Publicado el: Dom, 5 Mar, 2017
Nuestro Patrimonio

Nuevo rincón para el Arte en San Fernando

La nueva galería, con vistas a la Alameda.

Nace en San Fernando el showroom JMAJ con la exposición Hell, Purgatory, Paradise de tres artistas con proyección. La sala (Real, 143) permanece abierta de jueves a sábado entre las 19:00 y las 21:00 horas.

Un espacio donde arte y salud se dan la mano en plena calle Real, creando una fusión inédita para cubrir las carencias que en este sentido presenta la ciudad. En eso consiste, a grandes rasgos, el nuevo proyecto encabezado por Alfonso Arenas y su compañero José Miguel Quijano.

Éste último se encarga de la salud, aunque no mediante técnicas tradicionales, sino terapias alternativas enfocadas a “canalizar la energía para sanar”. Un mundo en el que se adentró durante su prolongada estancia en Madrid y que ahora decide poner en práctica aquí, en La Isla. La más conocida es el Reiki -un método de transmisión de energía a través de las palmas de las manos que encuentra su origen en Japón-, pero también contempla Shamballa, transformación multidimensional, o el masaje metamórfico ‘Renacer’ en cabeza, manos y pies, especialmente enfocado a aquellos que tienen problemas de depresión, ansiedad, pérdida de memoria, etc., aunque recomendable para cualquier tipo de persona.

Su objetivo es “dar a conocer cosas nuevas”. El mismo de su compañero, Alfonso Arenas, encargado de la galería y que para su inauguración decidió seleccionar a “tres artistas con proyección” que se hicieran cargo de representar el cielo, el infierno y el purgatorio. Así -del más figurativo al más abstracto- han representado este homenaje a la Divina Comedia de Dante los artistas José Dodero, Bengoechea y Alfonso Barrera. Arenas, por su parte, no ha expuesto en esta ocasión. “Me interesa como galerista impulsar jóvenes talentos”, explica.

Sin embargo hay que remontarse tres décadas para referenciar su primera exposición en un local de San Fernando. “Entonces disponíamos aún de menos espacios, por lo que continué formándome en Cádiz capital”, recuerda. Allí, durante la década de los 90 “colaboré en interesantes proyectos junto al Colectivo de Arte 90”. Algunos llegaron a Madrid, e incluso a París, siendo éstas sus primeras experiencias internacionales. Mientras, seguía exponiendo individualmente en espacios como el Museo Cruz Herrera de La Línea o el Museo de los Ángeles de Lucía Bosé.

Ya con el nuevo milenio llegaron nuevos proyectos coordinados por él como Tarot -donde cada pintor realizó una personal interpretación de la carta asignada- o Roland Barthes y el amor con sus sucesivas fases -celos, complicidad, corazón…- representadas también por diferentes artistas bajo muy diversas técnicas. En Haiku dieron color a estos micro-poemas japoneses. Arenas dedicó otros proyectos al escritor italiano Pier Vittorio Tondelli, “cuya obra ha influido mucho en la mía” y al mar, con La ciudad y los barcos. Éste último le llevó a pasar por multitud de localidades costeras de España y se inauguró en San Fernando, en el antiguo Museo Histórico Municipal. Posteriormente visitaría ciudades como Cádiz, Málaga, Cartagena, Barcelona y muchas otras de la costa cantábrica.

También, desde el año 2000, se encarga del Mercado de Arte en Cádiz apadrinado los últimos seis años por el Colegio de Arquitectos. Quizá por eso “me llaman más para participar en exposiciones de fuera, que en mi propia tierra. Aquí creen que solo me dedico a organizarlas”, confiesa (y ríe).

Ahora ha sido el impulsor del prólogo en esta nueva galería con tres artistas gaditanos, los tres muy diferentes. Les seleccionó porque “creo que tienen proyección, trabajan el gran formato -ideal para aprovechar el espacio- y cuentan con estilos interesantes de enfrentar”.

Artistas contrapuestos

José Dodero se formó durante diez años en la academia de Carmen Escobar, en Cádiz, y tiene experiencia tanto en la provincia como en el Levante. “Hago pintura y ya está”, explica cuando se le pregunta por posibles influencias ya que “intento no adscribirme a un movimiento en particular”. Eso sí, no renuncia a la figuración, ni al óleo como principal técnica pictórica. El tema es más personal, siempre gira en torno a lo religioso en su concepto más espiritual -no dogmático-, a la trascendencia de la fe, al “cristianismo sin apellido como una de las muchas posibilidades de acercarse a hechos inabarcables”.

Las dos obras expuestas en la galería isleña son oleo sobre lino, pero solo una tiene título, Amor, una mínima reflexión teológica sobre lo que para el autor implica este sentimiento. “Una dación de vida propia”. La de mayor formato busca un movimiento circular entre el espectador y la propia pintura, así como de los dos personajes que la protagonizan pues “su construcción relacional es muy similar al que se produce entre ellos y quien los contempla”.

A medio camino entre la abstracción y la figuración se encuentra José Antonio Bengoechea, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y cursando actualmente máster en Arte: Idea y producción. Las dos obras expuestas en JMAJ se titulan Peinadora y Cajón con fotos. Ambos -acrílico y óleo sobre papel-, apelan a la nostalgia, a los olores, al ‘hogar’ que prevalece en la memoria, y vienen a completar una interesante trayectoria de exposiciones -la mayoría en Sevilla y Cádiz- entre las que destacan El traje del emperador (2014), Beca de Paisaje ‘Xavier Pousa’ (2013), Proyecto ‘Creamos’ de la Fundación Tres Culturas (2012) o Modus Operandi (2010).

Alfonso Barrera no ha bautizado a ninguna. Es puramente abstracto, por tanto “no quiero influir en lo que a la gente les transmita mi obra” y se describe a sí mismo como ‘expresionista’, a través del color y la estética, e ‘informalista’, pues sus creaciones parten del subconsciente. Algunos de sus influencias vienen de Luis Gordillo, Tapies y referentes del expresionismo abstracto americano como Pollock y Rothko. “Quiero que fluya el azar, aprovechando cualquier detalle que contribuya a la composición armónica del cuadro”, confiesa.

Aunque sorprenda por su control de la materia procede de un ámbito académico diametralmente opuesto, el Derecho, aunque también de una familia muy creativa con madre y tías pintoras. De momento ha expuesto en Cádiz (Galería Muiño y diversas ediciones del Mercado de Arte), en Santiago de Compostela e incluso formó parte del Art Project Paia, una muestra de arte abstracto celebrada en la isla de Maui, Hawaii.

Si Dodero se quedó con el cielo por su espiritualidad, Barrera considera que “en el infierno, de existir, nos lo pasaríamos mejor”, de ahí su elección y la amalgama de colores que componen sus dos cuadros, en este caso acrílico sobre lienzo con algo de collage en el de menor formato.

La iniciativa está encabezada por Quijano y Arenas, pero ambos dejan claro que se trata de “un espacio abierto a nuevas propuestas” que “viene a abrir nuevas puertas y a dinamizar la oferta en la ciudad”.

Sobre el autor

Alejandro Díaz Pinto

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