Publicado el: Lun, 1 May, 2017
Opinión

Golpes de mar. Coplas al corazón

Lo reconozco; me moría de ganas por dar forma a esta columna.

A levante del Cabo Trafalgar, aconchaito  al abrigo de levantes y ponientes, está la preciosa Barbate. Enclave marinero y de buenas gentes de la mar, que tanta riqueza nos dio a Cádiz con su flota pesquera. De sus entrañas, un 25 de octubre  de 1946, nacía un autor, que regaló momentos maravillosos al carnaval de Cádiz. Manuel Varo Pérez.

Aunque tuvo dos etapas diferentes nos centraremos en los 80, concretamente 1983, donde tras remodelar su grupo llega con “Los jinetes de la Pampa” donde logran un merecidísimo tercer premio. Pero no queda ahí su aportación, ya que ese mismo año lleva al teatro la primera comparsa femenina que concursó en el falla “Las favoritas del Sultán,” y esto si supone un paso adelante y definitivo, para la incorporación de la mujer al carnaval.

Al año siguiente  llega “Filo Andaluz”  una maravilla  de comparsa, que logra desbancar a Antonio Martín, Enrique Villegas, Pedro y Antonio Trujillo, Bustelo, Martínez Ares, y alzarse con un primer premio. La imagen de esos carros que cobraban vida en el escenario, afilando, con sus piedras de amolar  es una delicia.

El poder, la entrega, la garra de este grupo, y el corazón que ponían al cantar, hacía el resto.

Valiente y atrevido como nadie, decide al año siguiente dar una vuelta de tuerca, y jugarse el todo por el todo. Ahí aparecen “Danzarines de Bangkok” una comparsa demasiado adelantada a su tiempo, con un fabuloso repertorio, y que el jurado decidió no pasar a la final, aunque el éxito en la calle fue notorio y seguro que les compensó con creces.

Lejos de decaer, la motivación crece aún más, y en el 86 nos regala “Cargadores Gaditanos,” otra de sus grandes comparsas y que obtiene un merecidísimo segundo premio. Que repertorio más bonito. Lo bordan.

El carnaval como siempre les brinda las dos caras de la moneda; en los años siguientes, “Cañones de Caí” “Almadraberos” y “En el aire” quedan fuera del Olimpo de los premios, pero a cambio nos dejan repertorios para toda la vida.

Lo que iba a ser solo un descanso se prolongó hasta hoy. Aunque lejos de apartarse de este veneno, siguió colaborando, aportando y engrandeciendo el carnaval de Barbate, y a su vez el de Cádiz. No hubo nunca protestas, no se quejaron, muy al contrario, siempre a gala lo que el pueblo de Cádiz les daba. Gente humilde, gente de la mar, de traíñas y almadraba, que al son de grandes comparsas, forjaron la leyenda de la comparsa de Barbate, aquella que llegó de;  A levante del Cabo Trafalgar.

Sobre el autor

José María Palmero (Caleti)

- El circo de la vida, a mi me enseño, que las penas se olvidan con buen humor y que el tiempo que perdemos no es recuperable.

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