Publicado el: Mar, 27 Mar, 2018
Opinión

De tsunamis y dilemas

Estas pasadas semanas los isleños, y por extensión todos los gaditanos que pueblan la franja costera de la provincia, han vivido con estupor y auténtico pánico cómo el mar bravío y los vientos huracanados se rebelaban en una especie de ciclogénesis que se ha llevado por delante zonas playeras, paseos marítimos e incluso viviendas o negocios ubicados a escasos metros de la orilla.

En San Fernando hemos asistido especialmente compungidos a la publicación a través de las redes sociales de multitud de vídeos e imágenes mostrándonos los destrozos producidos en nuestra playa de Camposoto donde los puentes-pasarela de madera han sido destruidos, el caño y las marismas parcialmente cubiertos por la arena y la línea de dunas prácticamente se ha volatilizado después del esfuerzo puesto durante años en su mantenimiento y conservación.

Precisamente, este desastre natural ha servido para preguntarnos (de nuevo en las redes interneteras) acerca de la idoneidad de esa especie de paseo marítimo de tablones de madera voladizo sobre el caño auspiciado por el Ayuntamiento isleño y financiado en su mayor parte por la Junta. Se ha hablado y especulado mucho acerca del hecho de que otros futuribles tsunamis destruyan dicho frágil paseo marítimo a las primeras de cambio y, en ese caso, habremos perdido demasiado tiempo y dinero inútilmente. Un servidor ha preguntado directamente al gobierno municipal y, según me dicen, el proyecto de paseo marítimo sigue adelante y añaden que posee no sé qué propiedad (¿indestructible?) que lo hace, de alguna manera, flexible a los envites del mar.

Mi postura siempre ha sido a favor de cualquier obra que permita hacer más cómoda, accesible y moderna nuestra playa, por los beneficios que ello reportaría para el turismo y la afluencia de visitantes, pero francamente, siempre me pareció que la remodelación propuesta por nuestro consistorio se quedaba corta y creo que revitalizar la playa pasa por ampliar drásticamente la zona de aparcamientos y de servicios públicos (paradas de autobús, chiringuitos para el ocio nocturno, etc.)

Para ello, hay dos vías posibles, o bien se suprime el caño artificial que construyó Defensa hace décadas para separar la zona de tiro y evitar visitas indeseadas, y se amplía con ello carretera y plazas para coches, o bien se termina de cerrar un trato con el Ministerio para desafectar los casi dos kilómetros de playa virgen aún bajo servidumbre militar convirtiendo el actual campo de tiro en un amplio y accesible aparcamiento.

Pero, por supuesto, este tipo de decisiones siempre conllevan el eterno dilema entre el progreso económico frente al mantenimiento intacto de la Naturaleza, representado en nuestro caso por nuestro Parque Natural. San Fernando no puede perder más tiempo y debe subirse al carro del sector turístico teniendo en cuenta que jamás tendrá un futuro industrial dada su falta de infraestructuras y su lejanía respecto a centros y focos de actividad productivos. No somos una ciudad periférica en el cinturón de Sevilla, Málaga, Madrid o Barcelona en las que se asientan extensos polígonos industriales que surten a estas grandes urbes y, por tanto, debe explotarse lo que tenemos a raudales: sol, playa, gastronomía, fiestas, cultura y Patrimonio, es decir, todo lo asociado al sector terciario de la economía.

Nuestra única y mejor salida es explotar nuestro entorno y los cuantiosos recursos naturales de los que disponemos y que, hoy por hoy, están infrautilizados y casi completamente ociosos. Y no nos valen esas trémulas actividades como el avistamiento de aves o el senderismo por las salinas, que a tan poca gente interesa y que tan poco dinero o puestos de trabajo aportan. Si nos lanzamos, tenemos que ir a por el turrón.

Últimamente he tenido algunos rifirrafes por Facebook con defensores a ultranza de que no se toque absolutamente nada del Parque Natural. En mi opinión, ha de tocarse al menos un mínimo para crear infraestructuras turísticas y hoteleras afectando lo menos posible al entorno natural. Si mantenemos esa actitud inflexible, jamás conseguiremos ser un destino turístico que a la larga tire del sector industrial porque, como he repetido en muchas ocasiones, alguien tiene que fabricar y distribuir lo que los turistas y hoteles demanden y esa es la gran oportunidad para el isleño proactivo que está dispuesto -todavía y pese a todo- a emprender.

Es por ello que abogo decididamente por el establecimiento de cadenas hoteleras en la gran franja de terreno justo detrás de la rotonda de las banderas. Esa sería la punta de lanza para poner en marcha la actividad turística en la Isla, unida a la creación de más establecimientos de hostelería y restauración quizá en la Huerta de la Compañía o en Janer, respetando por descontado los cuarteles que aportan ingresos a la ciudad y que, a través de jornadas de puertas abiertas (ya las han hecho en varias ocasiones), también pueden convertirse en un reclamo y referente turístico muy singular.

Sólo de esta manera podremos garantizarnos un Futuro y una oferta atractiva, seductora y alternativa. Imagine, lector, que es usted oriundo del centro de España (de Madrid, Extremadura, de las dos Castillas) y se mete en cualquier portal online para contratar alojamiento para sus vacaciones familiares encontrándose con que puede pasar unos días de asueto en un establecimiento con todos los servicios cuatro- cinco estrellas incluidos pero que, además de sol y playa, conjuga el hecho de estar inserto en plena naturaleza y pueden realizarse actividades diferentes relacionadas con el entorno; que además tiene varias rutas muy interesantes como la castrense, la de las cortes o la Camarón, con varios museos disponibles y con una gastronomía envidiable.

Después de pasar todo el día en la playa, a la que hemos ido andando desde nuestro propio hotel, podemos disfrutar en el centro del pueblo de una oferta cultural, museística y monumental. ¿No se decidiría usted por este destino? No sería, desde luego, lo mismo que ofrecen las saturadas costas malagueña o valenciana. Esto sería completamente alternativo, quizá lo que busca un público más selectivo y, por ende, más civilizado, preocupado e interesado por el entorno natural circundante.

Por todo ello, desde estas líneas tiendo la mano a los isleños más recalcitrantes y conservadores con el parque natural para que den un poco su brazo a torcer. El progreso de San Fernando pasa por poner en marcha el sector turístico y jamás lo conseguiremos si mantenemos una actitud rígida y estrecha. Conjugar progreso y naturaleza es viable, posible y sostenible y lo demuestran muchas de las localidades cercanas. Tenemos ejemplos como Coníl, Chiclana, El Puerto de Santa María o Tarifa que poco o nada tienen que ver con Benidorm o Torremolinos.

Sólo tenemos que copiarles y nutrirnos de todo aquello que ellos hicieron bien no repitiendo sus errores. Aún estamos a tiempo…

Sobre el autor

Alberto Rodríguez

- Un punto de encuentro para proyectos, ideas e inquietudes relacionadas con el turismo isleño, fomentando la creatividad y persiguiendo el ansiado sueño colectivo de transformar a San Fernando en el destino genuínamente turístico que merece ser.

Mostrando 2 comentarios
  1. Manue cuevas subirat dice:

    Totalmente de acuerdo con su modo de ver el futuro para san fernando.

  2. Enrique dice:

    La playa por si tiene un atractivo diferenciador de muchísimas playas de España, que es virgen, lo peor que podría hacerse es construir un paseo marítimo como el del puerto de santa María, si somos capaces de construir complejos hoteleros que sean medioambientalmente eficientes e integrados con el entorno sin que contamine el paisaje con grandes estructuras de cementos y no más cerca de la playa que la rotonda de las bandera vale! Pero construir otro paseo marítimo es seguir el mismo ejemplo desastroso que destroza las costas de toda España aprendamos de los errores de otros y hagamos cosas mas innovadoras!! Tenemos un potencial increíble que si lo hacemos bien podremos diferenciarnos y no ser una copia de muchos otros municipios…

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>