Publicado el: dom, 1 Jul, 2018
Opinión

La manada cazada

Foto: Dreamstime.

Hace casi una semana que los supuestos violadores de la llamada “manada” están en libertad provisional, mientras esperan la sentencia por su juicio de los Sanfermines de 2016. Es curioso lo lento que anda la justicia en España, y como puede variar las sentencias según los jueces, los abogados y el caso.

Hasta que no se dicte sentencia, para mí estas cinco personas seguirán siendo supuestos violadores. No obstante, no digo que sean santos de mi devoción y que seguramente no sean muy buenas personas porque se dedican a robar los móviles de las chicas con las que se acuestan, por la manera tan despectiva que tienen cuando hablan sobre las mujeres en whatsapp, porque no descartan emborrachar, o drogar, a las personas con las que desean tener sexo y porque algunos tienen otro juicio por otro caso de supuesta violación. Ahora bien, creo que estamos pidiendo que rueden cabezas antes de que la sentencia sea firme.

La justicia juzga hechos y no personalidades, el auto del juez discordante es muy criticado por las masas sociales, cosa que apruebo, ya que estoy a favor de la movilización del pueblo, pero algo no me está gustando en todo este asunto. Es decir, han cogido de mártir a la víctima de la “manada” y siguen sin descanso los acontecimientos sentenciando a los demás casos al olvido.

Por desgracia para los animales, el término “manada” se está aplicando en España para los grupos de violadores, y no son pocos los casos. Existe la “manada” de Gran Canaria, de Barcelona y lade Alicante; espero que no haya más; pero estos casos han quedado en un mutismo extraño.

No hablo sólo de los medios, esas empresas privadas que nos hipnotizan con sus máscaras para que pensemos de una manera definida por los de arriba. Esos medios, ya sean en papel, televisión, internet, o en radio, que nos transmiten lo que les interesa… Por desgracia hablo también de las redes sociales que mueven asociaciones, personas anónimas y colectivos… ¿Qué pasa aquí?

Como he dicho con anterioridad, me parece elocuente defender a esa víctima, pero creo que todas las víctimas se merecen el mismo clamor social. Podremos estar de acuerdo, o no, con lo que dictaminen las leyes; ya que estas no tienen que parecernos justas o gustarnos a la mayoría; pero para eso tenemos la calle. Cosa que se está haciendo con la “manada” originaria pero no con las otras.

Estoy viendo como las personas vuelven a indignarse con la puesta en libertad provisional de estas personas, que temen por su integridad; cuando tienen una cámara de televisión casi a todas horas frente a su casa; que les parece injusto que los liberen mientras se espera la sentencia; cosa que yo no comprendo tampoco; que son un peligro social… Yo creo en la reinserción social, independientemente de lo que me parezca la persona, pero creo que así vamos por mal camino.

El asesino de Diana Quer dejó clara sus intenciones en una carta a sus padres, quería lucrarse y ser famoso por lo que hizo, y creo que el tiempo nos borró la memoria. No quiero ser abogado del Diablo, ni mucho menos defendería a personas como estas, pero existe una línea entre el repudio y el acoso; un paso en el que el caballero de la luz se mancha de sangre del monstruo y acaba convirtiéndose en el mal que juró erradicar.

No sé yo si es ahora cuando la mujer de los Sanfermines está siendo manipulada por una red social muy grande. Por un lado, los programas de televisión que consiguen cuota de pantalla gracias a su desgracia, y más cuando envía una carta a un programa de televisión… ¿No era mejor un mensaje por alguna red social personal, o de alguna asociación defensora de víctimas de violencia de género? Puesto a darle publicidad a alguien, que sea a una asociación sin ánimo de lucro. Por otro lado, tenemos a los colectivos que defienden a las mujeres, que pienso que sin querer, están cogiendo a esa joven como ejemplo y guiándola por donde quieren para crear jurisprudencia. La misma atención se merece esta persona como las demás víctimas de violencia de género.

Cuando sucedió el asesinato del pequeño Gabriel, su madre pidió no tener odio y no irse por los senderos de la venganza. Muchas personas alzaron la voz pidiendo no juzgar en caliente; incluido partidos políticos; pero ahora se nos va la rabia por la boca con pancartas del estilo “Violador muerto no viola más”, “Que les corten los huevos” y muchas más consignas por el estilo. También es cierto que en las manifestaciones hay mucha gente y no hay que generalizar, pero sí es cierto que la parte más visible parece ser la vengativa, mientras que en el caso del pequeño Gabriel los ánimos mermaron rápido por petición de los afectados.

Ese pedazo de gesto de buena voluntad de esa señora que ha perdido a su hijo nos lo hemoscargado con estos hombres, que por muy malas personas que sean, tienen su derecho a reinsertarse en la sociedad. Al igual que defendemos que antiguos etarras que han cumplido condena puedan participar activamente en la sociedad, estos supuestos agresores tendrán que pagar su condena en la cárcel para aprender civismo si finalmente son condenados.

Que los jueces la están cagando con su modus operandi, por supuesto. Si los tienes presos a los cinco desde un primer momento, mantente firme y no cambies de argumentos, si de verdad son culpables, las penas son muy pequeñas, y las diferencias que tengan entre ellos deberían de zanjarlas en privado y no tener a uno de los tres jueces en desacuerdo de cara al público. Es mi opinión sin ser un experto en derecho.

Estoy totalmente de acuerdo con que nos manifestemos para pedir la igualdad entre personas, independiente de su sexo, orientación sexual, origen, religión, orientación política, diversidad funcional… Que en pleno 2018 aún no existe igualdad entre hombre y mujer, que nos pensemos que los migrantes son nocivos para nuestra economía, que se agreda por ser homosexual, que tengamos miedo del islam y un largo etcétera, me parece de vergüenza.

Para finalizar este artículo, resumiendo mi opinión al respecto, creo que en este caso de la “manada” de los Sanfermines se nos ha ido de las manos. Lo que empezó siendo una protesta por la indignación social ante una desigualdad de sexo a la hora de tratar el caso, se nos ha convertido en una auténtica cruzada contra expertos en la materia que están juzgando de una manera más objetiva y profunda; como el que quiere hacer de entrenador de su equipo cuando lo ve por la televisión sin saber todo el trabajo de los entrenamientos y demás; estamos obviando otras violaciones que sí son más graves por una que, por mucho que diga la mayoría, está por ver; las mayorías no siempre tienen la razón, ha gobernado muchos años un partido corrupto; y creo que el feminismo no tiene que dirigirse a atacar al hombre, sí a pedir la igualdad.

Sobre el autor

Antonio S. Jiménez

- Correveidiles y opiniones del día a día de nuestro mundo mundial

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