Publicado el: Dom, 10 Sep, 2017
Opinión

Hombres de hojalata

¿Para que valen los sentimientos?.
Fuente. Pixabay.

La sociedad es un ente que está en constante progreso y evolución, aunque desde mi punto de vista muchas veces creo que estamos involucionando para transformarnos en un nido de ratas donde la más fuerte sobrevivirá gracias a la caída de las demás.

Nuestra piel se ha endurecido, transformándose en metal, nuestro corazón ha desaparecido por circuitos y cables enredados entre nuestras miserias y anhelos. Deambulamos en una realidad egoísta, nos movemos en constantes competiciones para transformarnos en números al servicio de algún señor de la élite.

Nos hemos obligado a tirar a la basura nuestro corazón, los sentimientos son para los débiles, y tan solo nos interesa nuestro beneplácito de un modo maquiavélico. Corremos por miles de circuitos como ratas de laboratorio para que nos pongan notas, encontrando mayor placer cuanto mayor sea la calificación.

Al final, nos deshumanizamos tanto que disfrutamos con ocios tan oscuros como la tortura animal, el acoso del débil, el destrozo del mobiliario, la apropiación de lo ajeno, las migajas del pobre o la exclusividad de los bienes sociales. Nada nos la pone tan dura como el poder, aunque algunos se contenten con moverse entre las sombras viendo caer a los demás.

El amor se esfumó tras la última calada del cigarrillo del sexo, el ocio del consumo es nuestra mayor droga, pagamos millonadas por hombres que juegan a un deporte que inventaron los pobres, comemos en exceso basura procesada sin importarnos la cadena esclavista que hay detrás. La vida es para quien pueda pagarla, y en ella no entran todos.

Los “fracasados” se contentarán con las sobras, y los que ya no puedan más; o los que nunca pudieron; se quedarán olvidados como rebaños en centros como un coche viejo en un desguace. Que mendigue quien pueda, o quien pueda fingir para luego seleccionar lo que le interesa quedarse y tirar lo remanente, mientras otros se quedan fuera.

Llorar es de fracasados, amar de ilusos, leer no es productivo, palpitar acorde con la naturaleza es absurdo, ayudar es de débiles y protestar de insolentes. Hay que seguir al rebaño mirando hacia delante sin sentir, ya que eso es innecesario.

Conseguir dinero para que te puedas pagar tu verdadero salario; casa, coche y comida; mientras tus sueños e ilusiones se pierden en un baño. Da gracias por entrar en el círculo de los hombres de hojalata, el patito feo es el cuerdo en el festival del manicomio de la vida.

Disfrutemos rompiendo lo que tanto nos cuesta, consumamos veneno cada fin de semana para olvidar nuestra realidad, seamos egoísta con el prójimo para sentirnos importantes y centrémonos en el yo como ley máxima para seguir en el juego.

La raza humana ha evolucionado una vez más… Pero esta vez ha perdido la condición de humana, tan solo somos raza.

Sobre el autor

Antonio S. Jiménez

- Correveidiles y opiniones del día a día de nuestro mundo mundial

Deja tu opinión

XHTML: Puedes usar las siguientes etiquetas HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>