Publicado el: Lun, 13 Mar, 2017
Opinión

La Chinchilla

La Chinchilla es un tipo de roedor originario de América del sur, puede vivir en estado salvaje y doméstico. Las que viven libres se encuentran en cuevas o alguna semejanza a ello. Las regiones donde vive la Chinchilla es en Perú, Chile, Bolivia y Argentina (América del Sur)

Estos animales son muy utilizados en industrias que ocupan la piel para la fabricación de productos, lo que ha disminuido drásticamente su población.

Cuenta con una gran capacidad de saltar grandes alturas. Una característica de las chinchillas es su pelaje, el cual es muy suave, lo que ha aumentado su caza para obtener la piel y utilizarla en la fabricación de prendas de vestir; razón por la cual en muchos lugares se han iniciado campañas de protección para estos animales.

Es un roedor de apariencia peculiar, además de longevo, llegando a vivir hasta los 20 años, y como media de 12 a 15 años. Este tipo de roedores no toleran los climas húmedos o tropicales que puedan causarles un golpe de calor, lo cual puede ser mortal para ellos. El agua es otro ambiente del que se debe cuidar, pues su pelaje es tan suave y denso que tarda mucho tiempo en secarse si se moja.

Si su pelaje tiene un mal cuidado o está húmedo, la chinchilla es propensa a infecciones, mayormente micóticas (hongos) y bacterianas. Las infecciones virales no son muy prevalentes, por lo cual son más longevos que otro tipo de roedores. También tardan más tiempo en reproducirse que otros roedores.

Alimentación de la Chinchilla doméstica

Las chinchillas son animales estrictamente herbívoros y son originarias de una zona árida con escasa cobertura vegetal y donde las plantas tienen una elevada cantidad de fibra y un escaso valor alimenticio. Tienen un aparato digestivo especialmente adaptado a este tipo de alimentación y no ingieren nunca restos animales, como sí hacen los hámsteres por ejemplo.

El heno: Es la base de la alimentación de las chinchillas. Si tuviésemos que cuantificar su importancia diríamos que el 75% de la ración de una chinchilla debería ser heno. Una de las misiones más importantes, y que menos se valoran, es la de facilitar el desgaste de las muelas por su composición y por la forma en que es ingerido. Por esto, las chinchillas deben tener siempre heno a su disposición.

Pienso: es el segundo componente en importancia para una correcta alimentación de las chinchillas. Desgraciadamente hay chinchillas que lo convierten, por apetencia, en su principal fuente de alimento. No tiene la capacidad de desgaste de las muelas que tiene el heno y por eso no debe sustituirlo. Generalmente se presenta en forma de pellets o barritas de color verdoso. El método de fabricación es el que se ha venido utilizando durante décadas para la fabricación de los piensos de engorde para conejos, lo cual no es muy conveniente cuando se trata de alimentar animales cuya esperanza de vida no son unos pocos meses si no varios años

Ya existen varios fabricantes que producen pienso específicamente para chinchillas. Un fabricante ha puesto recientemente en el mercado un pienso desarrollado pensando en facilitar el desgaste dental.

Frutas y verduras: existe una controversia estéril sobre la bondad o maldad del uso de frutas y verduras en la alimentación de las chinchillas. Se argumenta que como son alimentos con elevada cantidad de agua producen diarreas. Esto es algo totalmente falso. No sólo son saludables sino que, por ejemplo, son la mejor fuente de vitaminas. Además son muy apetecibles para las chinchillas y constituyen una variación muy estimulante de la dieta básica. Dicho esto, hay que hacer varias advertencias. Deben emplearse con moderación, no debiendo superar el 5% aproximadamente de la ración diaria, deben ofrecerse lavadas y secas, se prefiere el uso de verduras al uso de frutas y sólo deben elegirse aquellas que sepamos con seguridad que no son tóxicas. Estos vegetales se ofrecen por la noche y se retiran los restos no consumidos por la mañana. Se hace así para aprovechar los momentos de más actividad de las chinchillas y las horas más frescas del día para evitar en lo posible los procesos de fermentación y putrefacción. A continuación ofrecemos una lista de verduras y frutas que pueden ofrecerse con seguridad:

Verduras: Hojas secas de cardo, endivias, achicoria, patatas crudas (quitando todos los brotes, pues son tóxicos), zanahorias (tanto el tubérculo como las hojas), diente de león, lechuga (debe emplearse la variedad “romana” por su mejor contenido de calcio), tomates, guisantes, coles de Bruselas, espinacas, rábanos y trébol. En la siguiente fotografía vemos a una cría de Chinchilla comiendo tomate.

Frutas: Manzanas, peras, albaricoques, plátanos, ciruelas, cerezas, uvas, fresas, higos y moras. Las frutas con “hueso” deben emplearse con precaución ya que muchas de las semillas son tóxicas y sólo se debe ofrecer a las chinchillas la parte carnosa.

Golosinas: Son muchas las cosas que se pueden ofrecer esporádicamente como alimentos muy apetitosos. En este apartado incluimos, entre otros, a los frutos secos, como nueces, avellanas o almendras. Son muy ricos en grasas y no debería darse más de uno a la semana. Otra cosa que les chifla a las chinchillas son las pipas de girasol. Puede emplearse como premio cuando hagan algo correctamente, como subirse a la mano para sacarlas o meterlas en la jaula. Como máximo se le deben dar 2 al día. Hay muchas personas que utilizan con este fin las uvas pasas. En este caso el problema no es el exceso de grasas sino el exceso de azúcar. También deben ofrecerse con moderación. Otras golosinas que se pueden dar en mayor cantidad y frecuencia son las formadas por

Alfalfa: Entre estas destacamos los aros y los bloques. Son realmente apetitosas y tienen una composición vegetal muy saludable.

Agua: Aunque la hemos dejado para el final, el agua es vital para la chinchillas y para cualquier ser vivo. Consumen entre 3 y 9 mililitros de agua al día por cada 100 gramos de peso. Nunca debe faltarles y debemos procurar que sea de la mejor calidad.

Se escuchan a veces afirmaciones carentes de cualquier rigor que dicen que a las chinchillas jamás debe de darles agua de grifo y hay que dársela mineral. Se puede dar agua de grifo con total tranquilidad. Es apta para el consumo humano y, por tanto, para el consumo de las chinchillas. Hay personas que tienen cierto temor a que el cloro que contiene el agua de grifo sea perjudicial. El cloro es un gas que se disuelve en el agua y que no es tóxico a las concentraciones legalmente permitidas en el agua para consumo humano. Además el cloro se evapora. Si se deja reposar el agua en un recipiente de boca ancha de un día para otro ya no quedan restos de cloro. Es cierto que no todas las aguas de grifo son iguales. Hay aguas blandas, duras y casi salobres. En realidad esto no es un excesivo problema para las chinchillas, ya que se parecen a las especies desertícolas en su gran capacidad para extraer agua útil de soluciones concentradas de sal.

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