Publicado el: Dom, 5 Feb, 2017
Opinión

Bienvenidos a mi casa

Hay veces, yendo en el autobús, con  mi tipo puesto y mi guitarra, que observo curioso a todas las personas, muchas foráneas, que bajan en marea hacia el centro de Cádiz. Muchas suelen ser familias al completo, en busca de pasar un rato agradable y escuchar algunas letras, tomarse su botellita o cervecita y de paso echarse alguna fotito que atestigüe que pasaron por aquí.

Esto es magnífico. Son personas tranquilas y que solo buscan vivir una experiencia única, como son las coplas en directo, a pie de calle, cuerpo a cuerpo con el que las canta. Envueltos en esa bruma perturbadora que todo lo cambia, donde todo se confunde, y a veces nos lleva a una embriaguez de sentimientos muy poderosa y atrayente, que te empuja a querer más y más, donde se pierde la noción del tiempo, y la noche confunde al día. Colorido multicolor de colas y agolpamientos en busca de coplas, esencia pura del cuerpo a cuerpo que es nuestro carnaval.

Hay noches, que vuelvo de actuar, en que nada de esto tiene sentido. Noches donde una marea de borrachos de cualquier casta, de drogatas hasta el culo de basura, de payasos que te agarran para una foto porque a ellos les parece así, donde harto de pelear con un griterío y una gentuza que lo último que hace es escuchar la obra ensayada y trabajada durante meses, y en los que te dices a ti mismo, ¿y para esto salgo yo en carnaval? Qué asco dios mío. Es cuando nada parece estar en su sitio, y todo pierde el sentido.

Es por eso, y sabiendo que muchas veces tenemos que mirarnos a nosotros mismos antes, le pido querido amigo, que si va  a bajar a Cádiz en carnaval, venga a disfrutar, a rodearse de un ambiente maravilloso, a compartir un vaso con el que sea, aplaudir, reír, emocionarse, escuchar, cantar, pasear por un rincón trimilenário, con una belleza a la altura de pocos y que siempre, como refleja su catedral, tiene los brazos abiertos para todos.

Si por el contrario, su intención es destrozar, molestar, y dedicarse a hacer todo lo malo que no harían en su casa, ahórreselo, no venga. Esto no es un macro botellón, ni es una discoteca, no es un zulo para delincuentes camuflados.

Esto amigo mío es la expresión de libertad cantada por el pueblo, es periodismo cantado, y es el humor sano y extrovertido de personas anónimas que van a brindarle la oportunidad de olvidar sus problemas por un día. Bienvenido a Cádiz; donde las coplas luchan por las esquinas, donde el sabor a erizo se confunde con los de tortillas de camarones y churros, donde la sonrisa se lleva por delante las penas, y donde usted será uno más.

Sobre el autor

José María Palmero (Caleti)

- El circo de la vida, a mi me enseño, que las penas se olvidan con buen humor y que el tiempo que perdemos no es recuperable.

Mostrando 1 comentario
  1. Carmen maria dice:

    Pues si José María no hay mejor manera de presentar nuestro Carnaval y me uno a ti de invitar al sano disfrute claro que sí!

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