Publicado el: sáb, 20 Ene, 2018
Opinión

Islakistán

Foto: Web wikiloc.com.

Comenzamos este nuevo año 2018, en lo que a materia turística se refiere, con muchas ilusiones en los bolsillos, pero con perspectivas poco halagüeñas. En teoría, debería ser éste un ejercicio en el que se llevaran a cabo muchas y variadas actuaciones que enfaticen San Fernando y el hecho de que sea mayormente visitada, pero siempre surgen a última hora obstáculos e impedimentos que mandan invariablemente todos nuestros anhelos al traste.

Y es que no es para menos ya que hemos empezado el mes de enero desayunándonos con la noticia de que el Centro Recreativo Ambiental que iba a construirse en Cerro y que contaría, además de con un centro hípico de primer nivel, con un parque Multi-aventura con todo tipo de atracciones relacionadas con la naturaleza, ya no se construirá. San Fernando, en este caso, tenía una oportunidad de oro para redimirse y quitarse de encima ese Sambenito de “ser una ciudad rodeada completamente de Parque Natural y no contar con instalaciones apropiadas -si exceptuamos la red de senderos- para su disfrute por parte de locales y foráneos”. Pero la empresa que ganó el concurso público se ha echado atrás en el último minuto, imagino que por la baja perspectiva de visitantes y, por ende, de ingresos, ante una ciudad carente y deficitaria en plazas hoteleras.

Otro proyecto cuyo enquiste perpetuo se hace patente para 2018 es el Centro de ocio y comercial Janer, o lo que fuera que pensaban construir allí que nunca nos quedó del todo claro. Nos privan con ello de un nuevo centro neurálgico a la entrada de La Isla, de un hotel que podría haber sido un revulsivo al encontrarse en la encrucijada entre San Fernando, Cádiz y Camposoto y suponiendo una autentica punta de lanza para la conversión de la carretera de la playa como futuro pasillo de establecimientos hoteleros, eso sí, siempre compatibles con el medio natural.

Otro punto negro en esta vía secundaria llena de baches que es San Fernando en el contexto de provincial y autonómico es el tranvía. Lo que iba a ser un nexo, un punto de unión entre las turísticas localidades gaditanas y chiclaneras que nos nutriría de visitantes se ha quedado en agua de borrajas y con vistas a no levantar cabeza tampoco durante este año. No es el tren que hemos dejado pasar, sino el que nunca llega.

A la vista de tales despropósitos no podemos más que intitular nuestra ciudad como ese lugar donde todo está en permanente proyecto, en un constante “amagar y no dar” que la transmuta en Islakistán, una suerte de república subdesarrollada del Medio Oriente independizada de sí misma y del asentado desarrollo turístico de las localidades que la circundan (véase Cádiz, Conil, Chiclana, El Puerto, Jerez…)

En octubre del 2017 se tiraron las campanas al vuelo por el trueque envenenado que ofrecía el Ministerio de Defensa de entregarnos los kilómetros restantes de playa militarizada que legítimamente nos pertenecen a cambio de que nuestro Ayuntamiento les construyese de forma gratuita un campo de tiro dentro del cuartel de Camposoto. De hecho, en la propia web consistorial casi se daba por hecho de que podríamos disfrutar de esos kilómetros de más en el verano del 2018. Estamos casi en febrero y aún no sabemos nada al respecto, ni hemos visto el proyecto del nuevo campo de tiro, lo cual nos mantiene en el statu quo de tener aún una valla metálica que separa la parte buena de nuestra playa de la otra con proyectiles sepultados bajo la arena. Muy islakistaní todo, ¿verdad?

Desde Islaturis, Laboratorio de Ideas para San Fernando, seguimos este nuevo ejercicio insistiendo en muchísimos proyectos, restauraciones y puestas en funcionamiento que se han quedado colgados en el limbo. Hemos hecho un esfuerzo todo el pasado año en restaurar y aportar ideas para edificios emblemáticos isleños tirando de Photoshop y recabando la valiosísima opinión de nuestros compañeros islaturimiembros, forofos de La Isla y demás colaboradores. A saber, hemos resanado informáticamente y sugerido un uso para inmuebles como el cine Alameda (un gran teatro), el molino de mareas río Arillo (centro de especies autóctonas), las torres de la iglesia Mayor (museo cofrade), Casa Lazaga (conservatorio de música) o la casa de la Cruz Roja (museo Camarón u hotel-escuela).

Por otra parte, también hemos puesto en marcha nuevas secciones, entre ellas una que hemos bautizado en una pirueta de invención de términos como “Pifias restauradoras isleñas” con la intención de servir de acicate para que las instituciones públicas se esfuercen en hacer las cosas bien e invertir de manera adecuada nuestro dinero cuando al fin se deciden a restaurar y poner en valor nuestro Patrimonio. Han entrado dentro de esta categoría disparates y desatinos como el castillo de San Romualdo (mal restaurado y cuya cubierta y salas superiores siguen sin abrirse al público por mala ejecución de la obra), la no apertura pública de los jardines de Capitanía o la defenestración y olvido de los veinte cañones de época napoleónica no expuestos aún después de una década de su descubrimiento junto al caño Sancti Petri.

¿Qué nos queda esperar en el futuro más próximo para Islakistán?, pues estamos pendientes de proyectos que finalizarán o ejecutarán en breve cuyos resultados valoraremos en su justa medida. De momento no debemos ser optimistas ni hacernos demasiadas ilusiones, pues nos tienen demasiado acostumbrados a la decepción crónica. Tenemos por delante el proyecto del centro de industrias digitales del Parque de la Historia y el Mar, la reinauguración del edificio del ayuntamiento estrenando un controvertido color rojo almagra, la restauración y obra de la plaza del Rey con el subsiguiente polémico traslado de la estatua del general Varela a no se sabe aún donde, el paseo marítimo-pasarela de madera en nuestra playa de Camposoto, o ese psicodélico y postmodernista museo Camarón junto a Venta Vargas que no termina por ilusionar demasiado a nadie (ni a sus propios artífices, confesadlo). Todos ellos proyectos muy atractivos sobre el papel, pero también muy utópicos.

A los isleños nos tienen demasiados acostumbrados a la mediocridad en cada emprendimiento (San Romualdo), a esperar periodos de tiempo infinitos para ver resultados (parque en la Magdalena), a que las cosas se comiencen y se queden a medias (Real Carenero y baterías), a que lo que se prometió como un revulsivo se quede en un “bluf” (casa natal de Camarón) o a que simplemente las cosas se anuncien y nunca se pongan en marcha (paseo marítimo en la Casería, Janer). Pero, piénsenlo, al fin y al cabo… ¿qué otra cosa puede esperarse de una isla natural que no tiene ninguna subvención extra por ello, desindustrializada y cuyo ínfimo término municipal está injustamente recortado en más de un 70% por un Parque Natural infrautilizado y sin explotar y por una colonización militar que nos niega el acceso a terrenos ociosos para el desarrollo? …pues poco más que una progresiva e irremediable islakistanización.

Sobre el autor

Alberto Rodríguez

- Un punto de encuentro para proyectos, ideas e inquietudes relacionadas con el turismo isleño, fomentando la creatividad y persiguiendo el ansiado sueño colectivo de transformar a San Fernando en el destino genuínamente turístico que merece ser.

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>