Publicado el: jue, 4 Oct, 2018
Opinión

La vuelta al cole y la igualdad

Llegó el otoño y llegó la vuelta al cole. Llegó la rutina y se engrasa la máquina de volver a convertirnos en esclavos del sistema ancestral de la enseñanza didáctica adoctrinada en las escuelas; ya sean estatales, concertadas o totalmente privadas.

Ya cayeron las primeras lágrimas de esas crías/críos a los que arrancan de sus nidos para convertirlos en personas de provecho con resultados de diversa índole. Algo cuestionable dado que existen algunas culturas, por llamarlo de alguna forma, donde el cuidado, la educación y la enseñanza dependen directamente  de los padres, sin  necesidad de pasar por las escuelas. Pero lo que realmente no nos preocupa es: ¿Dónde caen las lágrimas de un padre cuando una hija se despide de él a la orden de su madre?, ¿Cuántas familias desestructuradas por mor del modus vivendi actual?.

Nunca defenderé el pasado abusador de la figura patriarcal, donde el ordeno y mando estaban a merced del que llevaba los pantalones y ese no era otro que el pater familia, aún la mujer no vestía vaqueros. Pero de ahí, a que las leyes únicas y exclusivamente amparen a las madres, va a un trecho. ¿Para cuándo una justicia igualitaria?.

De acuerdo que se conceden custodias compartidas, incluso custodias paternales, a lo sumo no creo que lleguen al 5% del total. Porque en igualdad de condiciones siempre será para la madre la patria potestad de criar a su hija/hijo. Aquí no se habla de igualdad verdad, ¿dónde están los derechos de un padre que quiere ser el que eduque a su hija/hijo?. Desde luego que si nos ponemos a pensar son pocos sino ninguno, el padre que educa a su hijo y si estiro un poco más la madeja tampoco son las madres las que cuidan o educan a los hijos, son los abuelos, señoras y señores, los que están dando educación al devenir de una sociedad, que Dios me libre de criticarlos pero la vida funciona según la fórmula ensayo-prueba-error por lo cual están sobre protegiendo tanto a sus nietos que no se ve una simple brecha en ningún pequeño/pequeña (conste en acta que no deseo ningún daño para un niño o niña) pero yo y mis hermanos tenemos marcas de nuestra infancia y no nos pasó nada malo nunca, solo un par de puntillos de sutura y a seguir correteando.

Ahora los padres están ocupados ambos porque sino no se puede vivir, tienen que trabajar los dos. Nos han dividido, señoras y señores, ya sea por una cosa u otra. Y la división y división de la misma materia trajo consigo la bomba atómica, a lo mejor esto no se entiende pero ¿si dividimos el núcleo de un átomo que sucede?.

Con todo ello, quiero concluir la creación de una nueva estirpe “los niños/niñas burbuja“ que no puedo vaticinar que nos traerán pero puedo asegurar casi al cien por cien que nada bueno para ellos mismos cuando la vida les estalle en la cara. Esta reflexión va dedicada con todo el amor de mi corazón a una personita que cumplió siete años hace escasos días y espero que sea más fuerte que toda esta parrafada. Ahora juzguen ustedes mismos.

Sobre el autor

Alas

- Crítica, sátira y lúdica de temas candentes y no tan candentes

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