Publicado el: Lun, 6 Nov, 2017
Opinión

El dilema de Job

Foto: Guioteca.com

Según la Biblia Job es sometido a una serie de pruebas por el Tentador, para demostrar ante Dios que Job lo ama porque tiene una enorme riqueza en bienes materiales y en hijos. Que si Dios permite que todo eso lo pierda o se destruya entonces Job dejará de amar y honrar a Dios. Por tanto analicemos-describamos algunos hitos-puntos-matices de esta cuestión, entre otras:

Ortega Gasset, si mi memoria no me falla, indicaba que este libro dentro de la Biblia sería enormemente importante, y si recuerdo bien, sería el principio de la liberación humana de la mitología anterior, es decir, diríamos antes y al mismo tiempo que los presocráticos.

El ser humano de hoy, del mundo planetario, aprendería mucho más de sí mismo, si además de todas las mitologías de la antigüedad de todas las culturas, conociese suficiente la Biblia. Se sea ateo o agnóstico o creyente en cualquier ideología o religión o filosofía, la Biblia, visto como libro solo inmanente nos enfrenta a muchos de los misterios y enigmas de los que somos parte, en definitiva, de la pasta-huesos-músculos-nervios-pasiones-ideas de la que estamos hechos.

Hoy, podría interpretarse, sin llegar al dramatismo-radicalismo de Job, como aquel ser humano, que intenta durante toda su existencia seguir-aceptar-cumplir las normas-leyes de su sociedad y de su ideología religiosa, y sin ser una persona perfecta, casi en todo diríamos se da con la pared, y en casi todo fracasa.

O se podría interpretar con una matización-perspectiva diferente del caso anterior, aquella persona que intenta cumplir las normas morales y éticas y religiosas, al menos mínimas, y siempre llega tarde al espectáculo-feria-salón, o unas veces, lo echan u otras veces, no lo dejan entrar.

Sintiendo que otras personas con menos capacidad-preparación-moralidad, con menos nivel de calidad en la bondad-verdad son estimados más, y desde luego alcanzan mayores cuotas en los mundos sociales-culturales-profesionales-económicos-etc.

También la persona, con sus defectos, que lleva lustros diríamos en una noche obscura, tanto del sentido o del espíritu, en lenguaje espiritual cristiano. Es decir, una continua noche-silencio-pena-angustia, durante o casi en toda su existencia.

Posiblemente por su culpabilidad-errores teóricos o, y prácticos, por múltiples razones, por circunstancias, por la situación del mundo hoy… Pero también porque toda su existencia, modestamente ha intentado buscar mayores grados de verdad-racionalidad-bondad…

Hoy, podría entenderse una variedad del dilema-síndrome de Job, no el síndrome de enfermedad o patología genética, sino una especie de síndrome psicológico moral y espiritual, a aquella persona, que sin juzgar a nadie, porque nadie conoce totalmente su ser más interior, menos los de los otros, pero desde muchos indicios y variables, la persona menos buena, sin ser radicalmente pésima-mala, pero si con defectos ostensibles, es estimada más, en distintos ámbitos sociales o vecinales o familiares, que la persona, que sin ser ostensiblemente perfecta, pero que toda su existencia se ha ocupado-preocupado en el bien y la bondad y la verdad.

Y esto que nadie lo admitirá, se produce en el seno de la familia, en sentido amplio, en los trabajos y profesiones diferentes, en distintas organizaciones-entidades humanas, desde vecinales, hasta sociales, municipales, etc.

Job es el símbolo-metáfora-signo de la fidelidad de un ser humano, primero a una moral ética correcta y adecuada, segundo, fidelidad a la idea de la existencia del Buen Dios y que además este Buen Dios se ocupa de cada uno de los seres humanos.

Es decir, del tema que técnicamente se puede denominar de la “providencia de Dios sobre todos y cada uno de los seres humanos, y al mismo tiempo de la responsabilidad de cada individuo, frente el resto de seres humanos y, en y con el Buen Dios”.

Pero es obvio y evidente y devienen las enormes dudas del ser humano, “¿qué pensar de los trenes llenos de judíos que iban a los campos de concentración?”. La famosa frase “cómo seguir haciendo poesía después de Auschwitz”.

Centremos en esta realidad de Auschwitz, la metáfora-símbolo de todos los males del mundo, desde la noche de los tiempos, pasando por el siglo veinte, hasta ahora mismo. En definitiva es otra manera o perspectiva de ver-analizar el problema de Job. En definitiva otra dimensión del problema eterno del bien y del mal, de la bondad y de la maldad.

Para terminar, todo ser humano, mirándose en el espejo de su conciencia y autoconciencia, de su interior sin engañarse, es analizar-analizarse si ha sido más Job o más contra Job. Y este es el gran dilema de todo ser humano, entre otros muchos. Hay quedan las cartas y (hay) ahí queda la partida. Usted verá. Complete usted este artículo escribiendo con su realidad. Y también, perdonándose a usted mismo.

Sobre el autor

JMM Caminero

- Sección en la que trataremos temas de actualidad con un sesgo literario-filosófico.

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