruebas.</p>
<p>Hay investigadores que parecen custodiar sus psicofonías como si fueran los códigos de lanzamiento del arsenal nuclear. "<em>No puedes reproducir ese audio.</em>" "<em>No puedes compartir ese vídeo.</em>" "<em>Si utilizas esa prueba, tomaré medidas.</em>"</p>
<p>Y uno no puede evitar hacerse una pregunta. ¿No debería ser el fantasma quien reclamara derechos de autor? Al fin y al cabo, si damos por buena la hipótesis paranormal, el artista sería él. El investigador solo habría pulsado el botón de grabar. Es exactamente igual que un productor musical. Nadie paga una entrada para ver al técnico de sonido mover los faders. La estrella es quien canta. Aquí la estrella sería el espíritu. El investigador sería, como mucho, el becario de ultratumba.</p>
<p>Quizá habría que empezar a pagar royalties a las psicofonías. "<em>Todos los beneficios irán destinados a mejorar las condiciones del Más Allá.</em>"</p>
<p>Lo verdaderamente preocupante llega cuando esa obsesión por proteger las pruebas termina impidiendo que otros investigadores puedan analizarlas. Y entonces aparece la gran contradicción. Si realmente has obtenido una de las mayores evidencias de la historia de la parapsicología… ¿Por qué esconderla?</p>
<p>La ciencia avanza precisamente porque cualquiera puede intentar reproducir, comprobar o refutar un resultado. En el misterio, sin embargo, a veces parece ocurrir justo lo contrario. "<em>Créeme porque lo digo yo.</em>" "<em>No puedo enseñártelo.</em>" "<em>No puedo dejarte el original.</em>" "<em>No puedo facilitarte el archivo.</em>" "<em>No puedo decir dónde fue exactamente.</em>" "<em>No puedo revelar quién estaba allí.</em>" Demasiados "<em>no puedo</em>" para alguien que asegura haber cambiado la historia de la investigación paranormal.</p>
<p>Es inevitable acordarse de uno de los casos más conocidos de nuestra parapsicología: La llamada “<em>Psicofonía del Infierno</em>”, atribuida a Germán de Argumosa. Durante décadas ha planeado sobre aquella grabación la polémica de que el material original nunca estuvo disponible para un análisis independiente amplio, alimentando dudas y debates que probablemente podrían haberse evitado con una mayor transparencia.</p>
<p>Porque la credibilidad no se protege escondiendo pruebas. Se protege enseñándolas. Permitiendo que otros las estudien. Aceptando incluso que alguien encuentre una explicación completamente normal. Eso no desacredita al investigador. Lo desacredita negarse a comprobarlo.</p>
<p>Al final, uno termina preguntándose qué da más miedo. Si el supuesto fantasma… O el investigador que lo ha convertido en una franquicia. Porque algunos parecen más interesados en poseer entidades que en comprenderlas. Coleccionan exclusivas. Acumulan derechos morales sobre voces del más allá. Reparten carnés de quién puede mencionar qué caso. Y vigilan sus grabaciones con más celo que un museo protege un Velázquez.</p>
<p>Quizá sea porque, en el fondo, saben que una prueba verdaderamente extraordinaria solo tiene valor cuando cualquiera puede ponerla a examen. Las pruebas auténticas sobreviven al análisis. Las falsas sobreviven al secreto. Y ahí reside la diferencia entre un investigador… Y un propietario de fantasmas.</p>
<p>Aunque pensándolo bien, si seguimos por este camino, cualquier noche de estas veremos aparecer el primer espectro acompañado de su abogado. No para asustar a los vivos. Para reclamar sus derechos de imagen.</p>
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		<title>Enrique de Vicente: Solo puede quedar uno</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 19:30:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay una ley física que la ciencia oficial se empeña en ignorar y que cualquier aficionado al misterio patrio conoce de memoria: Don Enrique de Vicente no envejece, acumula. Acumula compañeros, acumula portadas, acumula testimonios de gente que ya no puede desmentirlos. Y sobre todo, acumula duelos, que en su caso no son un episodio [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_224120" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/solo-puede-quedar-uno.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Solo puede quedar uno" data-rl_caption="Richard Stine - IA" title="Solo puede quedar uno"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-224120" class="size-medium wp-image-224120" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/solo-puede-quedar-uno-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/solo-puede-quedar-uno-300x200.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/solo-puede-quedar-uno-768x512.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/07/solo-puede-quedar-uno.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-224120" class="wp-caption-text">Richard Stine - IA</p></div>
<p>Hay una ley física que la ciencia oficial se empeña en ignorar y que cualquier aficionado al misterio patrio conoce de memoria: Don Enrique de Vicente no envejece, acumula. Acumula compañeros, acumula portadas, acumula testimonios de gente que ya no puede desmentirlos. Y sobre todo, acumula duelos, que en su caso no son un episodio puntual sino un género literario propio, con temporada fija, como las setas.</p>
<p>Llevamos décadas viéndolo en plató, siempre el mismo, siempre con esa voz de quien ha visto cosas que vosotros no creeríais; principalmente, ha visto morirse a todo su currículum. Empezó enterrando a los clásicos: Argumosa, Del Oso, Navarrete... Uno a uno fueron cayendo, y uno a uno les dedicó su portada, su reportaje, su lagrimón de doce minutos en prime time. Funeral tras funeral, su rostro permanecía exactamente igual. Sospechoso.</p>
<p>Aquí es donde un servidor, con todo el cariño del mundo y ninguna prueba pericial, se permite lanzar la hipótesis: Don Enrique no pierde compañeros, los captura. En el momento exacto del óbito, hay una lucecita, un plop casi imperceptible, y el alma del colega recién fallecido pasa a residir en una Ouija de tablero astillado que guarda en el cajón de su mesa de despacho, justo debajo de los contratos de exclusiva. Desde ahí, claro, los sigue teniendo a tiro de tablero para la siguiente edición especial: "<em>Hablamos con él desde el Más Allá, en exclusiva, solo para nuestros lectores</em>". No es necrofagia mediática. Es fidelización post mortem. Es, sencillamente, la mejor gestión de cartera de colaboradores que ha dado este país.</p>
<p>Y ahora, con la generación de los clásicos ya completamente domesticada en el tablero, ha empezado a abrir ficha sobre los herederos. Iker Jiménez, Aldo Linares, Javier Sierra... Todos ellos, a su manera, ya tienen una flor en la tumba que Don Enrique mantiene regada por si acaso. No es que les desee nada malo, por supuesto que no; faltaría más, en este gremio el cariño es sincero y las puñaladas son solo metafóricas, casi siempre. Es solo que un hombre con tanta experiencia sabe leer las señales, y las señales dicen que tarde o temprano alguien tendrá que ponerles la mano en el hombro a la nueva hornada en un especial de noche de difuntos, y ese alguien, estadísticamente, va a llevar muchos años practicando.</p>
<p>Hay quien dice que su revista que dirige no marca años, sino experiencia, porque "<em>Año Cero</em>" es un concepto, no una fecha, y Don Enrique decidió hace tiempo que el tiempo era un eje editorial más, sujeto a portada y titular. Yo voy más allá: Sostengo, sin ninguna base salvo la pura devoción especulativa que profeso al género, que cada amanecer hay un becario; probablemente becario desde 1987, también él atrapado en el bucle; que entra en el despacho y le da cuerda a Don Enrique con una manivela discreta, oculta tras la estantería de números atrasados. Un giro, dos giros, y ya está: Otro día más de colaboraciones, otro plató, otra exclusiva en el “<em>Más Allá</em>” sacada del cajón de la Ouija. Es la única explicación razonable para que siga apareciendo cada jueves, fresco como una lechuga, mientras a su alrededor el género se renueva por pura necesidad biológica.</p>
<p>Y aquí llega mi profecía, la que me atrevo a dejar por escrito para que algún día se cite en mi propio especial post mortem, capturado yo también en algún tablero ajeno: Llegará un día, en el final de los tiempos, en que Don Enrique habrá enterrado a absolutamente todo el género. A los clásicos, a los herederos, a los herederos de los herederos. Se habrá quedado solo en el plató, con la Ouija llena hasta la bandera y ni un solo testimonio vivo al que entrevistar. Y ese día, en mitad del apocalipsis paranormal patrio, solo quedará un rival a su altura: El otro inmortal de este país, el presentador del concurso de las preguntas eternas, el que lleva más décadas en antena que el propio televisor, el que ha visto pasar gobiernos, generaciones y formatos sin que se le mueva ni un pelo del flequillo… Jordi Hurtado. Dos monstruos sagrados de la longevidad televisiva, frente a frente, uno preguntando: "<em>¿Sabe usted...?</em>" y el otro respondiendo con la Ouija bajo el brazo.</p>
<p>Que gane el más fuerte. O, mejor dicho;porque en este gremio nadie pierde del todo; que gane el que tenga mejor cuerda.</p>
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		<title>Del Camposanto a Tiktok</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 19:30:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Hubo un tiempo en que los investigadores paranormales acudían a lugares supuestamente encantados para intentar comprender fenómenos extraños. Hoy muchos siguen haciéndolo. Otros, en cambio, parecen haber confundido la investigación con un casting permanente para redes sociales. Porque ya no basta con visitar un cementerio. Hay que hacerlo de noche, con música inquietante añadida en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_223499" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/del-camposanto-a-tiktok.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Del Camposanto a Tiktok" data-rl_caption="Richard Stine - IA" title="Del Camposanto a Tiktok"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-223499" class="size-medium wp-image-223499" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/del-camposanto-a-tiktok-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/del-camposanto-a-tiktok-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/del-camposanto-a-tiktok-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/del-camposanto-a-tiktok.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-223499" class="wp-caption-text">Richard Stine - IA</p></div>
<p>Hubo un tiempo en que los investigadores paranormales acudían a lugares supuestamente encantados para intentar comprender fenómenos extraños. Hoy muchos siguen haciéndolo. Otros, en cambio, parecen haber confundido la investigación con un casting permanente para redes sociales.</p>
<p>Porque ya no basta con visitar un cementerio. Hay que hacerlo de noche, con música inquietante añadida en edición, una linterna táctica comprada en Amazon y una expresión facial que combine el miedo, el misterio y la esperanza de que el algoritmo les bendiga con tres millones de reproducciones.</p>
<p>La escena suele repetirse con una precisión casi científica. En algún lugar de España, una familia deposita flores sobre la tumba de un ser querido. Minutos después aparece una expedición paranormal equipada con más cámaras que un equipo de Fórmula 1. Caminan entre lápidas como si estuvieran recorriendo una alfombra roja. Hablan en susurros dramáticos. Señalan cualquier ruido como evidencia irrefutable de actividad sobrenatural. Y, por supuesto, recuerdan constantemente que todo se hace "<em>desde el máximo respeto</em>".</p>
<p>El respeto, curiosamente, es una palabra que estos personajes utilizan con la misma frecuencia con la que la contradicen.</p>
<p>"<em>Venimos con todo el respeto del mundo</em>", anuncian mientras enfocan primeros planos de nichos ajenos para subirlos a TikTok.</p>
<p>"<em>Pedimos permiso a las entidades</em>", explican mientras no parecen haberse planteado pedir permiso a los familiares.</p>
<p>"<em>Esto es una investigación seria</em>", aseguran justo antes de titular el vídeo: Un muerto nos responde y acaba mal<em> </em><em><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f631.png" alt="😱" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f480.png" alt="💀" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f47b.png" alt="👻" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></em>.</p>
<p>Uno empieza a sospechar que el único fenómeno paranormal del asunto es la capacidad que tienen algunos para pronunciar la palabra "<em>seriedad</em>" sin desintegrarse en una nube de ironía.</p>
<p>Lo más llamativo es su obsesión por entrevistar difuntos. Se acercan a las lápidas con tal intensidad que da la sensación de que están esperando una rueda de prensa.</p>
<p>— ¿Hay alguien aquí?</p>
<p>— ¿Puedes decirnos tu nombre?</p>
<p>— ¿Quieres comunicar algo al mundo?</p>
<p>A este ritmo, cualquier día aparecerán con una mesa, dos micrófonos y una cortinilla de programa nocturno.</p>
<p>"<em>Buenas noches y bienvenidos a Cementerio TV. Hoy contamos con la presencia exclusiva de un vecino fallecido en 1987. Don Manuel, gracias por acompañarnos.</em>"</p>
<p>"<em>Gracias a vosotros. Aunque sinceramente prefería seguir muerto.</em>"</p>
<p>Porque eso es lo que parece faltarles: la capacidad de preguntarse si realmente todo merece convertirse en contenido.</p>
<p>Hay investigadores rigurosos, divulgadores serios y personas que estudian estos fenómenos con honestidad intelectual. Pero también existe una especie cada vez más abundante: El cazador de fantasmas de temporada, cuyo principal detector no es un aparato electromagnético, sino la pestaña de estadísticas de Instagram.</p>
<p>No buscan evidencias.</p>
<p>Buscan engagement.</p>
<p>No investigan misterios.</p>
<p>Investigan qué miniatura genera más clics.</p>
<p>Y no intentan contactar con el más allá.</p>
<p>Intentan monetizarlo.</p>
<p>A veces imagino qué ocurriría si un muerto decidiera manifestarse de verdad. No para producir golpes en una pared ni para aparecer flotando entre la niebla. No. Se levantaría lentamente, miraría a la cámara y pronunciaría la frase más terrorífica jamás registrada en una psicofonía:</p>
<p>— ¿Podríais dejar de dar por saco y salir de mi cementerio?</p>
<p>Y, por primera vez en toda la noche, obtendrían una evidencia auténtica.</p>
<p>Naturalmente, la subirían a TikTok con tres filtros, una música épica de fondo y el título: <em>El fantasma se enfada con nosotros (acaba mal)</em>.</p>
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		<title>Atrapa a tu abuela, entrénala y gana la Liga de Difuntos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 19:30:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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					<description><![CDATA[Bienvenidos a 2026, donde la gente ya no llora a sus muertos; los grindea. Hoy me he levantado, he desayunado, he abierto el móvil y he tenido una notificación de una app que me decía: “¡Tu abuelo Manuel lleva 3 días sin responder tus mensajes! ¿No quieres saludarle?”. Mi abuelo Manuel murió en 2019. La [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_222837" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/richard-stine.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="Richard Stine" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="Richard Stine"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-222837" class="size-medium wp-image-222837" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/richard-stine-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/richard-stine-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/richard-stine-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/richard-stine.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-222837" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Bienvenidos a 2026, donde la gente ya no llora a sus muertos; los grindea. Hoy me he levantado, he desayunado, he abierto el móvil y he tenido una notificación de una app que me decía: “<em>¡Tu abuelo Manuel lleva 3 días sin responder tus mensajes! ¿No quieres saludarle?</em>”. Mi abuelo Manuel murió en 2019. La app, sin embargo, no lo sabe. O mejor dicho: Lo sabe perfectamente y le importa una mierda, porque tiene su suscripción mensual domiciliada. Bienvenidos al futuro. Un futuro que, con toda honestidad, se parece muchísimo menos a “<em>Her</em>” de Spike Jonze y bastante más a ese capítulo de “<em>La que se avecina</em>” en el que Maite Figueroa descubre que puede seguir cobrando la pensión de su vecina muerta si no dice nada. Solo que peor. Porque aquí la vecina también contesta al teléfono.</p>
<p>Llevamos décadas consumiendo episodios de “<em>Black Mirror</em>” con esa mezcla de fascinación y asco que reservamos para los accidentes de tráfico. Los veíamos y pensábamos: Qué barbaridad, menos mal que esto es ficción. Mientras tanto, en Silicon Valley, un tipo con una startup y demasiado capital riesgo tomaba apuntes. Hay un episodio concreto de dicha serie, “<em>Be Right Back</em>”, donde una mujer contrata un servicio para recrear digitalmente a su marido muerto. Empieza con mensajes. Luego es una voz. Luego es un cuerpo sintético que vive en el desván porque da demasiado asco meterlo en el dormitorio. La serie lo planteaba como una advertencia. El mercado lo leyó como un prospecto de negocio.</p>
<p>Lo que antes era ciencia ficción distópica ahora tiene plan de precios. Básico: 25 dólares al mes. Premium: 5.000 dólares y tu difunto responde incluso preguntas incómodas sobre la herencia. Pro: Próximamente, tu muerto también puede hacer la declaración de la renta por ti, que total ya nada le puede pasar. La diferencia entre 2013, año de emisión del episodio, y 2026, la realidad actual, es que al menos en “<em>Black Mirror</em>” la protagonista tenía la decencia de sentirse perturbada. El usuario actual de HereAfter AI; una empresa que genera gemelos digitales de difuntos; le da cuatro estrellas en la App Store y se queja de que a veces la conexión va lenta. He visto cosas que vosotros no creeríais: Cuentas premium de difuntos ofreciendo descuentos del 10% en la floristería del tanatorio durante el mes de su aniversario de defunción.</p>
<p>Seamos honestos sobre lo que está pasando realmente. La “<em>grief tech</em>”, que es como llaman estos señores a la industria de vender gemelos digitales de cadáveres, funciona exactamente igual que Pokémon GO. Empiezas con uno, te enganchas, y antes de que te des cuenta llevas una colección. Primero la abuela Paquita, que tenía mil audios de WhatsApp guardados y resultó fácil de entrenar; nivel 12, ataque especial: Receta de Potaje, debilidad: Preguntas sobre el testamento. Luego el abuelo Manolo, de quien solo quedaban cuatro fotos en papel y un cassette grabado en los 80 cantando sevillanas después de una manzanilla; nivel 6, ataque: Frase Críptica sin Contexto, debilidad: Tecnología posterior a 1987. Y ahora tu padre, el más completo de la colección, porque dejó 14 años de Facebook, 6.000 correos electrónicos y dos canales de YouTube sobre bricolaje; nivel 47, el más fuerte de tu equipo, capaz de debatir sobre política, recordar el cumpleaños de todos los primos y, si le insistes, darte una regañina sobre que no llamas lo suficiente, generada algorítmicamente a partir de patrones de comportamiento documentados.</p>
<p>El objetivo, claro, es ganar la Liga. La Liga de Difuntos Española, que todavía no existe institucionalmente pero que a este ritmo tendrá su propio prime time en Telecinco antes de 2030. Cuatro difuntos digitales, un chat grupal fantasma y un campeonato por ver quién responde con más coherencia narrativa a la pregunta “<em>¿Qué hacemos con el piso de la abuela?</em>”. Spoiler: Ninguno. Porque están muertos. Y los muertos, sean analógicos o digitales, no resuelven problemas de herencias.</p>
<p>Todo esto me recuerda a “<em>Misery</em>” de Stephen King. En esa novela, Annie Wilkes secuestra al escritor Paul Sheldon, le rompe los tobillos con un mazo y le obliga a escribir la novela que ella quiere. Es una metáfora sobre la relación entre los artistas y su público más obsesivo. Publicada en 1987, King pensaba que era sobre la cocaína. En realidad era sobre 2026. Porque ahora no necesitas los tobillos. No necesitas el mazo. No necesitas ni que esté vivo. Basta con que haya dejado suficiente material digital para entrenar un modelo de lenguaje, y ya tienes tu escritor personal de ultratumba trabajando en exclusiva para ti, gratis, sin sindicato, sin derechos de autor, sin la molestia de tener que leerle las malas críticas.</p>
<p>¿Que Kafka murió antes de terminar “<em>El Proceso</em>”? Problema resuelto. ¿Que Cortázar se quedó a medias en aquella novela experimental? Dale sus cartas a la IA, ponle el estilo y a ver qué sale. ¿Que tu banda favorita lleva diez años sin sacar disco porque su cantante falleció? Aquí tienes tres álbumes nuevos, dos giras y un documental de Spotify. La diferencia entre Annie Wilkes y un fan con una suscripción a ElevenLabs es que Annie al menos se molestaba en hablar con el tío en persona. Hoy en día da igual: Tupac lleva más años muerto que vivo y sigue sacando discos, Amy Winehouse tiene álbumes póstumos que ella no hubiera reconocido y, en China, hay empresas que recrean cantantes fallecidos para hacer bolos digitales. El fantasma en el escenario, la caja fuerte en el camerino. Lo más siniestro de todo no es la tecnología, es que los fans lo aplauden. El mismo fan que lloró el día que murió su ídolo ahora paga por verle actuar en un holograma; el duelo duró lo que tardó en salir el merchandising.</p>
<p>Para medir lo mucho que nos estamos yendo a la mierda como civilización, he creado un baremo de degeneración mental. Ahí va: Nivel 1 “<em>La fase de negación patética</em>”: Ya lo hacemos y ni pestañeamos. Es el nivel de guardar como oro en paño el último audio de WhatsApp de alguien que ya está criando malvas, dejar su perfil de Facebook activo como si fuera un altar o jugar a las casitas chateando con una IA que imita la forma de escribir del fiambre de turno. Nivel 2 “<em>El nivel "me falta un hervor</em>": Aquí ya entramos en el terreno de pagar 25 pavos al mes para que un algoritmo se haga pasar por tu padre y te dé consejos de vida, o que la app te felicite el cumpleaños con la voz de alguien que, siendo realistas, preferiría seguir descansando en paz. Nivel 3 "<em>Estoy para que me encierren</em>": Empieza a oler a chamusquina. Aquí metemos cosas como sentar al avatar digital de tu abuelo en la cena de Navidad para que no se sienta solo el pobre pixel, preguntarle al gemelo digital de tu ex por qué te dejó o usar un deadbot de tu médico de cabecera porque te da pereza pedir cita de verdad. Nivel 4 "<em>Black Mirror se queda corto</em>": Esto aún nos escama, pero esperad cinco años y lo veremos normal. Hablamos de que el avatar de tu jefe fallecido te despida con un despido improcedente desde el más allá, que el gemelo digital de tu bisabuelo vote en las elecciones para que todo siga igual, o que alguna tecnológica lance un plan "<em>Familia</em>" con diez difuntos y el undécimo gratis. Un pack ahorro de fantasmas para cuando se te acaben los vivos. Nivel 5 "<em>Apaguen la luz, que esta mierda se ha acabado</em>": La rendición definitiva. Que el avatar de tu perro muerto te mande una nota de voz, con su ladrido sintetizado, para recordarte que eres un miserable por comprarle aquel pienso de marca blanca que le sentó como el culo. Si llegas aquí, por favor, haz un favor a la humanidad y tira el móvil por la ventana antes de que el perro empiece a pedirte la herencia.</p>
<p>Hablemos de dinero, que es donde esto se pone verdaderamente oscuro. Estas plataformas funcionan con suscripción mensual: No pagas una vez por el avatar, pagas todos los meses para que siga activo. Lo cual significa que el día que dejes de pagar, tu difunto desaparece de nuevo. Segunda muerte, esta vez por impago. Imagínate la conversación: Llevas tres años pagando 25 dólares al mes para hablar con tu madre, un mes te vas de vacaciones, se te olvida renovar la tarjeta y cuando vuelves el sistema te manda un email: “<em>Tu ser querido ha sido desactivado temporalmente por falta de pago. ¡Reactiva ahora y recibe el primer mes gratis!</em>”. StoryFile, una de las grandes del sector, ya ha quebrado. Qué ocurrió con los avatares de sus clientes es una pregunta que los afectados aún no tienen respondida del todo; sus muertos digitales están en un limbo jurídico y técnico. Segunda muerte, pero esta vez con litigio mercantil incluido. Cambridge lo advirtió en un estudio de 2024: Estas empresas pueden usar el avatar de tu fallecido para hacerte publicidad. El muerto que amabas, susurrándote desde el más allá: “<em>Oye, que Vodafone tiene una oferta muy buena este mes</em>”. Negocio. Puro negocio. La innovación real de Silicon Valley no ha sido la inteligencia artificial. Ha sido convencer al mercado de que cobrar el alquiler a los muertos es un servicio de valor añadido.</p>
<p>Ya que hemos llegado hasta aquí y el decoro como especie ha saltado por la ventana, hablemos de las mascotas. Soul Link, la empresa surcoreana que se presentó en Dubai el año pasado con la desfachatez que solo tiene quien sabe que el mercado le va a dar la razón, ya trabaja en mensajes personalizados que “<em>parezcan enviados directamente por tu gato o perro muerto</em>”. Tu gato. Muerto. Mandándote mensajes. Tu gato, que en vida dedicó un 80% de su tiempo a ignorarte, a tirarte las cosas de la estantería y a vomitar en el sitio más difícil de limpiar. Ese mismo gato, ahora inmortalizado digitalmente, con acceso permanente a tu teléfono y suscripción mensual de por vida. La pregunta que me quita el sueño no es qué es la conciencia o si sobrevivimos a la muerte, es: ¿Qué le va a decir el gato digital? ¿Va a ser igual de arrogante que el original? ¿Va a seguir mirándote con desdén algorítmico? ¿O van a suavizarle el carácter en la versión premium para que sea más comercializable? Si le suavizan el carácter, ya no es tu gato. Ya es un gato de marca blanca con el nombre de tu gato. Y eso, amigos, es lo más triste de todo este asunto.</p>
<p>En resumen y para quien haya llegado hasta aquí sin necesitar medicación: Vivimos en un momento histórico en el que la tecnología nos permite literalmente conversar con los muertos, esclavizar artistas fallecidos, coleccionar familiares digitales como cromos y pagar una suscripción mensual para que nuestro perro muerto nos mande stickers. Charlie Brooker escribió “<em>Black Mirror</em>” como advertencia; resulta que lo estaba escribiendo como hoja de ruta. La diferencia entre nosotros y los personajes de esos episodios es que ellos al menos tenían el detalle de perturbarse. Nosotros le damos cuatro estrellas, dejamos la reseña en Google Play y nos vamos a dormir tan tranquilos. Buenas noches. Y si esta noche tu móvil recibe un mensaje de alguien que llevas años sin ver en este plano de existencia, no lo abras antes de comprobar el plan de precios.</p>
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		<title>¿Fantasma o Radio Olé?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Richard Stine]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Jun 2026 19:30:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Susurros de ultratumba]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_221846" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/fantasma-o-radio-ole-richard-stine.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="¿Fantasma o Radio Olé.Richard Stine" data-rl_caption="IA - Richard Stine" title="¿Fantasma o Radio Olé.Richard Stine"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-221846" class="size-medium wp-image-221846" src="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/fantasma-o-radio-ole-richard-stine-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/fantasma-o-radio-ole-richard-stine-300x164.jpg 300w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/fantasma-o-radio-ole-richard-stine-768x419.jpg 768w, https://www.elcastillodesanfernando.es/wp-content/uploads/2026/06/fantasma-o-radio-ole-richard-stine.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-221846" class="wp-caption-text">IA - Richard Stine</p></div>
<p>Mira que desde que entré en el mundo del misterio me fascinaba la PSB; Spirit Box. Veía esa herramienta como el auténtico mesías del investigador, ya que prometía ser capaz de mantener una conversación de tarifa plana y datos ilimitados con el más allá. Era la panacea del entorno parapsicológico; la había visto usar en tantas formas y por tantos influencers del misterio, con resultados tan apabullantes, que ya me estaba imaginando haciendo llamadas al cielo para hablar con mis ancestros y preguntarles qué tiempo hacía por allá.</p>
<p>Con el tiempo, como era obvio, una PSB aterrizó en mis manos. Más nervioso que un niño con una PlayStation 5, decidí encenderla, emulando a quien descuelga el teléfono porque espera una llamada crucial. ¿El resultado? Descubrir que el que llamaba era el publicista de Vodafone para preguntarme si quería contratar su nuevo pack ultra 5G con llamadas a la Luna e internet a dos terabytes de velocidad. Vamos, que mi primera experiencia fue una mierda cromática envuelta en purpurina.</p>
<p>Al fin y al cabo, la Spirit Box no deja de ser una simple radio con la particularidad de realizar barridos continuos por las frecuencias AM y FM. Ojo, que no es un arma con la que se excitaría Putin: Las frecuencias de los cuerpos de seguridad y defensa del Estado quedan totalmente excluidas de estos aparatos.</p>
<p>Se supone que, bajo la premisa de la termodinámica y la recepción de ondas de radio, este barrido facilita a las entidades la energía necesaria para modular su voz y comunicarse con nosotros... Aunque solo sea para reírse de a cómo estamos pagando el litro de gasolina en nuestros tiempos.</p>
<p>Como no me rendí fácilmente, busqué en Amazon una bolsa de Faraday. Compré la más barata, porque esto es como quien se compra un iPhone pero luego le pone una funda de Temu. Mi objetivo era evitar que se colasen las emisoras de radio comerciales, así que me la llevé ilusionado al siguiente trabajo de campo. Encendí el aparato y lo primero que escuché fue un atronador: “<em>¡Quédate! Que la noche sin ti dueeeeeeleeeeee…</em>”. Espera un momento, ¿ese es Quevedo? El cantante, digo. Ese hombre está vivo. Al final, ni bolsa de Faraday ni leches. Cuando las emisoras de radio, independientemente de que transmitan en AM o FM, se ponen de acuerdo para sobreexplotar el éxito del momento, te va a salir una y otra vez lo mismo en cualquier rincón de la geografía.</p>
<p>Con un poco de suerte, lo que sintonizarás será un programa nocturno para insomnes. Como las cadenas se gastan menos de dos euros de presupuesto en montar esos espacios cutrongos de madrugada, en el momento en que el barrido cace la voz de uno de los tertulianos, tu cerebro te engañará: “<em>¡Lo conseguí! Tengo respuestas del más allá</em>”.</p>
<p>El problema está en que, si no te caíste de la cuna de pequeño, basta con mirar la pantalla para ver las frecuencias que el aparato está barriendo. En el preciso instante en que suenan esas voces; que transmiten menos alegría que un cura en un tanatorio; percibirás que las supuestas "<em>respuestas</em>" solo se escuchan al pasar por un dial concreto. Ergo, no hay comunicación instrumentalizada; es simplemente una señal de radio ordinaria. Son dos personas reales que seguro están debatiendo sobre cómo el mosquito tigre ahora es un therian y se cree delfín.</p>
<p>Y bueno, las noches de fútbol donde jueguen el Madrid, el Barcelona o, por mi ubicación geográfica, el Cádiz... Olvídate directamente de usar la PSB. Los resultados supuestamente paranormales que registrarás serán: «<em>¡Gol!</em>», «<em>Pase de Vinicius</em>», «<em>Ankara Messi</em>»... Acabarás pensando que en el más allá tienen su propia Champions League y que el campeón se lleva el trofeo de la muerte.</p>
<p>Pero el auténtico peligro llega con los "<em>Illuminati</em>" del misterio. Esos que deciden ahorrarse los casi trescientos euros que cuesta una PSB y prefieren bajarse cualquier aplicación basura y gratuita del móvil; porque pagar seis euros por una herramienta de software que al menos intente emular el proceso tampoco es una opción. Luego se te presentan con un "<em>estudio</em>" de campo que siempre les arroja resultados impactantes: “<em>Soy Satán</em>”, “<em>Apocalipsis</em>”, “<em>Solo queda VOX</em>”. En ese momento te entran unas ganas locas de tirarte de la azotea para poder convertirte en fantasma, aparecerte por las noches en su cama y atormentarlos mientras ellos se creen que han descubierto oro en una aplicación que tiene más anuncios que Antena 3 a las cuatro de la tarde.</p>
<p>Es cierto que existen aplicaciones, tanto gratuitas como de pago, que funcionan de manera honesta dentro de sus limitaciones técnicas, al igual que existen diferentes modelos de PSB que cumplen con su cometido. Pero; y aquí hago un inciso crucial; esto no consiste en encender el cachivache y esperar que se manifieste el espectro de Edgar Allan Poe para desvelarte el último manuscrito que iba a escribir antes de fallecer. Tampoco vas a mantener una conversación telefónica fluida con tu pariente difunto para que te advierta de que tengas cuidado con la selección de Curazao en el próximo mundial porque puede dar la sorpresa. La transcomunicación instrumental es un proceso lento, tedioso, aburrido y que, la mayoría de las veces, no ofrece ningún resultado. Y cuando parece que los da, suele deberse a una simple pareidolia auditiva: Un sesgo de nuestro cerebro donde creemos escuchar “<em>Cádiz</em>” cuando el ruido de fondo solo dice “<em>matiz</em>”.</p>
<p>Así que, cazafantasmas de plástico, tened un poco de cuidado con lo que os descargáis en el teléfono o con lo que creéis escuchar. La PSB, desde sus mismos orígenes conceptuales, ya recibió duras críticas porque inicialmente se iba a emplear para contactar con ovnis y ahora resulta que sirve para hablar con fantasmas. Quizás dentro de unos años este aparato se acabe utilizando para una misión mucho más difícil: Contactar con nuestra propia dignidad y preguntarnos qué narices estamos haciendo con casi cuarenta años, metidos un sábado por la noche en un hospital abandonado, viviendo todavía con nuestros padres y sin un puto curro estable.</p>
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