Publicado el: jue, 19 Abr, 2018
Opinión

Incomprendidos

Algunos somos un cúmulo de almas incomprendidas que se mueven en un mundo que jamás les entenderá. Quizás, “jamás” sea demasiado tiempo; tal vez, sea al abandonar este lugar, cuando todos los que ahora nos miran recelosos, sepan cuáles eran los motivos que nos llevaron a actuar de esta forma y no de otra, no como ellos.

Incomprendidos en nuestras sonrisas, pues nunca necesitamos motivos para dejarles ver la luz, para plantarse delante de cualquiera que se atreva a mirarnos a los ojos; para salir a brillar, aunque el sol haya decidido no hacerlo, para regalar lo mejor que hay en nuestro ser… la felicidad que guardan nuestros labios, la dulzura que tiene cada momento…

Incomprendidos en nuestra forma de hacer las cosas. Qué triste cuando el mundo se mueve sin disfrutar de cada paso, de los gestos que su cuerpo expresa, del aire que la vida nos regala para seguir soñando, de la alegría de despertar cada mañana con cientos de motivos por los que emprender la marcha. Un lugar, una persona, corazones dispuestos a aprender de nosotros, almas deseando enseñarnos algo, notas llenas de música que inundan nuestros corazones, palabras que jamás se quedarán atrás…

Incomprendidos porque nos divertimos con todo lo que otros se aburren, porque nos aburrimos con lo que para otros es entretenido. No miramos aparatos cuadrados llenos de mentiras, ni celebramos los días sueltos de aquello que debe ser un gozo durante el año; no nos manifestamos con todos, sino con nuestra propia individualidad; no dedicamos minutos de silencio, sino horas de gritos que nadie pueda hacer callar; no lloramos por los que se van, sino por la alegría de saber que, más tarde o más temprano, nos volveremos a encontrar…

Incomprendidos, por supuesto, en nuestra forma de amar. No enamorarse cada día debería ser el único pecado imperdonable, ese que, inevitablemente, nos condene a muerte. Cómo es posible no mirar sus ojos sin notar que la vida crece en nuestro interior, cómo se puede rozar sus labios sin sentir algo más que su calor; que alguien me explique cómo puede levantar la mirada ante el cielo y no enamorarse del sol, del azul que nos habla de los días grises, de las estrellas que nos recuerdan los días felices… La vida no es más que el amor que somos capaces de dar… Incomprendidos por querer recibir todo aquello por lo que merece la pena vivir.

Sentada entre mis incomprendidas letras, pienso en lo bonito de ser incomprendida y vagar por un mundo de locos suicidas, de almas encerradas que tienen miedo a sentir, de corazones sin latidos que se acostumbraron a perder y de mentes llenas de normas que se inyectaron sin permiso al nacer. Miro a mi alrededor y comprendo lo que nadie ve; hay un hogar que desprende el calor de quienes lo habitan, unos sueños que se sustentan en sus incomprendidas decisiones; tantas metas alcanzadas, que saber que no entiendes lo que cuento, es lo más triste que me puede pasar hoy…

Incomprendidos durante toda la vida, pero no olvidéis que, tal vez, seamos los únicos que hemos sabido aprovechar la suerte de estar vivos cada día…

Por qué no… si mi alma me grita que sí, si desde que te vi supe que la tuya no deja de hablarte de mí. Es tan difícil decir que no a lo que se siente desde nuestro interior, que, al sentirlo, lo mejor sería que se parase el corazón… Qué sentido tiene que el Universo nos regale el agua, sin nos prohíbe terminantemente beber…

Por qué no… si mi mente no sabe dejarte aparte, si todos los besos que nos debemos dan vueltas por mi cabeza y salen como lágrimas incontrolables por mis ojos. Te pienso en mis despertares y aún creo que cada día puedo hacer mis sueños a tu lado realidad, pero al llegar la noche sólo maldigo todos los pensamientos que no he conseguido controlar….

Por qué no… si mis ganas tienen tu nombre, mis manos tu tacto y cada fantasía tu piel. Tenerte cerca es el castigo que la vida ha decidido darnos, tal vez por no saber frenar, por tener que aprender a hacerlo, por lo que sea… y por lo que nunca le encontraré una razón que permita descansar en paz.

Por qué no… Me pregunto mil veces al día, hasta que mi alma, mi mente y mis ganas son lo peor que compone mi ser, siendo aliadas del dolor que se lleva mi aire, de las pesadillas que despiertan mis noches y de los impulsos que por ti no sé controlar.

Sobre el autor

Sonia Brúnar

- Escritora, maestra y loca soñadora. Con el firme objetivo de ser feliz a cada segundo y compartir con el mundo cada sonrisa, cada sueño y cada aprendizaje que el Universo nos permite experimentar.

Mostrando 2 comentarios
  1. Reticurcio Clarines dice:

    “Si quieres que los demás te comprendan, aprende a conocerte a ti mism@”. La felicidad no es un lugar ni nadie con quien estar, es un estado de conciencia….

  2. Donoso Cortés Vega dice:

    “Más allá de los esquemas de las catorce álgebras, de los abismos poliédricos, de los mil lenguajes y de la magia ambígua de tantas arquitecturas, se hallan los dominios de la belleza donde rige el principio elemental y mayor de la simetría, punto de confluencia de la luz, la distancia y el tiempo”.

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