Publicado el: Sab, 7 Abr, 2018
Opinión

Del trabajo

Foto: Revista Sentido de Mujer.

Reflexionar sobre el trabajo, sobre la necesidad del estudio-trabajo como una necesidad del ser humano y de la especie, es absolutamente necesaria hoy, cuándo muchos individuos o colectivos, se fijan en muchas características del trabajo, pero quizás olvida las esenciales. El ser humano se humaniza por el trabajo, siempre que sea legal y moral, y si es posible, también espiritualmente correcto.

El trabajo tiene distintos fines y motivos y razones esenciales: para que la persona y su familia vivan y sobrevivan de forma digna y honesta y suficiente, segundo, para el bien de la sociedad, de la humanidad actual y futura, tercero, para el perfeccionamiento de la tierra y de la naturaleza, cuarto para la glorificación de Dios, quinto, para la santificación del Hombre.

Todos estos fines-metas-intenciones se combinan entre sí, siempre que sea un trabajo legal, moral y espiritualmente aceptable y necesario.

Cada uno, en su trabajo, modesto o muy considerado socialmente, con grandes dividendos o pocos, debe saber que contribuye al bien propio, de la sociedad, de la humanidad, al perfeccionamiento de la naturaleza, para su propia santificación o perfeccionamiento a y en todos los sentidos y para glorificar al Ser Supremo.

El trabajo correcto y moral y bien hecho hace bien, no solo a uno mismo, sino a otras personas, y puede hacer bien a personas, que incluso todavía no han nacido, porque tiene consecuencias en generaciones futuras…

Quienes hicieron, posiblemente, en parte legionarios romanos, en parte, esclavos, muchos acueductos y puentes y carreteras romanas, que han estado funcionando siglos, a veces, milenios, el bien que han hecho a la humanidad, sin ellos saberlo, no tiene cuantificación…

Una buena palabra o un buen consejo o una buena intención o un buen gesto, puede ser considerado y tener una importancia importante, y tener consecuencias en los demás seres humanos, en algunos o en muchos, según condiciones y circunstancias… Incluso en generaciones futuras, y estos hechos realizados, no solo por personas de gran poder, sino diríamos, personas modestas…

No hacer un mal, es un enorme trabajo y también tiene una importancia notable. Porque evitar un mal, sea pequeño o grande, es una forma de trabajo, entre otras razones y concepciones. Con consecuencias, que quizás, ni siquiera podamos vislumbrar.

Es un enorme mal, hacer que los humanos piensen que el trabajo, siempre que sea legal y moral, es una cosa mala y negativa y odiosa.

Es un mal que los seres humanos piensen y sientan que el trabajo legal y moral es negativo y pernicioso, cuando el ser humano a través del trabajo, racional y prudente, cada persona se puede ir perfeccionando y con su trabajo perfecciona a la sociedad, se va perfeccionando, se va cumpliendo los fines diversos de la sociedad.

Todo trabajo exige conocimientos, tanto del individuo o colectivo que trabaja, como la acumulación de saber y conocimientos durante siglos. Por lo cual, el conocimiento verdadero y bueno, bueno en todos los sentidos es necesario para el trabajo. Trabajar intelectualmente buscando ideas y conceptos verdaderos, es un trabajo enormemente duro, y quizás, demasiadas veces, no se valora.

Existe un lema en mercadotecnia y publicidad: “Ama lo que haces”. Habría que añadir “ama lo que haces, si es legal y moral, y te corresponde hacerlo”.

Todo trabajo que sea legal y moral, tiene muchas dimensiones y perspectivas y funciones y finalidades. El trabajo sirve para el ser humano que lo hace, para su familia, para su ciudad o localidad, para su sociedad, para su Estado, para los presentes, para las generaciones futuras. Y si admitimos que existe Dios, de alguna manera colaboramos con la providencia de Dios, o Dios quiere que actuemos para intentar mejorar y perfeccionar el mundo.

El trabajo debe ser humano y racional y moral. No podemos caer en errores del pasado siglo, dónde se utilizaba el trabajo, en campos de concentración y exterminio, para agotar a las personas y falleciesen y muriesen. Tenían un doble fin, por un lado la producción de bienes materiales, por otro lado, la exterminación de personas, por el abuso del trabajo, por mala alimentación, por falta de descanso, por castigos, etc.

El ser humano puede llegar a niveles de enorme maldad, tanto a nivel individual, como colectivo. Puede una actuación, ser dirigida con métodos enormemente racionales, incluso industriales de gran eficacia, pero con fines y métodos y modos intermedios, de una gran maldad, de una enorme falta de ética y moralidad, etc.

Debemos cuidar y curar lo que el corazón desea. Cada ser humano tiene la obligación, esté en la situación que esté, en la circunstancia de controlar sus deseos-pasiones-instintos-pulsiones-libidos más profundos, para intentar que estos sean ética y moralmente correctos.

El trabajo como otra realidad humana, debe ser, tener como finalidad, aumentar la dignidad humana, de quien trabaja, del producto o servicio que realiza, del fin o meta que intenta conseguir. El trabajo debe dignificar a la persona, debe humanizar a la persona, debe espiritualizar a la persona, además de los demás fines que implican…

Sobre el autor

JMM Caminero

- Sección en la que trataremos temas de actualidad con un sesgo literario-filosófico.

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