Publicado el: Mie, 4 Oct, 2017
Al Liquindoi

Un isleño tarda en regresar de Cancún tres días tras llevarse el susto de su vida

El isleño Javier Sánchez, natural de San Fernando, en compañía de su novia Julia Rodríguez, también isleña pero de Isla Cristina,  el pasado lunes 25 se disponían a regresar en avión tras pasar juntos una semana en Cancún (México), jamás se imaginarían que fuesen a llevarse un susto que sin lugar a duda tardarán en olvidar.

Sobre las 20:15 horas embarcaron en el vuelo, que ya siempre recordarán 814, de la compañía Evelop con destino Madrid. Unos diez minutos después de despegar, mientras el avión continuaba en ascenso, un grupo de pasajeros comenzaron a gritar “Fuego”. En principio no sabían de dónde venía, pero pensaron lo peor.  Seguían gritando “fuego, fuego” señalando al exterior del avión, las azafatas no sabían muy bien que pasaba, levantándose y sentándose continuamente sin saber lo que hacer. Pero sin duda el peor momento fue cuando vieron que las azafatas, en vez de tranquilizarlos, se sientan y comienzan a rezar…

“Ahí es cuando dices se acabó. Supongo que pasarían unos 5 minutos (quizás menos pero en ese momento el tiempo no corre) cuando te fijas que el avión deja de coger altura, y el comandante empieza a decir por los altavoces que la llama o deflagración que hemos visto es normal, que suele pasar a veces, pero por seguridad vamos a volver al aeropuerto de Cancún”. Declara Javier Sánchez a este periódico.

Media hora después el avión toma tierra sin incidentes y el piloto informa a los pasajeros que van a proceder a realizar las revisiones protocolarías, de igual manera les comunica que deben desalojar el avión debido a que él ya sobrepasaría sus horas de vuelo, y que la compañía les informará de su nuevo embarque.

“Después de bajar todos los pasajeros, muchos de ellos con miedo y otros indignados, esperamos en la zona de embarque. Una larguísima espera en la que los pocos trabajadores de Evelop (solo tres), no nos informan de nada, no dieron comida ni bebida ni si quiera a los niños. Tampoco facilitaron mantas, por lo que muchos de los allí presentes  dejaron sus chaquetas a los pequeños pues el aire acondicionado estaba demasiado fuerte. Después de tres horas en las que no nos informaron de nada, reitero, nos dicen que nos van a trasladar a varios hoteles para que pasemos la noche, teniendo que volver a pasar todos los filtros y controles. Una vez afuera, a los 380 pasajeros nos dividen en varios autobuses con destino a los diversos hoteles”. Explica.

Una vez en el hotel sobre las 02:00 de la mañana, las trabajadoras de la agencia de viajes Holiday, perteneciente al grupo Barceló (también Evelop pertenece a este grupo) nos informan que a las 6:30 horas pasarían a recogernos para ir al aeropuerto. A las 6:00 horas cuando bajamos cargados de maletas, llaman por teléfono a la recepción para comunicarnos que finalmente no nos iremos a esa hora, acordando una reunión a las 12:00 horas en el hall del hotel”. Recuerda consternado Javier.

A Javier y a Julia les asignaron el hotel RIU, donde no pudieron descansar debidamente pues el hotel se encontraba en obras y su habitación estaba justo al lado de ellas. “Algunos viajeros que también los trasladaron al mismo hotel sufrieron picaduras de chinches, que al parecer se encontraban en las sábanas”. Asiente.

Una vez en la reunión les informaron que embarcarían a las 22:00 horas, siendo a las 18:00 horas, el momento que pasarán a recogerlos destino Cancún.

“Ya en recepción, parecía que se acabaría la pesadilla, pero llegó Manuel empleado de Holiday, y al que ya conocíamos de nuestra llegada a Cancún, un joven muy profesional que venía cabizbajo  y pálido, y nos dijo: “No saldréis hoy, la tripulación del avión que os tiene que llevar acaba de llegar de España y mínimo debe descansar doce horas, pero no os preocupéis que os vamos a trasladar a otro hotel. En ese momento hubo de todo, gritos, indignación, lloros, personas con ansiedad e incluso gente que ya le daba igual todo”. Asiente resignado Javier.

“Nos trasladaron a otro RIU, para mi gusto el mejor de los tres ya que en nuestras vacaciones, (las oficiales, no las extendidas) estuvimos en otro RIU. Hotel donde estaba el resto de pasajeros del avión. Algunos tuvieron que ser asistidos por personal médico debido al estrés o ansiedad que les estaba produciendo todo lo ocurrido. Finalmente sobre las 21:00 horas nos informan que nuestro avión saldría a las 13:00 horas del miércoles y que nos vendrían a buscan sobre las 09:30 horas.

“Yo ya no me creía nada, así que no quise hacerme ilusiones, pero sí esta vez sí, a las 9:30 horas comenzaron a venir autobuses, pero no negaré que en el fondo pensaba que igual nos trasladarían a otro hotel, pero no. Nos llevaron finalmente al aeropuerto, donde la compañía Evelop nos puso un avión de Air Europa para llevarnos a casa, embarcando finalmente sobre las 13:00 horas y después de un viaje tranquilo, llegamos a España sobre las 06:00 hora española.”

Una vez en tierras españolas cada pasajero con pocos resultados, intentaron  volver a sus destinos pues como es lógico todos habían perdido sus combinaciones, (ave, tren, autobuses, vuelos…). En definitiva los 380 pasajeros, perdieron días de trabajo, vacaciones, compromisos importantes, entre otros.

“La compañía solo se justifica  con que el avión estaba en perfectas condiciones y que no hubo fuego, que todo fue una falsa alarma por parte de los pasajeros, porque lo que se desentienden de las pérdidas que hayamos tenido. Así acabó nuestra odisea y el susto, como es normal, tardaremos en olvidarlo”. Concluye el isleño.

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